A bote pronto

Stéphanie Frappart, la colegiada que entra en la historia del fútbol

En el marco europeo y en el escenario del Vodafone Park de Estambul se jugó la final de la Supercopa de Europa que disputaron dos equipos ingleses: El Liverpool, campeón de la Champions League y el Chelsea vencedor de la Europa League.

La coincidencia nacional inglesa ya referenciaba un homenaje y reconocimiento hacia los inventores del fútbol, adscritos a la Premier League, considerado el mejor campeonato del mundo. Así lo constata la estadística económica, el potencial de sus clubes y la paridad de méritos y rivalidades, al menos de seis equipos optantes al título, lo que multiplica el seguimiento y la pasión de unas aficiones que llenan los estadios

En esta lista top, a los campeones europeos actuales hay que adicionar a los dos equipos de Manchester, el United y el City – vigente campeón de La Premier -, y dos más de Londres, el Arsenal y el Tottenham.

La gran noticia venía dada en la previa. Por primera vez, en una final europea, se confió el arbitraje a una mujer, por lo que Stéphanie Frappart, pasa a ser nombre propio y de referencia, Bajo la firme dirección de la francesa, Liverpool y Chelsea jugaron un excelente encuentro, resuelto a favor de los reds in extremis.

A priori, el gran favorito era el Liverpool. Pronóstico acrecentado por los resultados de la primera jornada del campeonato inglés. Mientras el Chelsea sucumbía en Old Trafford con un póker de goles del United, en Alfield los locales marcaban ese mismo número de tantos al Norwich City.

Se cumplió el pronóstico, pero no fue por un mejor juego del laureado de más graduación, sino que la suerte se discernió en la tanda de tiros desde el punto de penalti. Lampard confió en la vieja guardia y a fe que no le defraudaron Kanté y Giroud, dos campeones del mundo de selecciones con Francia. El centrocampista se hartó de desarticular juego y enlazar con la línea de tres cuartos y el delantero abrió la lata. Junto a un Pedro Rodríguez imperial que parece vivir una segunda juventud. Al ex barcelonista, común goleador de finales, el travesaño le birló un tanto y siempre estuvo activo y jugando con gran criterio asociativo. Debiera volver a “la roja”.

Los sacrificados fueron los noveles Abraham y Mount, que tuvieron su oportunidad para revertir el electrónico en el período de tiempo de juego que les concedió el míster.

En la segunda mitad, el Liverpool se soltó del dominio a que fue sometido en los primeros 45 minutos y tuvo que ver Lampard que reorganizó a su equipo dando entrada a un magnífico Firmino. Estableció el primer empate Mané, que repitió ya en la prórroga, aunque Jorginho, volvió a restablecer la igualada al transformar un penalti extraño imputado a Adrián, que salió precipitadamente a los pies de Abraham.

 

Impensadamente, los oropeles se los acabó llevando el modesto Adrián, que ha pasado de entrenar sin contrato en un pueblo de Sevilla a alcanzar gloria deportiva al otro extremo del Mare Nostrum. Era el último lanzamiento de la tanda con pleno de aciertos de los delanteros. Al juvenil Abraham le sobrepuso la situación y su disparo tímido y centrado, a ras de hierba, fue rechazado por el pie derecho de Adrián. El modesto trotamundos del fútbol había alcanzado su momento de gloria y todos, Kloop incluido, en una carrera que se ha hecho viral en las redes, le abrazan e, incluso, izan a hombros, cual torero. Al fin, Adrián nació en Sevilla y las celebraciones en La Maestranza no le resultan extrañas.

Todos los ojos estaban puestos en Stéphanie Frappart, la árbitra que se estrenaba en una final europea. Ella y sus dos asistentas tuvieron una actuación sobresaliente, que incluye la anulación de dos goles por fuera de juego de no fácil apreciación. Como cuarto árbitro ejercía el turco internacional Cuneyt Cahir.

La francesa tenía un amplio bagaje en el futbol femenino, arbitrando en el último Mundial, pero muy escaso en el fútbol masculino, donde apenas contabiliza partidos en la Copa francesa del pasado curso y ya ha debutado en la Ligue 2. Insuficiente currículo en situaciones de paridad, pero es una discriminación en positivo que debe conducir a la normalización.

Stéphanie Frappart anduvo bien colocada, enérgica, con acertada interpretación del juego de contacto y con un fondo físico a prueba de 120 minutos de juego. En el penalti señalado al meta Adrián caben las interpretaciones y, en el ámbito de la duda, hay que atribuirle acierto en su señalización. O así piensa nuestra pluma.

Facebook: Barça universal

Twitter. @albertgilper

www.planetaDeporte.es

Liverpool 2 Chelsea 2 (5-4 en el cómputo de lanzamientos desde el punto de penalti). Protagonistas y goles.

Adrián; Gomez, Matip, Van Dijk, Robertson (Alexander-Arnold, 90’); Fabinho, Milner (Wijnaldum, 64’), Henderson, Oxlade-Chamberlain (Firmino, 45’); Mané (Origi, 102’), Salah. Entrenador: Jürgen Klopp

Chelsea. Kepa; Azpilicueta, Zouma, Christensen (Tomori, 84’), Emerson; Kanté, Jorginho, Kovacic (Barkley, 101’); Pulisic (Mount, 74’), Pedro, Giroud (Abraham, 74’)

Entrenador: Frank Lampard

Goles: 0-1, Giroud (36’), 1-1, Mané (47’), 2-1, Mané (95’), 2-2, Jorginho (100’)

Árbitra: Stéphanie Frappart. Amonestó a Azpilicueta (79’), Henderson (85’), Alexander-Arnold (107’)