A bote pronto

Semedo poco valorado por Valverde

Que un futbolista quiera ejercer su profesión resulta de lo más racional y edificante. Los hay que se acomodan a un contrato ventajoso y se conforman con una situación de privilegio, máxime si pertenecen a una plantilla de una entidad de postín, tipo Barça o Madrid, si nos cernimos al panorama del fútbol español.

Lo estamos observando, de nuevo, en estas fechas en que blaugranas y blancos están en pleno proceso de renovación y las extremas dificultades que padecen para descartar a futbolistas con contrato en vigor. Ello a pesar que el Club les haya hecho llegar su voluntad y hecho saber las pocas oportunidades deportivas a las que, presuntamente, se enfrentan.

Nos ocupa hoy, el caso de Semedo, el lateral portugués del FC Barcelona que, insospechadamente, ha salido a la palestra reclamando su traspaso, en razón a no sentirse titular. Circunstancia que podemos matizar, aunque advirtiendo un fondo verídico en sus sensaciones.

Nelson Semedo ha jugado en el FC Barcelona 46 partidos oficiales, siendo sustituto o sustituido en varios de ellos. (1 Supercopa de España, 26 de liga, 10 de Champions y 1 de Copa). Está en el ecuador de los futbolistas más utilizados de la plantilla.

Sin embargo, no se siente titular porque en los partidos más importantes del calendario ha calentado banquillo en favor de su compañero Sergi Roberto, el cual ha tenido una participación algo superior, a pesar de sufrir dos lesiones que le invalidaron para unas once confrontaciones.

El luso, de ascendencia caboverdiana, fue alineado en el partido de selecciones entre Portugal y Suiza, en disputa de las semifinales de la Nations League Club clasificándose para la final del nuevo torneo. Esa final la jugarán contra Holanda que venció a Inglaterra que, a su vez, había apeado a España en el estadio Benito Villamarín en una aciaga noche de “la roja”.

En este partido de Portugal, Semedo incumplió la normativa de salir por la zona reservada y con intereses comerciales, a fin de evitar las preguntas de la prensa sobre su futuro.

El Barça lo ha declarado intransferible y se remite a su cláusula de rescisión que es de 100 millones de euros. El cuadro catalán pagó al Benfica 30,5 millones por su transferencia contractual hace dos cursos, además de unas variables de algo más de 5 millones por cada 50 partidos oficiales que dispute de blaugrana a lo largo de su actual contrato (cuatro años más uno opcional) y una eventual renovación.  En caso de traspaso, se desconoce, los intereses monetarios que aún conserve el equipo lisboeta.

Semedo es un futbolista interesante pero no imprescindible. Sus cualidades principales tienen que ver con su velocidad y su corrección defensiva. Le sobra precipitación y le falta pausa para enhebrar el juego de posición y se obnubila un tanto en la elección de la mejor opción.

Valverde, en las grandes ocasiones, ha elegido la polivalencia de Sergi Roberto. El reusense está más consagrado en el “adn” blaugrana.

Es de valorar al futbolista ese punto de inconformismo al reclamar más protagonismo a sus 25 años (Lisboa, 16-11-93), en el cénit de su carrera. Pero es obligado que el FC Barcelona defienda sus intereses.

La puerta debe estar abierta a la salida del jugador, siempre y cuando la compensación económica se corresponda con la cotización de un jugador útil para la primera plantilla. Y ello no permite excesivas concesiones a la baja con respecto a las cláusulas firmadas.

Si se consumase la marcha de Semedo, por el que suspira Simeone para su Atlético, el Barça tiene la opción de Moussa Wagué, internacional con Senegal y que ha trascendido en su primera temporada con el Barça B y debutado ya con el primer equipo. O así piensa nuestra pluma.

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