A bote pronto

La Masia del Barça en horas bajas

El play-off de la liga de baloncesto ha tenido cabida en nuestros recientes A Bote Pronto. Por ello, es de justicia hacer constancia del resultado final que otorga el triunfo en el campeonato al Real Madrid, acortando la serie a cuatro partidos.

En el último envite, celebrado en el Palau Blaugrana los de Pablo Laso fueron superiores y, pese a un marcador relativamente ajustado (68-74), mostraron autoridad y superioridad. Felicidades a los campeones que acreditan cuatro triunfos ligueros en el último quinquenio y suman 35 ligas.

En yuxtaposición, el fútbol sigue dando los últimos coletazos en los terrenos de juego en el Sub 21 europeo, en Francia en el Mundial femenino y en la Copa América con cinco representantes barcelonistas.

La actividad en los despachos no se interrumpe y augura unos meses de julio y agosto de frenética actividad. Las distintas velocidades, en la toma de decisiones, ilusiona e impacienta al aficionado, según sean las materializaciones llevadas a cabo.

Las grandes operaciones están en el alero, aunque algunas ya están esbozadas. Como hemos venido escribiendo estos días, en ella está Neymar y su idilio con el Barça. Será o no será, pero ha dejado de ser una quimera para pasar a una operación de mercado que se analiza bajo todas las ópticas: Las sociales, las deportivas y las económicas.

Por su parte, el Real Madrid ya fichó y presentó, con la elocuencia y estridencia habituales, a Eden Hazard, una primera figura pero que no acaba de cubrir las más altas expectativas. Florentino Pérez espera dar el golpe de efecto sustantivo con Paul Pogba o con Kylian M’bappé.

En el entretanto, el Barça deja fluir las hojas del calendario en la espera, contractualmente favorable, del uno de julio para materializar el fichaje de Antoine Griezmann.

Obsérvese que el fútbol español se está afrancesando. En parte, por la eclosión internacional de Francia, con el acopio de futbolistas originarios fuera del hexágono que le han llevado a la cúspide con la selección campeona del Mundial de Rusia. Pero tampoco es ajena la presencia de “ZizouZidane en el Real Madrid como primer técnico y de Eric Abidal, como secretario técnico del FC Barcelona.

El carrusel de fichajes alcanza a los equipos filiales y es notorio el cambio de rumbo observado en Can Barça y propiciado por Pep Segura, en su cargo de manager general.

En los últimos años, al Barça se le están yendo jóvenes promesas, figuras en ciernes, en edades cada vez más tempranas, atraídos los padres por las ofertas internacionales, donde al margen de un proyecto deportivo hay compensaciones económicas en la inmediatez nada desdeñables. Sobre todo, para quienes la avidez monetaria les hace confundir prioridades.

Conscientes de ello, los responsables del área formativa blaugrana están incorporando jóvenes talentos de cualquier nacionalidad en su última fase de formación. Fue el caso del senegalés Moussa Wagué, ya internacional absoluto en el Mundial de Rusia y que con su breve paso por el Barça B está en condiciones de formar parte de la primera plantilla.

El pasado abril, el Barça ató el fichaje de Ludovit Reis, el neerlandés del Groningen que recalará en el filial, pero con las puertas entreabiertas para el primer equipo.

Estos días se ha llevado a cabo la incorporación de Mike Van Beijnen, hijo del agente de Frenkie de Jong. Toma cuerpo el fichaje del lateral ecuatoriano zurdo de diecinueve años, Diego Palacios. Ha triunfado en la Eredivise.

La Masia, con la anuencia de Pep Segura y, por extensión, del presidente Josep Maria Bartomeu, ha cambiado la orientación, concentrándose más en la formación en la última etapa del futbolista que en la producción propia.

Con resultados claramente insatisfactorios, el Barça B que llevó Gerard López a la Segunda B y que García Pimienta no ha logrado ascenderlo en su primer intento, ha desertizado las gradas del Mini Estadi. Lo han desnaturalizado con la inclusión masiva de futbolistas foráneos que no han pasado por las categorías juveniles del Club.

La última pieza importante que ha llegado para quedarse en el primer equipo ha sido el reusense Sergi Roberto y de ello ya hace cinco temporadas. Ahora las esperanzas tienen un nombre propio: Riqui Puig, pero teniendo la misma edad que Matthijs Ligt se le juzga demasiado joven para dar el salto, mientras que por el holandés se está dispuesto a  hacer una inversión superior a los ochenta millones de euros.

Esa Masia pujante y esplendorosa está en revisión. La misma que copó el podio europeo en el año 2010 con Leo Messi, Andrés Iniesta y Xavi Hernández, que tuvo principal protagonismo en el “sextete” del Barça del curso 2008-09 y que marcó el estilo, poniendo el sello de calidad a la mejor España de la historia producida desde el año 2008 al 2012, con dos Eurocopas y el Mundial de Sudáfrica.

En la actualidad, La Masia no rentabiliza su gestión. Por la truculencia del mercado, se le escapan de su control muchas promesas y de los futbolistas que van cumpliendo ciclos, pero no alcanzan el nivel de exigencia establecido para el primer equipo, apenas se consiguen operaciones financieras importantes.

Un caso fragrante que ilustra cuanto explicamos sería la comparativa de Marcos Llorente, que nunca fue titular en el Real Madrid, que ha pasado de Cibeles a Neptuno a cambio de cuarenta millones de euros. El Barça cedió al Girondins de Burdeos al pujante Sergi Palencia, capitán del equipo B, y lo tiene tasado en diez millones. Es posible que no se supere una compensación del orden de los seis millones.

Y en esa línea de mal vender también están otros futbolistas con pasado en el filial como Rafinha y Denis Suárez. Las prisas por colocarlos juegan en contra de los intereses. O así piensa nuestra pluma.

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