A bote pronto

Al Barça le falta aire

La temporada del FC Barcelona está resultando extraña y observa la sintomatología apuntada el pasado curso y que va ligada a la historia del fútbol, que también es reflejo del comportamiento humano y del desgaste del tiempo.

En los deportes físicos, la plenitud es corta temporalmente y la curva del descenso empieza a aflorar de forma temprana, aunque en los primeros años sea menos perceptible. Ese gol maravilloso que marcó Messi al Getafe en partido semifinales de Copa del Rey en el año 2007 (que no sirvió para pasar ronda, pues en la ciudad sureña de Madrid los getafense golearon con escarnio) avanzando desde el medio campo y regateando a casi todo el equipo contrario incluyendo al portero en última instancia, a fecha de hoy es inviable. Camino de los 33 años, al astro rosarino no se le puede pedir esa exuberancia física. 

Pasó al Barça de Kubala y al Madrid de Di Stéfano, pero también a otras formaciones más recientes con líderes como Amancio, Butragueño (la Quinta del Buitre), Cruyff o Ronaldinho, pongamos por caso. Los jugadores conservan el prestigio de sus nombres y sus emolumentos guardan esa relación pretérita, en tanto que su rendimiento periclita ostensiblemente.

Convengamos pues que las transiciones siempre provocan desfases y reajustes que requieren tiempo y provocan un compás de espera en la reedición de los éxitos.

Se conjuraron en el tiempo y alrededor del mejor jugador de la historia del fútbol, Leo Messi, los Alves, Puyol, Xavi, Iniesta, Piqué, Busquets, Valdés, Pedro, Abidal y, algo más tarde, Alba.

La actual columna vertebral se corresponde con la última hornada de aquel equipo mítico del “sextete” y los “dos tripletes”. Renovar a los Messi, Piqué, Busquets, Alba, más Luis Suárez, es una misión muy complicada y, parece, fuera de las capacidades de la actual dirección deportiva. 

Admitamos que el Barça está en esa fase transitoria agravada por los errores mayúsculos de quienes rigen la parcela deportiva. Messi al margen, los jugadores con más influencia en la plantilla, ganada por su brillante hoja de servicios, no se corresponden con los de mayor rendimiento actual. Y esta discordancia, reiterativa en la historia, es el pecado original.

Los ciclos en el fútbol de élite cada vez son más cortos y se requieren nombres nuevos para agitar las plantillas. La sociedad moderna se rige por los incentivos que premian el rendimiento en presente y, en esa vorágine, lo que ya sucedió, es materia de archivo. Aunque los clubes carguen con mochilas que rompen balances económicos.

Cerca del 40% de la plantilla han superado los treinta años (siete sobre dieciocho), porcentaje que puede ampliarse si se cumple el vaticinio que sitúa a Ángel Rodríguez de 32 años, actualmente reserva del Getafe, en la plantilla blaugrana. El equipo titular acoge al 54,5% con edad superior a la treintena. Son seis puestos, repartiéndose una plaza Arturo Vidal e Ivan Rakitic. Si coinciden los dos en el “once”, el porcentaje se eleva al 63,6%

En el Barça las renovaciones se han desprogramado. Y la del delantero centro es la situación tragicómica más lacerante. Tanto que puede llegar a ser el detonante para un anticipo de las elecciones a la Presidencia. A Josep Maria Bartomeu la ineptitud de su secretaría técnica le puede resultar muy cara. O así piensa nuestra pluma.

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