A bote pronto

Zidane salvó su primer match-ball

Se inició la tercera ronda de los partidos de liguilla de la Champions para los equipos madrileños, en tanto que los mediterráneos Barça y Valencia cumplimentan hoy el compromiso.

Sendos goles de Morata y Kroos sirvieron para dar oxígeno a atléticos y madridistas y poner un poco de luz a través de las tinieblas.

En el nuevo horario europeo de las siete de tarde, de inconveniencia principal en el orden laboral español por sus horarios más vespertinos, jugó el Atlético en el Wanda Metropolitano en un ambiente un tanto crispado, ya que el equipo no cumple las expectativas forjadas por una serie de importantes fichajes que consumieron, en su conjunto, una importante dotación económica.

Simeone no parece darse cuenta de la nueva dimensión de su equipo y sigue con un fútbol rácano con el espectáculo y sumido a la suerte resultadista. Ayer resultó cara, porque en el tramo final, Álvaro Morata, alternativa en los cambios, acertó a cabecear, picando el balón en el piso, un balón centrado desde la izquierda.

Un gol y tres puntos. El 0-1 es el resultado más repetido de Simeone que denota el máximo de efectividad. Llegó cuando el público había vuelto a dar muestras de impaciencia, como ocurriera en liga ante el Valencia. Vuelven los colchoneros a la senda de la victoria, pero permanecen las dudas de su juego poco ambicioso que se traduce en un marcador poco generoso.

En la continuidad y desde Turquía le tocó el turno al herido Real Madrid y repitió el mismo resultado favorable, si bien su gol llegó temprano y después hubo de administrar la exigua ventaja. Fue preciso un doble error de Seri, un futbolista que estuvo muy subrayado, hace unos años, en la agenda barcelonista

El Real Madrid tuvo déficit de control del balón, pero dispuso de mayor capacidad rematadora. ¡Que viene el coco!, bajo la amenaza de la vuelta de Mourinho, debieron advertir y temer los futbolistas blancos, que, esta vez, pusieron más empeño en salvar el resultado.

En esta oportunidad, el transparente Thibaut Courtois tuvo una actuación convincente y paró bien, consiguiendo la inviolabilidad de su portería, con dos intervenciones precisas con el score por estrenar.

Se puede decir, con poco margen de error, que Zidane salvó su primer match-ball europeo. En una liguilla de una dificultad solo admitida por la endeblez propia, esta victoria en la capital turca ha de servir para enderezar el rumbo y restablecer las altas opciones de clasificación, aunque sea como segundo. Circunstancia que no le es novedosa al equipo merengue, que también se benefició del empate del PSG ante el Brujas.

Hoy toca el turno al Barça y el Valencia. Los levantinos van más necesitados de puntos en una liguilla que no parten como favoritos. Juegan en suelo francés y necesitan de la victoria en Lille para seguir conservando posibilidades. Los dos favoritos del grupo, Ajax y Chelsea juegan entre sí.

El Barça ya está en la preciosa Praga para medirse a la cenicienta de su grupo, el Slavia. Con el clásico aplazado, Valverde, no debe recurrir a las rotaciones y se supone que jugará con los mejores. Vuelve Piqué, tras su auto expulsión programada en la liga, y también posibilitada por la nueva lesión rotular de Umtiti que le ha dejado en Barcelona.

El liderazgo en Laliga le otorga tranquilidad y el ascenso de su juego lo debe refrendar en Europa, donde una victoria le dejaría en muy buena disposición ante sus rivales más preciados, Dortmund e Inter que juegan entre sí. El buen estado de forma de Luis Suárez debe ser aprovechado para que rompa su desdicha goleadora en Europa. O así piensa nuestra pluma.

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