A bote pronto

Sudó tinta el Barça para ganar en Praga

El líder de la liga española se presentó en Praga con el propósito de alcanzar también ese privilegio en Europa. Lo consiguió sudando tinta y con una dosis de fortuna considerable.

Valverde confió en su once de gala, donde volvía el sancionado Piqué y se ausentaba el lesionado Sergi Roberto, en favor del alternativo Semedo.

Las cosas no pudieron empezar mejor para el Barça en el rebosante Eden Arena, pues encontró gol en la segunda acción atacante. Fue consecuencia de la presión alta, en un balón que corta Messi para combinar con Arthur que, tras control y amagos, devuelve el balón al centro para que el crack sorprenda al arquero con un remate de primera inapelable.

Al albur del tanto siguió el Barça ofreciendo unos buenos minutos de juego, pero, poco a poco, el andamiaje defensivo empezó a hacer aguas. Declinó la presión sobre la defensa praguense y el juego se tornó más directo, sin que la medular blaugrana impusiera el control.

Otra vez, como ocurriera en el empate sin goles en Dortmund, Ter Stegen se erigió en la figura clave para sostener el resultado. En el primer período, destacan tres intervenciones magníficas en los minutos 19, 35 y 36. Primero desviando un balón con el pie a tiro de Zeleny, después a un remate raso de Masopust y puso colofón inmediato con una mano prodigiosa elevada a la escuadra para desviar un remate de Olayinka.

El primer tiempo acabó con un dominio abrumador local, pero la igualdad no llegó hasta los primeros compases del segundo acto, en un balón que el incorporado Tecl cede al lateral Boril que ganó la posición a Lenglet y muy centrado fusila a Ter Stegen con la puntera.

No tardó el Barça en restablecer la ventaja en una falta lateral que sirvió Messi al segundo palo. Toca Olayinka y salva el balón casi sobre la línea de fondo Suárez que lo devuelve al centro, donde el defensa repite contacto fatalmente para sus intereses, pues el esférico toma destino entre los tres palos, sin que el excelente Kolar pueda reaccionar.

Los locales, empujados por una afición entusiasta y con su jugador Thomas Soucek al mando de las operaciones, volvieron a cercar el marco visitante, pero tuvieron la pólvora mojada y no cristalizaron las ocasiones que provocaron.

En ese frenesí, a la contra, el Barça tuvo diversas opciones en superioridad numérica e, incomprensiblemente, no supo rematar el partido. Con el protagonismo especial de Luis Suárez, gafado en Europa desde hace cuatro años.

La victoria es fundamental para la clasificación, pues deja al Barça líder con siete puntos. Sin embargo, los barcelonistas contuvieron las muestras de satisfacción, conscientes de que habrían librado un encuentro con demasiadas sombras en el juego.

La defensa se apreció vulnerable en los laterales y con dudas por el centro con un Piqué fallón y un Lenglet señalado en el gol encajado. En la media, Busquets fue el más regular, y, sin embargo, cambiado. Los interiores, Arthur y De Jong, tuvieron una aportación desigual, resultando preocupante los balones que pierde el brasileño en zonas del campo comprometidas.

Arriba Messi estuvo bien y participativo, Griezmann fue de más a menos hasta que fue cambiado por un Dembélé que no mejoró prestaciones. Suárez, luchador como siempre, prosigue su mala racha con el gol en los contornos europeos y ocasiones dispuso para romper el maleficio que le cuestiona.

Arbitró el partido el escocés Bobby Malden, un colegiado que deja jugar en exceso permitiendo demasiado el contacto. Ello favoreció la mayor consistencia física de los checos. Muy bien, no obstante, en la dirección del juego.

En el plano estadístico, cabe reseñar los nuevos registros de Leo Messi. Ya son 33 equipos europeos víctimas de sus goles en esta competición. Iguala a Raúl González y a Cristiano Ronaldo y puede superarles en esta misma fase de liguilla si marca al Dortmund o al Inter. Ha marcado ya, como mínimo un gol, en las últimas quince ediciones europeas y al próximo curso puede igualar a Ryan Giggs que lo hizo en dieciséis.

En el Eden Arena de Praga, se puso de manifiesto la dificultad de esta competición y los futbolistas deberán tomar nota, a cuenta de que no se repitan los escenarios de Roma y Liverpool, grabados a fuego en la memoria colectiva culé.

Lo mejor en la República Checa fue la victoria. La mejoría experimentada en el juego sufrió una regresión, si bien es mucho más superable desde los resultados favorables. O así piensa nuestra pluma.

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Slavia de Praga 1 FC Barcelona 2, protagonistas y goles

Slavia Praga: Kolar; Coufal, Kudela, Hovorka, Boril; Soucek, Sevcik; Masopust (van Buren, min. 76) Stanciu (Husbauer, min. 76), Zeleny (Tecl, min. 46); y Olayinka.

FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Lenglet, Alba; Arthur (Rakitic, min. 84), Busquets (Arturo Vidal, min. 78), de Jong; Messi, Suárez y Griezmann (Dembélé, min. 69)

Goles: 0-1, min. 3: Messi. 1-1, min. 50: Boril. 1-2, min. 57: Olayinka, propia puerta.

Árbitro: Bobby Madden (SCO). Mostró cartulina amarilla a Jordi Alba (min. 35), Masopust (min. 56), Boril (min. 64), Olayinka (min. 71), Sevcik (min. 76) y a Dembélé (min. 90+4).

Incidencias: Prácticamente lleno, unos 20.000 espectadores en partido de la tercera jornada, del grupo F, disputado en el Eden Arena de Praga.