A bote pronto

Abidal en la picota

El mercado de invierno ha debilitado las posiciones del FC Barcelona, al estar activo en las ventas, si bien ha situado en diferido las compras. No ha conseguido el secretario técnico cubrir la necesidad reconocida de un delantero centro que supla la lesión de largo recorrido de Luis Suárez, refuerzo precautorio ya advertido en verano, pero más acuciante ahora.

La plantilla del FC Barcelona, vivo en las tres competiciones, se ha quedado muy corta de efectivos por las bajas de Aleñá, Todibo, Wagué y Carles Pérez, sin que se produjera ninguna alta supletoria.

Éric Abidal ha fichado a futuro al incorporar a jóvenes que despuntan, pero sin una carrera consolidada. Ha gastado unos 45 millones de euros en Trincao, Matheus Pereira, Rey Manaj y Matheus Fernandes.

Al Barça le quedan, en el más favorable de los casos, 28 partidos, distribuidos en 17 de liga, 4 de Copa y 7 de Champions League. Para tal empeño, dispondrá de 19 futbolistas, contando con el asimilado Ansu Fati, que aún dispone de ficha del filial. Se corresponden con dos porteros, siete defensas, cinco medios y cinco delanteros.

En este plantel, siete han rebasado con creces los treinta años, el uruguayo Suárez está indisponible para casi el resto de temporada y Dembélé, en la recta final de su última baja médica, y Umtiti, no son del todo fiables físicamente. Y con Ansu Fati con solo 17 años, en pleno período de formación física y profesional.

Los refuerzos puntuales del equipo filial se concretan básicamente en Riqui Puig, Collado y Araújo, que parecen los más avezados de un conjunto que destaca por la bisoñez propia de la extrema juventud de sus componentes.

Una plantilla escasa y envejecida en sus figuras más descollantes no parece garantía suficiente para conseguir el éxito perseguido.

A Abidal le ha faltado cash, pero también imaginación para potenciar en presente la plantilla actual. La mala experiencia de Boateng y Murillo en el pasado mercado de invierno le ha pasado factura y por ello ha desechado determinados perfiles.

El francés, incorporado por Bartomeu y que estaba en la candidatura de Joan Laporta, puede quedar lastrado por dos affaires que ha resultado incomprendido en el caso de Xavi Hernández e incomprensible en los escarceos para incorporar a Bakambu.

Al entrenador fueron a buscarle a Catar a ofrecerle el puesto de entrenador a espaldas de Valverde y la retransmisión de su negativa obligó al Club a mover la ficha de salida del “txingurri”, que había quedado a precario y cosechando otras negativas antes de incorporar a Quique Setién.

Al jugador, ex del Villarreal, Abidal le puso la miel en los labios y le dejó tirado en Hong Kong cuando hacía escala para llegar a Barcelona para firmar el contrato: “No vengas ya”.

Estamos ante un Barça desprogramado, con muchas dudas de presente y de futuro y con la mirada puesta en las elecciones presidenciales del año próximo.

Un Club como el FC Barcelona, con el mejor jugador del mundo en sus filas, no puede dejar de aspirar a los títulos en juego, aunque los errores de gran calado introduzcan pedruscos en el camino.

En esta fase de crisis aguda, jugándose la suerte en las tres competiciones que quedan (la Supercopa de España ya se perdió) tampoco ayuda los experimentos del nuevo entrenador que quiere imponer su libreto precipitadamente.

Los resultados marcarán el futuro de Abidal. No ayudan las decisiones tomadas, pero, sobre todo, las no llevadas a cabo.

Se equivoca Quique Setién con sus largas ruedas de prensa, circunscritas a los pre y post partidos desde la época de Pep Guardiola, y que ha ampliado con entrevistas individuales. Cuando más se habla, más posibilidades existen de errar.

Es de agradecer la atención y el esfuerzo didáctico. Aunque no ha compulsado el cántabro la potencia del altavoz blaugrana, que requiere ponderar y calibrar la comunicación para obtener el equilibrio entre las necesidades de información y su oportunidad. O así piensa nuestra pluma.

Facebook: Barça Universal

Twitter: @albertgilper

www. planetaDeporte.es