A bote pronto

Messi, Suárez y Dembélé, K.O.

La enfermería del FC Barcelona ya está completa a las primeras de cambio. Las lesiones se han cebado con tres de sus delanteros y con el arquero recién fichado. Las lesiones, desgraciadamente, son una plaga del fútbol profesional. Hay que distinguir las de rotura, más fortuitas, y las musculares, las cuales tienen un alto grado de previsibilidad y tratamiento cautelar.

El guardameta Neto ha sufrido una rotura, por lo que la accidentalidad del contratiempo es manifiesta y no reviste de otros considerandos que no sean rezar para que el titular Ter Stegen no sufra contratiempo alguno en este período de tiempo de ausencia del brasileño, cifrado en cinco semanas.

Las controvertidas lesiones musculares comenzaron con el capitán Messi, con el sóleo dañado en el primer entrenamiento del Camp Nou, lo que ya le privó de la mini gira americana, después de que la Copa de América le había impedido iniciar la temporada con sus compañeros en la cita asiática, provocada por los compromisos comerciales contraídos con el principal patrocinador Rakuten.

Y en la primera jornada de liga, además de perder los tres puntos en juego, el Barça dejó a dos de sus soldados en el dique seco: Luis Suárez y Ousmane Dembélé. El charrúa no pudo completar el partido, solicitando el cambio después de disparar al poste un balón franco que no pudo jugarlo en plenitud por la merma física. En cuanto al francés, supimos fehacientemente de su extravío sobre el precario césped de San Mamés, pero no de los signos de alarma muscular.

El caso es que en esa delantera que, en teoría, a Valverde le sobraban piezas de calidad, cuentan más las ausencias y para el partido de la próxima jornada ante el Betis en el estreno liguero en el Camp Nou el “txingurri” deberá contar, para completar la nómina de delanteros en la convocatoria, con el concurso de los jugadores del filial. Probablemente de los dos más aventajados: Carles Pérez y Abel Ruiz, además de la reconversión de Rafinha que parecía estar más fuera que dentro.

Descartados absolutamente Suárez y Dembélé, la reaparición de Leo Messi también se antoja complicada, pues no ha podido hacer la pretemporada y es un bien a proteger celosamente. Acaso, pueda jugar un tiempo parcial, si el transcurso del partido, por el resultado del marcador, así lo reclama.

Las lesiones musculares tienen una componente de casuística, pero son más previsibles en función de los avisos que proyectan y que los profesionales deben detectar. Tienen que ver con los planes de preparación y recuperación, por lo que tienen un porcentaje alto de presciencia.

Mientras que el capitán Messi está siendo un modelo en la rehabilitación que está llevando a cabo, no puedo afirmarse los mismo de Suárez y Dembélé.

El uruguayo tras sentir el pinchazo solicitó el cambio y no modificó su hoja de ruta que le llevó tres días de vacaciones a Tánger aprovechando la concesión de Valverde a la plantilla, que mantuvo pese a la doliente derrota en una pobre exposición.

Ese inoportuno viaje lo debió zanjar Suárez para dar prioridad a su recuperación, teniendo en cuenta que en enero cumple 33 años y está en la recta final de su carrera. Un compromiso que quedó puesto en duda cuando eligió operarse en vísperas de la final de Copa del Rey ante el Valencia, priorizando su presencia en la Copa América de selecciones.

Dembélé se fue a ver a su madre en Rennes, o al menos eso manifiesta su representante que ha negado su presencia en Senegal, aguantó horas de aeropuerto minimizando los problemas musculares, auto diagnosticados a la baja a beneficio de su causa viajera. El desplazamiento le privó de la cita concertada con los médicos del Club. El veredicto médico ha sido la constatación de la rotura fibrilar en el bíceps femoral de la pierna izquierda que le alejará no menos de cinco semanas de los terrenos de juego.

El francés cumple su tercera temporada en el Club y acumula más presencias en la enfermería que en los terrenos de juego. La primera lesión se la produjo en Getafe recién llegado, al romperse el tendón del bíceps femoral del muslo izquierdo.

El carácter díscolo del futbolista y su inexperiencia, que ya conocía la secretaría técnica, han podido influir negativamente en esta secuela de lesiones de distinta gravedad que están impidiendo el crecimiento deportivo del jugador blaugrana.

El FC Barcelona volverá a sancionar al futbolista económicamente aplicando el código interno. Ni el secretario técnico. Eric Abidal, fichado para el cargo también para guiar a la estrella gala en razón de paisanaje y ascendencia, han podido controlar a este futbolista, cuya explosividad la manifiesta más regateando las normas que fintando al defensa. O así piensa nuestra pluma.

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