A bote pronto

El mejor fútbol continua con la divisa barcelonista

Ocurre con frecuencia mayor en el entorno del FC Barcelona y, por extensión, en muchos equipos grandes, que el estado anímico de su afición pasa del pesimismo al optimismo sin graduación media.

En la primera derrota en la liga se analizó la misma bajo el prisma de los defectos del equipo, estableciendo una continuidad a los últimos malos resultados del curso anterior y pronosticando un fin de ciclo que proponía cambios profundos, empezando por la dirección técnica.

Han transcurrido nueve días y cumplimentada la segunda jornada, el panorama se ha modificado sustancialmente. El equipo ante el Betis acumuló virtudes y sensaciones positivas, expuestas en el A Bote Pronto del lunes.

Aquellos futbolistas prematuramente desahuciados para seguir en la élite del fútbol, han reivindicado la vigencia de sus altas prestaciones y que incluye al entrenador que ha sabido corregir el rumbo.

Convengamos que la verdad se halla en la equidistancia de los puntos. En Bilbao, el equipo adoleció de temperamento y acusó una pretemporada servida por los intereses económicos, que generalmente acostumbran a ser opuestos a los deportivos. Cuando no se afina, la diosa fortuna tampoco se alía y así el Barça contabilizó dos disparos al palo y encajó el gol sin tiempo de respuesta y en una acción individual que por su brillantez excelsa resulta excepcional. Aduriz convirtió en derrota un empate previsible y justo que hubiera mitigado el escarnio.

Con las aguas turbulentas, las lesiones de sus delanteros, el antecedente de la primera derrota, la estadística que reflejaba la victoria bética en el Camp Nou acontecida el curso anterior (3-4) y los perjuicios con el entrenador renovado, el choque se presentaba bajo el signo del apremio.

Estas circunstancias dan valor añadido al gran triunfo obtenido, desarrollado a través de un fútbol magnífico, donde el equipo recuperó las esencias de su éxito continuado. Un juego de anticipación, una presión alta a la procura de la recuperación en terrenos comprometidos, un fútbol de pocos toques y de acentuada verticalidad, con creación de espacios en base a continuos desmarques y pases al espacio, fueron las premisas que mostró el fundamentalismo blaugrana.

Con esta exhibición de poderío, fuerza y convicción poco sirvió al Betis abrir el marcador en la primera aproximación. Fue una victoria coral, pero no exime de la citación de nombres propios:

  • Ernesto Valverde. Utilizó siete canteranos, justo el 50% de los hombres empleados. Confió en Carles Pérez y Ansu Fati, un juvenil de 16 años que días antes no estaba en ninguna quiniela. Devolvió el mando a Busquets y mantuvo el ostracismo a Rakitic.
  • Sergio Busquets. El de Badia recuperó la mejor versión. Fue el ancla del equipo y superó el fallo que costó el primer gol. Exhibición de talento.
  • Sergi Roberto. Un gran partido con derroche físico y contribución técnica. Asistió por dos veces a Griezmann en sus goles.
  • Carles Pérez. Abrió el campo, jugó, alternativamente, en las dos bandas. Fijó al defensa, ayudo en tareas de contención y fue goleador en magnífica acción individual. Como ya escribimos días pasados, nos recuerda a Pedro Rodríguez por su brega y presencia en el gol.
  • Antoine Griezmann. En catorce oportunidades, no había marcado nunca en el Camp Nou. Lo hizo por partida doble con la camiseta del equipo local y sus goles sirvieron para revertir un marcador en contra. Se sabía el jugador de referencia para liderar al equipo y ejerció un trabajo excepcional. Su actuación sobresaliente despejó dudas a algunos.
  • Ansu Fati. El entrenador le concedió quince minutos y le dio tiempo para que el aficionado vislumbrara su enorme potencial. Anoten esta fecha, 25 de agosto 2019. El debut en el Barça de Ansu Fati, un futbolista llamado a hacer historia.

Ha bastado un partido para que el Barça recobre su condición de favorito para volver a ganar la liga. El Atlético ha copado los puntos. Dos pírricos goles le han proporcionado los seis puntos diputados y a costa de los equipos sureños de Madrid. Demasiado premio para un fútbol especulativo al que nos tiene acostumbrados Simeone.

Por su parte, el Real Madrid pinchó y se queda en cuatro puntos en la clasificación, cuando ante los mismos rivales el curso pasado sumó los seis en liza.  Ha bajado puntuación al contrario que el Barça, pues en la comparativa, esta temporada suma tres puntos, dos más que la pasada, en la que nada más contabilizó el punto que le proporcionó la igualada en San Mamés. A pesar de todo, los blaugranas superaron en 19 puntos al Real Madrid, tercer clasificado. O así piensa nuestra pluma.

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