A bote pronto

El Valladolid – Valencia aún sin decisiones deportivas

Entre los deberes de los medios de comunicación está el recordar a los agentes sociales las carpetas inconclusas de asuntos pendientes que requieren la toma de decisiones.

Hace ya unas semanas concluyó LaLiga confirmando al Barça como campeón que renovó el título y con escándalo de un posible amaño en la última jornada, que pudo perjudicar los intereses deportivos del Getafe y del que pudiera beneficiarse el Girona en la aplicación del régimen de penalizaciones deportivas. Una sanción de puntos, que el reglamento contempla, salvaría a los catalanes al permutar el puesto clasificatorio con el equipo albivioleta.

Las presuntas irregularidades acaecieron en el encuentro Valladolid-Valencia en Pucela y en la jornada de clausura de LaLiga, con los locales que alcanzaron el objetivo de permanencia la jornada precedente y el Valencia que precisaba la victoria para asegurarse el cuarto puesto que tiene el premio de la participación en la Champions League. Ocurrió el 19 de mayo pasado, por lo que ha transcurrido más de un mes. Sobre este partido, cuyo desenlace pareció ajustarse al guion preconcebido, escribimos ampliamente en A Bote Pronto de las fechas. (1)

El transcurso del tiempo siempre es el principal enemigo para esclarecer la verdad. La producción de nuevos acontecimientos aparca los viejos affaires y remite la voluntad de investigar las posibles irregularidades. El temporal amaina merced a la quebradiza e interesada memoria de los actores.

Sigue la estela del Huesca-Nàstic celebrado el curso anterior en el estadio El Alcoraz, en el marco de la Segunda División, y que aún está en los Juzgados. Ganó el necesitado Nàstic a un Huesca que ya celebraba el ascenso conseguido. Las evidencias de un posible pacto quedaron acalladas por la inhibición de los organismos responsables, que no tomaron decisión alguna.

No hay una justicia justa si no se aplica con diligencia y en nuestro entorno alcanza, en lo común, un diferimiento que la invalida. Será el caso, probablemente, de este partido referido que deja muchas incógnitas en el tintero, como explicamos en el artículo referenciado.

Hay dos caminos disociados, el de la Justicia Ordinaria y el del ámbito deportivo. En el primer caso, los Juzgados de Instrucción de las causas prosiguen su quehacer a los ritmos pautados, pero un halo de silencio se ha instaurado en las autoridades deportivas, que introduce la sospecha de que no están por la labor de destapar el engendro.

Tanto la Liga de Fútbol Profesional -LFP –, que preside Javier Tebas como la Federación EspañolaRFEF –, comandada por Luis Rubiales se muestran poco activos en la gestión del caso, a pesar de que atañe la sospecha a siete jugadores del Valladolid a los que involucran en el establecimiento de una trama de resultados pactados y que se relacionan con las apuestas y que deja daños a terceros.

No se ha impuesto una medida cautelar, por lo que no se advierte, a estas alturas, ninguna alteración deportiva que afecte a jugadores y Club. La petición del Girona, descendido a la liga 1,2,3 por deméritos deportivos, de recuperar la categoría en base a la supuesta infracción, queda en agua de borrajas, al igual que la pretensión del Getafe de rescatar el cuarto puesto y jugar la Champions League.

Se pasa de rositas sobre el equipo que preside Ronaldo Nazário ya que no se imputan al club castellano irregularidades que, de haberlas, se consideran de tratamiento individualizado, que convendrán los registros ordinarios civiles.

Esta inacción, algunos la atribuyen al grado de influencias mesetarias que pueda mantener el ex madridista. Querríamos pensar que no, pero no tenemos fundamento. Las autoridades del fútbol se han de mostrar inequívocamente al lado de la Justicia, siendo inflexibles en su aplicación contra la corrupción. O así piensa nuestra pluma.

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