A bote pronto

Optimismo moderado en el FC Barcelona

Rectificar es de sabios y Ernesto Valverde se aplicó el adagio para disponer la alineación ante el Huesca, en la trigésimo segunda jornada de liga. A tres días de la visita del Manchester United con el acceso a las semifinales europeas en juego, el técnico recordó el trance amargo del curso pretérito en la visita rendida a Roma con fatal resultado para los intereses blaugranas. Por ello repartió descansos a titulares, a muchos de los cuales, incluso, les ahorró del corto desplazamiento a la capital oscense.

El resultado de empate satisfizo moderadamente al Barça ya que goza de un colchón de seguridad suficiente para no peligrar la renovación del título de liga. Tras esta jornada, restan dieciocho puntos en juego y la diferencia puntual es de nueve, además del goal average favorable. Esto es, un margen porcentual de la mitad.

La versión del Barça en Huesca ha suscitado variopintos comentarios entre los que observan la botella medio llena o medio vacía. La selección nominal de los hombres constata con meridiana claridad que hay muchos titulares muy arraigados en el puesto por méritos propios y que su situación de privilegio no se ve amenazada en el corto plazo.

Las grandes figuras tienen un coste astronómico que hipoteca la confección de las plantillas, De tal suerte que, en los últimos años, se ha agrandado las diferencias de calidades del grupo de titulares. En el FC Barcelona el corte lo podemos establecer en quince futbolistas de campo, al que debe sumarse el acreditado segundo cancerbero Cillessen.

Es más visible la paridad de las plantillas en equipos menos punteros, pues a falta de disponer de figuras consagradas, muchos de ellos presentan una plantilla homogénea, donde el cambio de piezas apenas repercute en el rendimiento global.

En el caso del FC Barcelona, es incuestionable la titularidad de siete: Ter Stegen, Piqué, Alba, Rakitic, Busquets, Messi y Suárez, así como las ocho alternativas para ocupar las cuatro vacantes restantes del “once”: Sergi Roberto – Semedo, Lenglet –  Umtiti, Arthur – Arturo Vidal, y Coutinho – Dembélé.

Este grueso de quince futbolistas, están a disposición del “txingurri” para enfrentarse al Manchester United que llega al Camp Nou con la pretensión de remontar un resultado adverso, al igual que hiciera en octavos al revertir la eliminatoria en París, frente al P.S.G.

Con el armario al completo, Valverde tiene el problema agradecido de seleccionar entre una gran competencia. Algunos nombres marcarán la táctica y las prevenciones a tomar. Tendrá que dirimir entre la velocidad de Semedo o el mayor rigor táctico de Sergi Roberto, entre el cerebro de Arthur Melo en el ensamblaje de líneas o la intensidad contagiosa de Arturo Vidal. En la vanguardia deberá valorar el juego coordinativo y de apoyos de Coutinho y la capacidad de desborde en carrera y apertura de espacios de Dembélé.

Probablemente, todos los citados tengan minutos de juego en función del resultado global de la eliminatoria en el transcurrir de los minutos.

Un Camp Nou que vestirá las mejores galas con casi cien mil almas en su seno, con la ilusión de vivir otra noche mágica en el magno escenario.

Dentro de los cánones deportivos, en la alta competición lo más preciado es ganar. No importa tanto el cómo. Se perdonará ser resultadista en beneficio del triunfo. Las estadísticas están fijadas por los números indiscutibles. A estas alturas, el estilo computa menos. Y si no, que se lo pregunten al repetido campeón actual. O así piensa nuestra pluma.

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