A bote pronto

Adiós al Madrid en octavos, con tres partidos perdidos y dos empates caseros

Se ha confirmado la justa eliminación del Real Madrid, acaecida sin polémicas y con una doble derrota con guarismos repetidos.

Cuando pergeñamos estas líneas, apenas hace una hora que ha concluido el match y el entorno mediático madridista ya se apresura a diluir el impacto de la nueva derrota, percutiendo en la eliminación también de la Juventus, que se vio perjudicada a jugar la vuelta en su estadio sin público. Al revés que los blancos que no supieron extraer beneficio de esta ventaja que les propició la pandemia del Covid-19 al jugar con las gradas vacías del Etihad.

El señalado como cabeza de turco es (Var)ane, con dos intervenciones desgraciadas donde se dejó robar la cartera. El videoarbitraje no tuvo incidencia y faltó ese trato de favor reiterado que se observó en la reanudación de LaLiga para decantar resultados.

Si Varane fue la cruz, la cara fue el gigante Courtois, sin duda el mejor que salvó a su equipo de una goleada. A toro pasado, las críticas se las lleva Zidane y se pone en cuestión su toma de decisiones que afecta a las elecciones nominales y a la táctica empleada. Los blancos jugaron un encuentro muy empobrecido y, como acostumbra a pasar en estos casos, los mejores son los ausentes. De ellos, únicamente Sergio Ramos no estaba en contra de la voluntad del técnico francés y compensaba parcialmente las también bajas obligadas del sancionado Mendy y el lesionado “Kun” Agüero.

Analizado en su conjunto el comportamiento deportivo del Real Madrid en esta edición de la Champions League, la clasificación aletea el suspenso global. En la fase de liguilla, en un grupo muy asequible solo fue segundo, acumulando una clara derrota frente al P.S.G. (3-0) y dos empates caseros a dos goles ante el propio P.S.G. y el Brujas. En la primera eliminatoria directa de octavos ha sucumbido con sendas derrotas.

Extendiendo el análisis a la temporada, constatamos que fue eliminado en cuartos de final por la Real Sociedad en la Copa del Rey. En liga, la etapa regular alcanzó la jornada 27 a mitad de marzo, donde estaba dos puntos por debajo del líder FC Barcelona. Tres meses después, en el “rush” final de once jornadas comprimidas y con reglamentos cambiados, el Real Madrid revertió el orden y se alzó con el título de liga, después de reiterados escándalos en arbitrajes desde los terrenos de juego y desde la sala VOR de Las Rozas.

No importa, para Zidane hay que sentirse muy orgulloso con el 95% de la temporada (¿?), según manifestó en rueda de prensa. Como Barça y Madrid son vasos comunicantes, la calificación del Real Madrid está a expensas de lo que hagan los blaugranas en la competición europea. Si se alzasen con la orejona en Lisboa, el éxito del equipo blanco quedaría muy cercenado. Al revés pasó hace dos cursos.

La nueva derrota del Real Madrid ha sido concluyente y no queda descartado algún movimiento importante que, incluso, puede afectar al entrenador. Sin balón, el equipo padece demasiadas fisuras y le falta vocación de sacrificio en los marcajes y en la presión. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper

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