A bote pronto

Ter Stegen salvó un punto

La vigésimo tercera jornada de la liga era propicia para el FC Barcelona, habida cuenta de la confrontación directa de sus rivales madrileños que se saldó con la victoria del tercero sobre el segundo, que ha provocado una alternancia en el orden de los perseguidores.

El objetivo del FC Barcelona era ganar a los leones a domicilio para no reducir más la diferencia de diez puntos que llevaba al Real Madrid y que quedó en ocho puntos en la jornada precedente por el empate casero ante el Valencia, conjugado con el triunfo doméstico blanco ante el Alavés.

Con ese reto y atendiendo que esta semana no tiene el FC Barcelona compromisos, Valverde alineó al que considera su mejor equipo, entre los disponibles. Pero estos hombres dieron una respuesta muy débil sobre el verde de San Mamés.

Athletic Club 0 FC Barcelona 0, protagonistas

Athletic Club: Iago Herrerín; De Marcos, Yeray, Iñigo Martínez, Balenziaga; Dani García, Beñat (Beñat, m.56); Susaeta (Muniain, m.62), Raúl García, Yuri; y Williams (Kenan Kodro, m.89).

FC Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Lenglet (Vermaelen, m.87), Semedo; Busquets, Rakitic, Vidal (Aleñá, m.63); Messi, Luis Suárez y Coutinho (Dembélé, m.75).

Árbitro: Carlos del Cerro Grande (Comité Madrileño). Expulsó a De Marcos, en el minuto 91, por doble amonestación. Además, mostró tarjeta amarilla al local Dani García (m.52) y a los visitantes Lenglet (m.72) y Busquets (m.78).

La ausencia, forzada por sanción, de Jordi Alba anulaba la conexión con un Messi precavido por su contractura sufrida ante el Valencia. Pese a ello, un poco de Leo Messi es mucho más de lo que pueda ofrecer cualquier posible sustituto.

El nuevo Athletic Club de Garitano tiró la presión alta y puso en apuros la salida de balón de los blaugranas. Cuando ésta se producía, se replegaban con gran disciplina y diligencia, para montar contraataques ante cualquier pérdida del rival. Ocurrió el primer aviso en el minuto once cuando Yuri intercepta un pase fallido de Arturo Vidal en líneas de medios y encaró raudo la meta de Ter Stegen para disparar demasiado cruzado.

Pasado el cuarto de hora, una jugada por la derecha del ataque bilbaíno acaba en un disparo envenenado con rosca a la cruceta de Susaeta, al que responde Ter Stegen con una estirada colosal para, a mano cambiada, conseguir desviar el esférico por encima del travesaño.

El FC Barcelona llegó con peligro por primera vez en el minuto 25, cuando Messi se adelanta a su marcador Dani García y remata a puerta desguarnecida pero el balón bombeado da en la parte superior del larguero. El colegiado señaló un inexistente fuera de juego, lo que hubiera obligado al VAR a corregirle si el balón hubiera penetrado entre los tres palos.

En la segunda mitad, los blaugranas, ayer de amarillo, pusieron una marcha más y asediaron con más frecuencia el área local, pero sin contabilizar ocasiones de gol nítidas. Más peligro llevaban los contragolpes bilbaínos con la entrada en el campo de Muniaín. La mejor prueba en el minuto 81 cuando se produce la segunda intervención mayestática de Ter Stegen, al poner un brazo de hierro para despejar un fuerte remate desde el área pequeña de Williams, que no daba fe de la respuesta germánica.

La igualada penaliza la incomodidad mostrada por el FC Barcelona con Messi limitado físicamente. Coutinho en paradero desconocido, Rakitic en bache de juego y Arturo Vidal muy impreciso en la creación. Demasiados hándicaps.

También, en el lado negativo, el arbitraje del colegio madrileño Del Cerro Grande que permitió la dureza vasca, al confundir la reciedumbre con las irregularidades. En los minutos 37 y 47 hubo dos manos en el área local de Williams y De Marcos, respectivamente, que el colegiado juzgó involuntarias y creemos que con buen criterio.

En el minuto 50 no señaló una zancadilla a Messi en el borde del área para sí indicar la siguiente en la secuencia del siguiente minuto, pero esta ya a varios metros del área. En el minuto 79 le pasó desapercibido un codazo de Íñigo Martínez a Lenglet que le dejó mareado y acabó siendo sustituido.

Un arbitraje que no dio nada, quitó poco, pero que marca una tendencia preocupante. Más todavía si se establecen comparativas, en esta misma jornada, sin ir más lejos.

El FC Barcelona perdió una gran oportunidad para asentar un golpe a la liga. Tres empates consecutivos, dos en liga y uno en Copa, denotan una curva descendente de efectividad que llega en el peligroso calendario del mes de febrero. El aspecto cansino de Coutinho fue el reflejo de un Barça cansado, al que le faltó convicción y autoridad para vencer en San Mamés. O así piensa nuestra pluma.

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