A bote pronto

La réplica de Robert Moreno a Luis Enrique

En el entorno de la Real Federación Española de Fútbol que preside con gran estridencia Luis Rubiales hay una persistente marejada desde que se produjera ese cambio en la cúspide, que cerraba una etapa larga y gris de componendas.

Ninguno de los tres nombres propios que circulan en el seno federativo, Luis Rubiales, Luis Enrique Martínez y Robert Moreno, salen bien parados de esta exposición pública, que ha llevado a la decisión presidencial de cesar a Moreno para restituir a Luis Enrique a su cargo primigenio.

La relación profesional de ambos técnicos data de más de una década, en la que el asturiano ha contado siempre con el catalán como colaborador en sus equipos de trabajo, en ese camino itinerante que les llevó a Roma, Vigo o el regreso a Barcelona para continuar la obra de Pep Guardiola en el FC Barcelona con la supremacía en la liga y la reconquista de la Champions League en Berlín 2015.

De sobras es conocida la triste causa que motivó el relevo de Luis Enrique, consecuencia de la enfermedad grave de su hija con final dramático. Luis Rubiales tomó dos decisiones antagónicas, una verbal y la otra escrita y legitimada formalmente. En el primer caso, dejó las puertas abiertas para el retorno de Luis Enrique en la misma ocupación de primer entrenador,

En segunda instancia, tras los primeros dos partidos, formalizó un contrato con Robert Moreno como primer entrenador hasta concluida la Eurocopa del año 2020.

Como cada maestrillo tiene su librillo, el estudioso técnico aplicó criterios propios que, en algunos casos no concordaban con la línea marcada por su anterior jefe (y amigo). El ejemplo más notorio es la concesión de titularidad a Kepa en detrimento de De Gea, pero también el mayor acercamiento a la prensa y la mayor connivencia con los futbolistas, sobre todo los pesos pesados. También una importante agitación de nombres, que motivaban un cambio sustancial entre convocados y desconvocados, que definían etapas distintas. Por ejemplo, sería el caso opuesto de Iago Aspas y Fabián Ruiz

Todo ello, disgustó al “Lucho” que no entendió que su discípulo en el uso pleno de las facultades otorgadas, impusiera su criterio, por el cual sería juzgado. Además, toma cuerpo otro rumor que apunta a que Luis Enrique, que sondeaba una oferta, quiso llevárselo a La Premier y que el catalán rechazó porque su objetivo a corto pasaba por estar en la fase final de la Eurocopa al frente del banquillo de España.

La elegancia, en parte obligada por el contrato de confidencialidad, con que Robert Moreno se despidió, ofrecía la oportunidad a Luis Enrique de hacer lo propio y “pelillos a la mar”. Sin embargo, este miércoles el técnico recuperado cargó sin piedad contra su ex amigo al que tildó de “desleal”.

La verdad acostumbra a estar dividida y uno tiene la sensación de que ambos tienen su cuota participativa. Los acontecimientos se han precipitado ahora, pero tienen su desencadenante en fechas septembrinas cuando Moreno visita el domicilio de Luis Enrique y éste, con la decisión tomada de volver y con el compromiso del presidente, le muestra su enojo y su rechazo a seguir contando con él.

A partir de ahí, faltan luz y taquígrafos y Robert Moreno rema contra marea y consigue clasificar a España para la fase final de la Eurocopa, ya sabiendo que el presidente iba a dejar su contrato en papel mojado, previo pago del finiquito (entre quinientos y seiscientos mil euros). que le obliga a practicar cautela verbal.

El único que se va, le echan para escribir con mayor propiedad, es Robert Moreno. Permanecen Jesús Casas que asciende de primer lugarteniente y Rafel Pol, como preparador físico. Y también el psicólogo Joaquín Valdés, del que se presume tendrá horas extras.

La nebulosa atañe a todos, pero más a Luis Rubiales que verbaliza un compromiso y adquiere contractualmente otro que resulta incompatible. O así piensa nuestra pluma.

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