A bote pronto

Linchamiento a Valverde

Los ecos de la sorpresiva eliminación europea del FC Barcelona, lejos de apagarse, están en pleno fulgor y desarrollo. Es difícil sobreponerse a la tremenda desilusión de este mazazo inesperado, que se acumula al padecido el anterior curso en el estadio Olímpico de Roma y que aún no estaba amortizado.

El derrumbe es analizado con ópticas de apreciación en la que confluyen una pléyade de intereses contrapuestos. La cosa va de colores, de filias y fobias, pero también de oportunismo al operar al reclamo de los hechos ya acontecidos.

Los malos momentos no se superan desde el corazón herido, sino desde el juicio analítico de los profesionales. Estamos ante una situación que el más tonto hace relojes y todos, empezando por algunos periodistas que escudriñan la actualidad con espíritu de matarifes, se creen autorizados y capacitados para emitir proclamas en tertulias ventajistas insufribles.

La irritación por una derrota no contemplada está llevando a los analistas a no dejar títere con cabeza, a señalar precipitadamente culpables y a exigir cabezas de turco que reparen el agravio. Es el oportunismo poco juicioso que se manifiesta a toro pasado.

El contingente importante en número, aunque descalificados profesionalmente, de los medios que practican el periodismo por encargo, en favor de los intereses para nada ocultos de sus financiadores, vuelven a disparar con bala en la línea de flotación blaugrana.

Ante este estado de cosas previsibles, se impone la serenidad y la maduración que ofrece el transcurrir de las fechas para que las decisiones provengan desde el cerebro en lugar del estómago.

Hay dos nombres singularmente señalados: Ernesto Valverde y Philippe Coutinho. El primero en su calidad de entrenador al que se le atribuye, con sus decisiones, el tropezar por segunda vez en la misma piedra. Al jugador más caro de la historia del Club se le echa en cara su poca aportación e implicación.

No son tiempos para la lírica y el entrenador, recientemente renovado al reclamo de muchas voces y plumas, que ahora se le giran en contra, está en el principal punto de mira. Se le achaca una alineación que no se correspondía con las necesidades del partido y cobra fuerza el viejo debate del estilo y su consagración para incidir sobre la valoración del técnico.

Philippe Coutinho

Al futbolista brasileño, se le imputa su nadería en el juego, su poca incidencia pese al peso monetario de su inclusión en la plantilla.

Es cierto que el futbolista no está respondiendo a las expectativas creadas, pero su fichaje fue consecuencia de la decisión de un triunvirato de técnicos que no supieron advertir el riesgo de fracaso. Y cobran significado los nombres de Pep Segura, Eric Abidal y Ramon Planes.

Los técnicos no valoraron en su justa proporción que los compañeros del Liverpool jugaban para él, que era quien fijaba el tempus y ritmo de partido. Debían saber que, en el FC Barcelona, iba a ser una pieza al servicio de Messi y que, por sus características, la adaptación ofrecía razonables dudas. No era el mismo caso que el croata Ivan Rakitic que pasó de ser la figura del Sevilla FC a un peón cualificado en el entramado blaugrana.

Que el futbolista tiene la etiqueta de transferible no ayuda a su valoración por un precio que debe ascender a 120 millones que se corresponde, aproximadamente, con la cantidad pendiente de amortizar. Es una venta a pérdidas que dañará el balance económico del Club.

Ernesto Valverde

Arribó al Club valorado por su trayectoria y su trabajo en el Athletic Club basado en la a de Lezama. El “txingurri” tuvo que lidiar, recién incorporado, con la marcha inesperada del segundo crack, Neymar y tuvo que operar con las urgencias que reclaman las necesidades de victoria inherentes a la camiseta blaugrana.

No sin razón, se le cuestiona la poca visibilidad que ha dado a La Masia. Le ha faltado la ratificación de la directiva a su trabajo. Lo vivió en propias carnes en la primera derrota seria del curso pasado en Roma que le apeó de la Champions League y supo que su valía profesional estaba siendo cuestionada por la directiva.

La historia ha tenido una cruel repetición y no se sabe si Valverde resistirá los nuevos embates, a pesar de gozar de un contrato renovado.

Que LaLiga por duplicado y la Copa del Rey, probablemente también, no conforme a la afición del FC Barcelona, demuestra la colosal grandeza del Club como primera entidad deportiva universal.

Es inevitable, pues, que, a su regazo, afloren mercaderes, oportunistas, especuladores y otros especímenes en un escenario de geometría variable y en una geolocalización previsible.

O así piensa nuestra pluma. del Barça, demuestra la cal

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