A bote pronto

Presunto amaño del Valladolid – Valencia de LaLiga

Bajo la denominación de “Operación Oykos”, se investiga el presunto amaño de partidos, con especial hincapié en el Valladolid- Valencia donde se concitan todos los elementos para la sospecha. El equipo pucelano no se jugaba nada en el envite, en tanto que los visitantes obtenían, en caso de victoria, el cuarto puesto que les conducía a jugar la próxima edición de la Champions League. El resultado concluyó con un 0-2 que colmaba las aspiraciones de los visitantes.

Los hechos objeto de investigación sucedieron en la jornada 38 de LaLiga, el dieciocho de mayo en el estadio José Zorrilla de Valladolid. Las informaciones publicadas hasta la fecha implican hasta siete futbolistas del Real Valladolid, conocedores y partícipes de la presunta estafa. Una trama de apuestas ilegales en la que están involucrados tres futbolistas canteranos del Real Madrid que coincidieron en el tiempo. Sus nombres responden a Raúl Bravo, internacional con España con Iñaki Sáez de seleccionador, Carlos Aranda y Borja Fernández. Éste último daba fin a su carrera deportiva en activo con este partido y se le atribuye el papel de mediador con parte de la plantilla albivioleta.

La policía ha requisado material grabado de importancia capital para descifrar los hechos y adjudicar culpabilidades. Contundentes son las grabaciones recuperadas de Carlos Aranda donde afirma que “hay siete jugadores comprados” y donde enfatiza con claridad meridiana: Mira, hermano, el Valencia gana la primera parte y la segunda, ¿vale? Escúchame, que gana la primera parte y la segunda, ¿vale? O sea, que gana la primera parte y el partido lo gana también. No que gana, que tiene que marcar dos goles en las dos partes”. Sucedió tal cual, marcando los goles en los minutos 36 y 52 de partido y para más “inri”, sin que pueda derivarse ninguna conclusión, sí que se aprecia una falta de intensidad defensiva en los goles encajados.

Ha habido retenidos y detenidos, pero las penas consumadas de prisión preventiva han durado poco, solo hasta recabar las cantidades solicitadas para la fianza que han llegado a ser de cien euros en el caso de Raúl Bravo.

El caso ha conmocionado al fútbol y deja damnificados en el camino. De un lado, el Getafe que pugnaba en buena lid por esa preciada y premiada cuarta plaza. También el Girona, está al acecho, elucubrando una posible sanción al Valladolid que le descendiera de categoría y ocupar su posición en la Primera División, que le correspondería según el orden clasificatorio.

Otro implicado es el presidente del Huesca, Agustín Lasaosa, al que se le relaciona con una deuda de juego pendiente de cien mil euros con Raúl Bravo y Carlos Aranda. Hay que recordar que el cuadro oscense ya tiene abierto un procedimiento extraordinario por el partido Huesca- Nàstic de Tarragona.

Los clubes Valencia y Valladolid han mostrado su extrañeza por los hechos y se desvinculan institucionalmente de los presuntos delitos. En nota pública, el Club de Pucela manifiesta, “sorpresa, desconocimiento e indignación” y anuncia la apertura de un expediente interno a los jugadores convocados para el partido.

El diario El Mundo fue el que destapó la noticia y en su edición de hoy, aporta información complementaria de indudable interés informativo para la investigación en marcha.

La Federación Española no tiene otra información que la publicada al estar el asunto en el Juzgado bajo secreto de sumario. Sea como fuere, parece del todo improbable que Getafe y Girona obtengan algún beneficio deportivo. No está demostrado que los clubes Valladolid y Valencia tuvieran conocimiento de irregularidad alguna. Las fechas apremian y la Justicia es lenta por naturaleza.

La Justicia deportiva solo podrá actuar cuando se abra el sumario. Para entonces, el ejemplo tendría que ser Italia, donde se actuó con gran diligencia y severidad, despojando de dos scudettos a la Juventus, entre otras medidas drásticas. O así piensa nuestra pluma.

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