A bote pronto

Neymar pendiente de las carambolas

Neymar es plato diario en los mentideros deportivos desarrollados en los medios, en las secciones y en los distintos modelos del ejercicio periodístico, ya sea reportaje, entrevistas o artículos de opinión.

Hace algunos días que en A Bote Pronto hemos dejado madurar el proceso, pero la insistencia de los medios por el que el protagónico futbolista copa los primeros planos de actualidad, nos obliga a retomar el tema, analizando el momento historiado en fechas de presente.

No se ha avanzado en ninguna dirección constatable, salvo en la verificación de la voluntad de abandono parisino del futbolista brasileño. Nasser al Khelaifi, el mandatario del P.S.G., ha puesto al futbolista en el mercado, pretendiendo recuperar la inversión del verano del 2017, cuando pagó los 222 millones de euros de la cláusula de rescisión al FC Barcelona.

Todos los intentos de aproximación de los catalanes hacia futbolistas del P.S.G. han resultado infructuosos, en gran parte por las hostilidades que frecuentan ambas representaciones, desde los tiempos en que el Barça quiso fichar a su central brasileño Thiago Silva.

La puja de Florentino Pérez por Neymar ha declinado en favor de su compañero de equipo M’Bappé, por lo que Neymar ha pasado a ser segunda o tercera opción blanca, pese a que el jeque árabe haya ofrecido a su amigo el traspaso del futbolista.

El jugador y su entorno, los famosos toys, prefieren el Barça y las playas de Barcelona. Consciente del cúmulo de dificultades que entrañan las negociaciones, el Barça está a haberlas venir y actuando en la intermediación a través de terceras personas. Algunas de esas piedras en el camino están coloreadas en blaugrana, debido a la resistencia interna opositora del entorno culé que no olvida el agravio del futbolista con la entidad.

El fichaje de Griezmann y su inversión de 120 millones de euros no sería impedimento principal para incorporar a Neymar al nuevo proyecto que seguirá liderando Leo Messi, quien, por cierto, avala el fichaje de su amigo brasileño.

La economía del Barça no está para lanzar cohetes y la llegada de Neymar tendría que producirse a través, principalmente del trueque de piezas. Ahí cobra prioritario protagonismo Philippe Coutinho que no ha triunfado en su temporada y media culé. Vino del Liverpool para sustituir a Iniesta y ha quedado a años luz. Todas las partes han convenido la prudencia del cambio de aires.

Un cambio de cromos que se puede complementar con un fijo económico o con la compensación de algún futbolista más, extraído de una lista en la que figuran Rakitic, Umtiti e, incluso, Dembélé, todos ellos en la agenda de Al Khelaifi

Esta es la vía plausible que pueda hacer posible el retorno de Neymar. El jugador necesita volver a reivindicarse como futbolista de élite. Iba para ser “Balón de Oro” y, a sus veintisiete años, se ha quedado estancado en un equipo que no levanta el vuelo en Europa y sus despilfarros económicos no le garantizan el éxito allende las fronteras galas, circunscribiéndose éstos al modesto campeonato francés.

El Barça es la mejor opción para rescatar al soldado Neymar que en el estío del 2017 tomó una decisión equivocada, donde perdieron todas las partes involucradas. Le toca una actitud de prudente espera, mientras se desgranan las hojas del calendario estival y se precipiten los acontecimientos de un futbolista que ya ha pasado por alto el compromiso de su reincorporación a los entrenamientos con su club.

Le interesa más vender al P.S.G. que comprar al Barça y ello le otorga una ventaja de partida que ha de saber jugar. A favor también que el futbolista quiere volver y acepta un público acto de contrición ante la parroquia y la retirada de la acción judicial pendiente en los Juzgados de Barcelona.

Resumiendo, el estado de la situación ha mutado muy poco, pero las posturas irreconciliables abogan por una salida rupturista, con la gestión de los tiempos a favor de la causa del empleado, por delante del empleador francés que actúa desde la debilidad que fomenta la voluntad hecha pública del protagonista.

Se han de conciliar posturas, pero los intereses convergen para que una carambola sea posible, aunando los intereses comunes. No obstante, a nadie se le escapa que la operación de trasvase tiene riesgos importantes desde ámbitos y ópticas distintas. O así piensa nuestra pluma.

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