A bote pronto

La Copa de África para Argelia

El fútbol de alta competición tenía una cita en Egipto con motivo de la final de la CAN. Una Copa de África que enfrentaba a Argelia y Senegal y que ha servido para otorgar su segundo entorchado a “los zorros del desierto”, veintinueve años después (edición del año 1990). Senegal sigue sin estrenarse en lo más alto del pódium.

La final se decidió a las primeras de cambio. Transcurría el segundo minuto cuando Baghdad Bounedjah, jugador de la escuadra catarí del Al-Sadd que entrena Xavi Hernández en su primera experiencia de banquillo, dejó atrás a Kouyaté y soltó un disparo que, rebotado en un defensor, se convirtió en un globo imposible para la tardía reacción del cancerbero Alfred Gomis.

Este protagonismo positivo de Bounedjah contrarresta su error en los cuartos de final al fallar un penalti contra Costa de Marfil, situación conjurada por la resolución favorable en la tanda de tiros desde los once metros.

En muchas finales ocurre que una acción aislada y con componente fortuito es suficiente y en la zona del serpenteante Nilo no iba a ser una excepción. A partir de entonces, Argelia trató de no cometer errores para hacer bueno el resultado parcial y ello conllevó a un fútbol control, ávido de espectáculo, donde se potenciaba las cualidades reconocidas a los argelinos en el orden defensivo.

El despliegue de un fútbol vertical, priorizando las acciones de contraataque han sido el fundamento de ambas selecciones en su recorrido hacia la final. Los argelinos con trece goles en el campeonato han sido los más efectivos, en tanto que los bautizados como “leones de Teranga” han encajado dos goles, precisamente ante el mismo rival que ya se enfrentara en la fase de grupos.

El gol argelino definió el desarrollo de esta final. Al igual que en las semifinales frente a Nigeria el equipo se parapetó atrás y no le importó prescindir del balón como herramienta principal. Al jugador del Liverpool, Sadio Mané y a Ismaïla Sarr que milita en el Stade Rennais francés, les cortaron las alas con frecuentes faltas que contaron con la benevolencia del laxo criterio arbitral.

No gozó, pues, de excesivas oportunidades Senegal de alcanzar las tablas. Pudo hacerlo a la hora del partido cuando el colegiado vio penalti en un brazo enganchado al cuerpo del defensor argelino Guedioura, pero el VAR restableció la justicia, corrigiendo la decisión errónea originada sobre la cancha.

El MVP no fue para ninguno de los dos favoritos, el argelino Riyad Mahrez y el senegalés Sadio Mané. El nominado fue el joven centrocampista, de veintiún años, Ismael Bennacer que juega en la serie B francesa enrolado en el Empoli FC.

Refiriéndonos a Riyad Mahrez, jugador del Manchester City a las órdenes de Pep Guardiola, cabe constatar que tras marcar el gol ante Nigeria y que dio el pasaporte a la final dejó reflejo de sus veleidades políticas al dedicar el gol al político de extrema derecha Julien Odol, activista del Frente Nacional francés que deseaba que pasase a la final Nigeria: “La falta de tiro libre era para ti. Estamos juntos”.

Una Copa de África que no pasará a la historia. El fútbol del continente africano está bastantes grados por debajo del europeo o americano. La mejor cualidad de sus ejecutantes sigue siendo el despliegue físico. Sus más destacadas figuras juegan en Europa y ello les otorga un plus de crecimiento individual. Una Copa de África que se ha quedado por debajo de las expectativas. O así piensa nuestra pluma.

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Argelia 1 Senegal 0, gol y protagonistas

Argelia: M’Bolhi; Zeffane, Bensebaini, Benlamri, Mandi; Riyad Mahrez, Feghouli, Bennacer, Guedioura; Belaili, Bounedjah.

Senegal: Gomis; Gassama, Sabaly, Sane, Kouyaté; Gueye, Ndiaye; Saivet, Sarr, Mané; Niang.

Gol: segundo 79, autor Bounedjah