A bote pronto

Un sólido Barça será campeón de liga

A efectos prácticos la liga ha terminado, en cuanto se refiere al campeón. Será el octavo triunfo en las últimas once ediciones, lo que expresa bien a las claras la hegemonía del FC Barcelona en el fútbol español, además aderezada con la adición de seis títulos de la Copa del Rey.

A partir de estos datos escrutados, es cuanto menos curiosa la interpretación que de los mismos realizan algunos de los medios de comunicación mesetarios.

Hay un denominador común en incidir en la figura mayestática de Leo Messi para justificar el éxito y de paso ningunear al resto, imputando a la causalidad de la vestimenta que luce el astro. Da la impresión que la sobredosis admirativa hacia Leo Messi tiene otras lecturas interesadas.

En tiempos de Cristiano Ronaldo de blanco, potenciaron al portugués de ultramar y hasta le hicieron ganador en una ridícula comparativa. Ahora que marchó a Italia, huyendo de Florentino Pérez y con manifestaciones que denotan poca querencia blanca pese a los nueve años vividos de oropeles a su persona, han remitido los halagos.

Antes de Cristiano Ronaldo, ya encumbraron a Arjen Robben, entre algún otro, para establecer la semejanza cualitativa con el astro de Rosario.

El desarraigo de Cristiano Ronaldo y el deplorable curso deportivo del Real Madrid, ha dejado huérfana de ídolo a la prensa localista madrileña. Y no hay remilgos en el reconocimiento a Messi. Es más, se eleva potencialmente con otros pérfidos intereses que desvirtúan una realidad tangible.

No cuela, se les ve el plumero. Al dimensionar la figura de Messi persiguen justificar el éxito colectivo de forma reduccionista, imputándolo equívocamente a ese factor. No hacían lo propio en las décadas de finales de los cincuenta y los sesenta con Alfredo Di Stéfano, jugador que estaba destinado a jugar en el Barça y que la política franquista desvió con alevosía a la capitalidad. En aquella época también tenían espacio los Rial, Puskas, Gento, Santamaría, Del Sol y hasta los secundarios Marquitos, Santisteban o Pachín.

Es mérito del Barça contratar y formar en La Masia al mejor jugador del mundo. Y también rodearlo de otras figuras de nivel mundial como Piqué, Alba, Busquets, Rakitic, Luis Suárez, Dembélé, Ter Stegen, etc.

Por mucho que quieran desviar la atención, el éxito es colectivo y corresponde a una entidad polideportiva líder como el FC Barcelona que, llegadas estas fechas primaverales, levanta títulos por doquier. Ayer mismo, el de la Copa del Rey de hándbol (balonmano) sumando los últimos 23 títulos nacionales en todas las competiciones, sexto en este curso y a la espera de su suerte en la Champions League.

Retornando a la liga de fútbol, el Atlético de Madrid cayó en el estadio jugando con diez, por decisión de Diego Costa de auto expulsarse. Pero con igualdad numérica el Barça había procurados las dos ocasiones más claras con el remate al palo de Alba y una finalización deficiente de Coutinho. En superioridad numérica, se dio la paradoja que bajaron el listón y jugaron peor el resto del primer período. En el segundo tiempo, dominaron con amplitud, concatenaron ocasiones de gol y en el tramo final concretaron dos jugadas con gran brillantez de ejecución y mérito individual de sus actores.

Esta expulsión de Costa les sirve algunos a tirar de estadística y ponerse a la altura de Koke y Simeone en la justificación de la derrota de un equipo que solo tiró una vez entre los tres palos que defendía Ter Stegen y sin peligro.

El director de As, Relaño, madridista y madrileño que reconoce que le hubiera gustado la victoria del Atlético, hasta se refiere a las expulsiones en la última década de futbolistas de los rivales del Barça a modo justificativo de la abrumadora supremacía culé.

El FC Barcelona ha sido el más regular y, además, en los duelos directos con los opositores madrileños ha sumado más puntos, goleada incluida a los blancos, con una “manita” que llevó a la primera destitución del entrenador. O así piensa nuestra pluma

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