A bote pronto

Supremacía del FC Barcelona

El FC Barcelona es más que un club como indica su celebrado eslogan, en virtud de su eclosión deportiva, pero también por su impregnación social que integra a colectivos que otorgan a sus triunfos una pátina reivindicadora que transpira orgullo e identidad.

El momento deportivo, social y económico de la entidad del FC Barcelona es óptimo e invita al optimismo. Es la Institución polideportiva de referencia mundial en el mundo del deporte, con seis disciplinas profesionales y otras muchas amateurs.

El fútbol es el bastión principal que arrastra y dan razón de ser a otras disciplinas, por lo que el éxito se mide mayoritariamente por los resultados obtenidos en el césped. Y a tres meses de la conclusión el horizonte del Barça es halagüeño. Jugará seguro trece partidos y tendrá la oportunidad de llegar a los dieciséis si accede a la final de la Champions League.

En liga tiene por delante diez partidos y una ventaja consolidada de diez puntos de ventaja sobre treinta en disputa, que representa porcentualmente un 33,33. Y se eleva a un 40% con el tercer clasificado. Dato que permite ser muy optimista en la aspiración de renovar el octavo título en los últimos once cursos.

En Copa del Rey, aguarda el Valencia en la final del 25 de mayo en el estadio Benito Villamarín, propiedad bética. Allí confía en sumar la quinta Copa en su sexta cita consecutiva.

Se ha clasificado por undécima vez consecutiva para los cuartos de final de la Champions League, récord de la competición. Le aguarda, primero en Alfield, el Manchester United. Ningún otro equipo europeo más, ha conseguido este hito histórico de regularidad.

En Barcelona y en Catalunya, se empieza a acariciar la ilusión del “triplete”, rememorando los éxitos anteriores de los años 2009 y 2015, no alcanzado por ningún otro equipo español.

Esta época efervescente blaugrana queda parcialmente empañada por los logros de cuatro Champions League a cargo del Real Madrid, conseguidas de forma heterodoxa, donde las irregularidades arbitrales han estado a la orden del día. Se produce la incongruencia de que el campeón europeo no lo es en España, ampliamente superado por el FC Barcelona.

En estos momentos de esplendor e ilusión compartida, no es ajena la gestión de la directiva blaugrana que preside Josep Maria Bartomeu. Con una prudente administración de los números reúne una plantilla muy competitiva en torno a la figura de Leo Messi, máximo estandarte del Club sobre el césped.

No lo ha tenido fácil “Barto” que ha tenido que lidiar con la oposición intransigente y muchos “marrones” de los que ha sobrevivido aplicando dosis de sentido común, perseverancia y voluntad de diálogo. Así ha apagado muchos fuegos, algunos, incluso, antes de que prendieran mecha.

Los vasos comunicantes han trasladado a Madrid la desazón por el éxito ajeno. Lo peor que han llevado en esta década prodigiosa es que los éxitos de la selección de España tuvieran, en los futbolistas barcelonistas y muchos catalanes, su mejor representación.

Un Barça en el que Johan Cruyff consolidó un estilo de juego, un patrón que resulta santo y seña de identidad para los entrenadores que le han sucedido en el cargo, donde no ha habido ceses, a diferencia del Real Madrid que ha ido dando palos de ciego con perfiles tan opuestos como Mourinho o Zidane, pongamos por caso.

En el FC Barcelona las cosas ruedan favorablemente, a pesar del entorno comprometido en que está la sociedad catalana, en la reclamación de unas aspiraciones políticas que no le son reconocidas y están combatidas en el Tribunal Supremo y no en los Parlamentos.

En el entretanto, en el Real Madrid de Florentino Pérez no se da voz a los disidentes y se retiran pancartas de las gradas del estadio Santiago Bernabéu, en un ejercicio de retroceso democrático.

El Real Madrid fue acusado por el máximo organismo europeo de malversación de dinero público, por ayudas ilegales recibidas del Ayuntamiento de Madrid, gobernado en su día por el Partido Popular y con una sanción monetaria de dieciocho millones de euros.

Ahora, se enfrenta a la posibilidad real de que se le retiran los dos títulos nacionales obtenidos por su única sección de baloncesto en el curso 2014-15 desde la ilegalidad, ya que su jugador Marcus Slaughter jugó con pasaporte falso, entregado por el club al jugador, según declaración de éste.

El FC Barcelona registra este curso los mejores resultados en Fútbol, Basket, Handbol, Fútbol Sala (Futsal), Hockei sobre patines y va camino de ello en el Fútbol femenino, con la mayor inversión en España. El objetivo del FC Barcelona es prolongar este estado expansivo del éxito a todos los niveles para confirmar su hegemonía deportiva y social, en tanto que, para su máximo rival deportivo, estará a la procura de evitarlo y, a ser posible, para beneficio propio. O así piensa nuestra pluma.

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