A bote pronto

Reaparece la gran mentira de “El Villarato”

Nos referimos ayer, bajo el título elocuente de “Mateu Lahoz daña al fútbol”,  al árbitro valenciano que, sin tener influencia en la goleada del FC Barcelona al Sevilla FC, dejó la impronta de su indisponibilidad hacia el cuadro blaugrana con decisiones de futuro que pueden acarrear la inhabilitación de Dembélé para el “clásico”.

El “partido del año”, que se ofrece cada curso al menos por duplicado, está a dos jornadas a la vista. Barça y Madrid ya están en lo alto de la tabla clasificatoria. Han bastado tres victorias en liga consecutivas para que el Barça se recupere de los descalabros y quede a dos puntos de poder revertir la posición con el líder Real Madrid.

Previamente, se ha de dilucidar la novena jornada, donde ambos actúan de visitantes. El Barça jugará en Ipurua ante el Éibar y el Madrid en el Estadi de Son Moix frente al Mallorca. Por la diferencia horaria, los culés juegan a las trece horas y los merengues a las veintiuna horas, el conjunto catalán puede recuperar el liderato unas horas, al margen del resultado que obtengan los blancos.

Esta posibilidad del FC Barcelona de recuperar el mando del fútbol español, que exhibe desde más de una década con gran autoridad, ocho títulos sobre once que debieron ser nueve si no media Mateo Lahoz, está poniendo de los nervios al entorno blanco, que ya mueve su imperio mediático para contrarrestar los efectos.

Prueba de ello es el último artículo – brillante desde la estilística, como todos sus trabajos – del que fuera durante muchos años director del rotativo madrileño As. Con su brillante pluma, el madrileño y madridista confeso, Alfredo Relaño, prepara el terreno acerca de la duración de una más que posible sanción al futbolista Ousmane Dembélé.

Como el veterano periodista nunca da una puntada sin hilo, al tiempo que otorga verosimilitud a la versión que el colegiado Mateu Lahoz consignó en el acta: “Muy malo, eres muy malo”, aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid para arremeter contra casi todo el colectivo blaugrana. Se lo cree a pies juntillas las palabras que el francés supuestamente dirigiera al trencilla y ni menciona la versión de algunos futbolistas sobre el terreno que la ponen en duda, así como otros agentes, entre ellos Valverde, que manifiestan su alto desconocimiento del idioma castellano.

Hasta cinco futbolistas blaugranas salen salpicados nominalmente. A saber: Piqué, Busquets, Alba, Messi y Suárez. Les acusa de fomentar, comúnmente, el “corro” a los árbitros para crear un clima favorable que les permita obtener dividendos futuros, al establecer un climax victimario. A los tres catalanes, bajo el manto de su prestigio de internacionales españoles, al argentino bajo el influjo de su estela mundial y al uruguayo a rebufo de ser, “el más piante y consentido jugador de laLiga”.

El precursor de “El Villarato”, campaña orquestada con la que pretendió desacreditar al mejor fútbol exhibido en España en la “era Guardiola”, vuelve a las andadas. Se trata de orquestar una nueva campaña difamatoria acerca de la pretendida ayuda arbitral al Barça para contrarrestar su supremacía sostenida en el fútbol español. Se presiona la Comité de Competición para que sancione a Dembélé por más de un partido y no pueda jugar el “clásico” del Camp Nou. Si una sanción mínima lo permitiera, quedarán los altavoces que expandirán un pretendido trato de favor.

El FC Barcelona acabó con nueve hombres sobre el terreno de juego, por el autoritarismo de Mateu Lahoz. No es necesario juzgar la expulsión primera que originó el conflicto, ya que podría acarrear una crítica a la decisión arbitral. Tampoco el desafío a Luis Suárez, con un tono amenazante, “No te equivoques, no te equivoques”, no fuera el caso de observar desplante chulesco, en lugar de gallardía y personalidad.

Reaparece la gran mentira de “El Villarato”, campaña orquestada en Madrid para contrarrestar la supremacía del FC Barcelona en el fútbol español. No es casualidad que resurja cuando el cuadro catalán tiene a tiro recuperar el liderato. Se inicia una campaña difamatoria contra algunos futbolistas del Barça, con intenciones sospechosas. Un ejercicio periodístico que destila la pretensión de alterar la realidad, eso sí, envuelto de la mejor prosa. O así piensa nuestra pluma.

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