A bote pronto

Rakitic y Aduriz, Araujo y Kroos

Hay que remontarse al curso 2008-09 para observar la última derrota del cuadro blaugrana en el inicio de la liga. Coincidió con el debut en el banquillo de Pep Guardiola y el FC Barcelona perdió en el campo de Los Pajaritos de Soria ante el ascendido Numancia. Fiasco que tuvo continuidad en la segunda jornada en el Camp Nou donde no se pasó del empate a un gol ante el Racing de Santander.

Aquel curso no se confirmaron los malos augurios. Bien al contrario, fue el preludio del mejor Barça de la historia y que tuvo la culminación con el “sextete”, sin parangón en el fútbol español.

Conviene recordarlo ahora que ha llegado la primera derrota a la primera de cambio, de un equipo que desde aquella efeméride ha ganado en las siguientes diez jornadas iniciales, cumplimentando, en su conjunto, una década prodigiosa.

Esta primera derrota se conjuga con la victoria del Real Madrid en el estadio Municipal de Balaídos, ante el Celta de Vigo, lo que le otorga ya tres puntos en el diferencial de la clasificación liguera.

Fue una victoria facultada también por las decisiones del colegiado catalán Estrada Fernández y por el VAR, al frente del cual estaba el colegiado De Burgos Bengoetxea. Un gol inicial otorgado al Real Madrid con doble falta previa de Casemiro que no atendió el VAR en su revisión, un gol anulado al Celta que le privó del empate al filo del descanso pueden explicar el resultado, pero bien es verdad que los blancos con diez jugadores por expulsión de Modric se crecieron e incrementaron el score con autoridad y solvencia contrastada.

Del comportamiento del Barça en San Mamés ya dimos cuenta en nuestro A Bote Pronto de ayer. Sin embargo, vamos a establecer la comparativa con el eterno rival para tratar de entender el antagonismo de los dos resultados de los dos grandes del fútbol español.

El fútbol es un deporte colectivo, pero que muchas veces la suerte del marcador viene dada por pequeños detalles, donde la influencia se manifiesta desde el acierto o el error. En esta línea, en los partidos que hacemos referencia tuvieron protagonismo destacado cuatro nombres propios: Ivan Rakitic, Aritz Aduriz, Néstor Araujo y Toni Kroos.

–         Ivan Rakitic. Dominaba el FC Barcelona en el segundo período y buscaba la victoria ante un Athlétic Club que replegaba velas y se conformaba con la igualada. Una larga jugada por la izquierda del ataque blaugrana deja solo a Rakitic que define de la peor manera. En una incomprensible elección, tira a romper en lugar de colocar con suavidad, marrando una pintiparada oportunidad de poner por delante a su equipo.

–         Aritz Aduriz. Saltó al terreno de juego en el minuto 87 y en el 89 remató a gol su primer balón de forma excepcional, de chilena a un balón centrado por Capa sin oposición, a un área con mayoría de jugadores barcelonistas inertes a la acción del vasco. Del natural 0-1 se pasó al definitivo 1-0.

–         Néstor Araújo. El Real Madrid ganaba 0-1. En pleno dominio celtiña, un centro templado lo remata Araujo al borde del área chica y en posición centrada y sin oposición, pero el mejicano lo ejecuta fatal, enviando el esférico en la dirección del cancerbero Courtois que estaba vendido en la jugada.

–         Toni Kroos. El Real Madrid pasaba muchos apuros para defender su corta ventaja y jugaba en inferioridad numérica porque el VAR había advertido al colegiado de una infracción de Modric, por entrada por detrás con pisotón al tobillo de Denis Suárez, que condujo al futbolista croata a los vestuarios antes de tiempo, al rectificar su decisión el juez de la contienda. Desde fuera del área, en una acción sin aparente peligro, el centrocampista alemán se procura un espacio, carga la pierna derecha y lanza un misil descomunal de fuerza y precisión milimétrica que hunde las aspiraciones locales. Del 1-1 posible se pasaba al 0-2 insalvable.

Fueron detalles individuales que determinaron la suerte de esos marcadores. Dos magistrales remates inusuales, con el premio de los goles decisivos de Aduriz y Kroos y dos fallos impropios de Rakitic y Araujo cuyos yerros aún deben lamentar, conformaron la suerte de los marcadores finales. Computaron por igual los aciertos que los fallos, aunque los buenos aficionados nos quedamos con esas acciones de gol consumadas, que seguro formarán parte del elenco de los mejores goles de la liga que recién ha comenzado.

El fútbol es mucho más simple de lo que los sesudos analistas nos quieren presentar. Los partidos tuvieron muchas aristas. Hemos significado algunos de esos pequeños detalles, esas pequeñas cosas a las que alude el trovador Joan Manuel Serrat, cuyo grado de influencia nos ha parecido estimable. O así piensa nuestra pluma.

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