A bote pronto

Sin Messi no hay paraíso

El FC Barcelona suspendió el primer examen oficial del curso 2019-2020. Era un partido complicado para iniciar una pequeña revolución nominal y Valverde la llevó a cabo otorgando la suplencia a dos pesos pesados como Busquets y Rakitic. Sus sustitutos Sergi Roberto y Aleñá tuvieron un peso menor, aunque su participación fue aseada y no justificativa de la derrota. En las tres últimas contiendas ligueras de ambos cuadros, el Barça no había pasado de la igualada.

Valverde se vio en la necesidad de cambiar el manual, de ahí los cambios registrados, pero la derrota pudo llegar igual con los damnificados, en cuyo caso la repercusión crítica hubiera sido mayor acusándole de inmovilista. Difícil papeleta del míster, del que nos referimos en nuestro A Bote Pronto de ayer

Gaizka Garitano alineó un “once” muy físico, con Raúl García como sombra de De Jong, al cual dejó ya tarjeta de visita al primer minuto en una fea acción, entrada por detrás sin balón en disposición de ser jugado, más censurable de la que advirtió el colegiado Del Cerro Grande que se limitó a la señalización de la falta.

En ese clímax, el novedoso centro del campo blaugrana fue manifiestamente inferior, perjudicado, además, por la inconsistencia de un ataque que no mostraba unidad de acción ni de pensamiento, con un Dembélé despistado que perdía balones comprometidos, un Suárez bien fijado por los centrales y un Griezmann, señalado sonoramente desde la grada por su pasado realista, en la banda izquierda con el que Alba no conectaba en positivo.

En ese estado de cosas, Williams puso a prueba por dos veces la seguridad y reflejos de Ter Stegen. Por su parte, el deslavazado Barça tuvo dos opciones en balones escupidos por la madera. Cumplida la media hora de juego, Unai López retrasa el esférico a su portero Unai Simón, sin advertir la presencia de Luis Suárez y el uruguayo remató de primera al palo. Acción directa propiciada por su pinchazo en el gemelo que le obligó al cambio por Rafinha, al cual también le replicó el travesaño su disparo atemperado, previa acción defensiva del guardameta Simón que logró tocar el balón previamente.

En este primer tiempo, el Barça dispuso de más balón, pero la sensación fue que el Athletic tenía el partido más controlado y con mejor disposición para conseguir sus objetivos de no perder.

No le gustaba al “txingurri” la dinámica del partido y recurrió a Iván Rakitic en el segundo acto, sacrificando a Carles Aleñá. Con Rafinha y Rakitic el dibujo cambió. Griezmann se fue al centro, el hispano brasileño ocupó la banda derecha jugando hacia adentro y Dembélé se desplazó a la izquierda con el que Alba conectó más y mejor.

El resultado de ello fue un mayor afloramiento del dominio barcelonista en la que los dos incorporados tuvieron sendas oportunidades de gol. A Rafinha su disparo le fue repelido por el defensa Núñez que casi se auto golea y Rakitic remató un balón a romper que le salió por arriba en una mala elección del croata.

A esa insistencia intermitente en busca del tanto de la victoria le faltó, además, oficio goleador. Griezmann quedaba aislado en punta sin poder participar excesivamente del juego. Sin Leo Messi y Luis Suárez, que sumaron 57 goles el curso pasado, la delantera quedaba muy mermada.

En el último cuarto de hora, Valverde, recurrió al canterano Carles Pérez, no se sabe si para complacer voluntades o por convicción personal. El partido parecía condenado de nuevo al empate, pero la épica estaba por escribirse.

En el minuto 87, saltó al terreno de juego Aduriz en medio de una atronadora ovación de reconocimiento de la grada.  No habían transcurrido dos minutos y su primera conexión con el balón es para llevarlo a la red en un vuelo espectacular sobre el maltrecho césped de San Mamés. Consecuencia de un remate de chilena que a Ter Stegen le es imposible contrarrestar.

Fue una jugada de fuera de banda, donde Alba cierra en defensa y deja el espacio lateral para la ayuda de un Dembélé ausente que permite centrar un balón donde están seis blaugranas y dos rojiblancos.

Aritz Aduriz Zubeldia, nacido en Donostia el 11 de febrero de 1981 (38 años) ha marcado el primer gol de la liga. Ha sido un gol de bandera que valen tres puntos y que premian la trayectoria de un futbolista encomiable en su último año de profesional en activo.

El gol, por definición, es un accidente del juego. Lo encajó, en una ejecución excepcional del delantero rival, el FC Barcelona y de ahí la derrota que no se corresponde, justo es dejar constancia, con el cúmulo de méritos de ambos equipos. Pero no estaba Messi y Aduriz jugaba con el Athletic Club. O así piensa nuestra pluma.

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Athletic Club 1 FC Barcelona 0, protagonistas y goles

Athletic Club: Unai Simón; Capa, Yeray, Núñez, Yuri; Unai López (Beñat, 80’), Dani García; De Marcos (Sancet, 65’), Raúl García, Muniain; Iñaki Williams, (Aduriz, 87’).

FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Sergi Roberto (Carles Pérez, 75’), De Jong, Aleñá (Rakitic, 46’); Dembélé, Suárez (Rafinha, 37’), Griezmann.

Goles: 1-0, Aduriz (89’).

Árbitro: Del Cerro Grande, del Comité madrileño. Mostró tarjetas amarillas a Piqué (60’), Unai Núñez (64’).

Estadio: San Mamés. Casi lleno.