A bote pronto

La trascendencia mayor del Barça-Celta

El rigor de las temperaturas otoñales ha llegado y se anuncia un fin de semana bañado por la lluvia y con el anunciado cambio climático que acarrea también un incremento de la velocidad del viento.

Tormenta que, metafóricamente, también puede azotar al FC Barcelona, si esta noche en el Camp Nou no efectúa un giro copernicano que incluye, a la necesaria victoria, una recuperación del juego bendecido por el barcelonismo.

El liderazgo mantenido en la jornada duodécima no es síntoma de optimismo, pues en el ambiente prevalece el runrún de los últimos resultados negativos y la exposición de un fútbol ondulante y previsible que no satisface a la parroquia.

Por estas condiciones ambientales naturales y deportivas, el Camp Nou puede registrar esta noche de reflexión política una entrada menguante que no cubra mucho más allá de los dos tercios del inmenso aforo.

La trascendencia del encuentro, por las especiales circunstancias que llega, lo ha fijado sabiamente Valverde, que no hará ningún experimento ni en la táctica ni en la elección de hombres que compongan la alineación. La duda queda en la recuperación del sóleo de Luis Suárez, pronosticada de forma más reservada y que parece ha acelerado su puesta a punto.

Si se confirma la presencia del uruguayo, en el once inicial estarán los cuatro pesos pesados del equipo: Leo Messi, Sergio Busquets, Gerard Piqué y Luis Suárez, el último también capitán de facto, aunque la cuarta denominación corresponda a Sergi Roberto.

En la rueda de prensa previa, Ernesto Valverde ha tenido que torear acerca de la vulnerabilidad de su puesto de trabajo y lo ha hecho con el sosiego y educación proverbial en su persona: “Me siento apoyado y respetado” y ha dado una información para dar fe de su presunción. Se trata de un almuerzo celebrado días pasados con el presidente Josep Maria Bartomeu. Se ha referido en plural, por lo que entendemos que se hallaba presente el grueso del cuerpo técnico.

Mientras, el técnico vasco de adopción y extremeño de nacimiento, tiene que leer en la prensa y oír y ver en los medios audiovisuales, la retahíla de nombres que se postulan para su reemplazo y, lo que es peor, con algunas insinuaciones al adelanto, lo que implicaría un cese, pues su dimisión no está contemplada.

Dos nombres sobresalen en esa pizarra: Marcelo Gallardo y Ronald Koeman. El técnico argentino del River Plate suma en su currículo la última Copa de Libertadores y está preparado a repetir en una final dispuesta ante el Flamengo brasileño. Su incorporación gana enteros si se precipita en el curso natural deportivo. En tanto que la supuesta incorporación del holandés, seleccionador del equipo orange, tendría el visado para la temporada 2019-20 y guarda mayor verosimilitud, pue la renovación del técnico de Viandar de la Vera parece descartada.

Convengamos que no resulta cómodo trabajar a diario con titulares que recogen una rumorología interesada. Esta noche, los futbolistas blaugranas deben respetar al técnico hablando con el lenguaje del fútbol ante un Celta de Vigo que estrena entrenador en la persona del ex blaugrana Óscar García, que recupera su profesión de técnico y aparca su ocupación ocasional de comentarista televiso en la narración de partidos.

El equipo celeste está en posiciones de descenso que comparte con el CD Leganés y el RCD Espanyol, pero su recuperación no se le puede reclamar que principie en el Camp Nou. Se presenta con Denis Suárez que no acaba de cuajar en este primer tercio de curso, pero no con Rafinha Alcántara, de nuevo lesionado.

El encauzar las aguas, pasa inexorablemente por asegurar los tres puntos. Si no fuere así, la escala logarítmica de Richter alcanzaría una dimensión que provocaría movimientos importantes. O así piensa nuestra pluma.

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