A bote pronto

Valverde en el punto de mira

Se ha cumplimentado tan solo la primera jornada de LaLiga y las novedades han portado mucho ruido. Todo principió con la sonora derrota del campeón en San Mamés en un mal partido, en el que quizá sufrió un castigo excesivo en forma de derrota, como explicamos en el artículo del sábado de A Bote Pronto.

Ya lo aventuramos en pasadas entregas que el crédito a Ernesto Valverde pendía de un hilo muy fino y que iba a ser fuertemente cuestionado desde el minuto cero, en cualquiera de sus decisiones. Lo cual nos parece bastante injusto, aunque sea una ley del fútbol. A veces, o casi siempre, es difícil nadar contracorriente y es lo que hizo Josep Maria Bartomeu renovando la confianza al técnico en contra de la opinión mayoritaria, pero con el favor de las “vacas sagradas” del equipo que abogaban por la continuidad.

En la mochila del técnico pesan como terribles losas las dos catástrofes europeas consecutivas en Roma, con el precedente anterior subsanado de París, y la de Liverpool. La consecución de ambas ligas, han resultado más remedo que remedio ante un entorno público y publicado desairado y sumamente hostil al trabajo y criterio del técnico.

Lo peor que le ha podido pasar al “txingurri” es comenzar perdiendo y descolgarse a las primeras de cambio de los dos equipos madrileños que sí sumaron los puntos a su manera habitual. El Real Madrid con polémica arbitral, pero resolutivo y superando contratiempos, y el Atlético por un solitario gol obtenido desde la penuria especulativa del entrenador Simeone que cree más en el fútbol como sacrificado oficio que como arte.

Acodado en la barra del bar esperando el cruasán y el café con leche habitual, Jaume, un parroquiano habitual, me interpeló en la mañana sabatina: “¿Ya has escrito hoy y qué explicas de Valverde?, para dar acto seguido su opinión a modo de sentencia: “Se va a perder la temporada, si no le echan pronto”. No es una opinión aislada, para desgracia del técnico, sino un veredicto consensuado por mucha gente del ámbito barcelonista que no ve ilusionante el proyecto del técnico extremeño.

En el grupo de Facebook que administramos, “Barça universal” ya se advierte el peso de esa masa crítica que juzga muy severamente las decisiones del entrenador en sus comentarios a los post publicados. No sería rigorista su extrapolación, pero resulta un dato consultivo más, considerando las cinco mil quinientas personas activas que conforman el grupo en la red social.

Parece que se ha llegado a un punto de no retorno, en el que todo se vuelve al revés de los intereses del banquillo. Es un tema viciado. Si Valverde hubiera jugado con los mismos jugadores disponibles de siempre, no hay razones objetivas para presumir un resultado diferente, pero se hubiera vuelto a aludir y enfatizar sobre el conservadurismo de un técnico que no presenta alternativas.

Prescindió de dos figuras, sólidas en sus proyectos anteriores, como Busquets y Rakitic, en beneficio del recién fichado De Jong y del joven canterano Aleñá. Ocasión que han reparado los resultadistas para agitar el fuego. Las estadísticas del curso muestran que De Jong y Busquets solo han coincidido sobre el césped 24 minutos en la pretemporada, lo cual abre la polémica sobre la compatibilidad de ambos futbolistas, que desdicen las evaluaciones iniciales que auguraban su complementariedad.

Leo Messi ha iniciado su decimosexta temporada y, desde la segunda, es la máxima referencia del equipo acrecentada en el tiempo. La llamada “Messidependencia” es una constatación, probablemente insalvable. El equipo se ha acostumbrado a que el mejor saque las castañas del fuego. Es una aseveración apoyada en datos contundentes: El FC Barcelona no ha conseguido la victoria en ninguna de las seis últimas ausencias consecutivas del pibe.

El domingo, en hora vespertina, se clausurará la segunda jornada en el Camp Nou con la visita de un Betis que vendrá con el recuerdo de su victoriosa exhibición el curso pasado (3-4), pero también con la incomodidad de su primera derrota casera de este ejercicio en su estadio Benito Villamarín ante el Valladolid. El equipo de Rubi no pudo superar su inferioridad numérica, casi desde el inicio, procurada por la expulsión de su cancerbero en una jugada que intervinieron los ex blaugranas Marc Bartra, superado en velocidad, y Sandro Ramírez que acabaría lesionado.

Al Barça le falta desequilibrio en ataque, azuzado, además, por la ausencia de Suárez y la precariedad física de un Messi que no ha hecho la pretemporada y la situación de Valverde está desequilibrada, en razón de los apoyos que le faltan.

Así las cosas, el partido del domingo, con toda la temporada por delante, se antoja muy trascendente. Otro tropiezo puede abrir la caja de los truenos y levantar portadas informativas con el fichaje consumado de Neymar o con un Valverde despechado. O así piensa nuestra pluma.

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