A bote pronto

Griezmann será del Barça sí o sí

Hay un zafio interés de quienes quieren que la historia se escriba a voluntad propia, dejando aparcada la constatación de los hechos. Poco importan éstos, si se ha trasladado a la opinión pública la versión interesada.

Sería el caso en el “serial Griezmann” que, en contra de lo que aventuraban las fechas, aún no se finiquitado para disgusto del Barça, inquietud del futbolista y furor desmedido del Atlético que ha entrado en un bucle de cinismo calculado.

Hasta el día de hoy, no se ha verificado irregularidad alguna por parte del FC Barcelona que quiere contratar los servicios del futbolista francés. Particularmente la prensa local madrileña ha denunciado sin pruebas fehacientes la injerencia del club blaugrana y el compromiso de un acuerdo firmado con el jugador. El Atlético hizo suyas esas especulaciones y montó un redactado exclamatorio de cara a su afición que su contenido, menoscabando la gestión de los mentores del Barça y amenazando denuncias implícitas, mereció honores de portada en esos medios.

De existir ese compromiso escrito ya hubiera salido a la luz, por lo que salvo que se demuestre lo contrario, se ha de admitir su inexistencia.

Cierto es que Club y jugador establecieron negociaciones, a menos de seis meses para que la cláusula de rescisión bajara a los actuales 120 millones de euros. Según se desprende, la iniciativa partió del entorno del futbolista, que ya desde los inicios de curso advirtió el error de su decisión de aceptar seguir vistiendo, un curso más, de rojiblanco.

El francés ha dado una vuelta de tuerca más y no se presentado al primer entrenador oficiado por “El CholoSimeone. Ha contado las fechas y ha advertido o convenido que le restan cuatro días más de vacaciones, que ya se están descontando.

Es público y notorio que, en medio de este fregado alimentado por el Atlético, que finge pugnar aún por Antoine Griezmann mientras le otorga su dorsal número siete al nuevo fichaje Joao Félix, Gil Marín y Òscar Grau han negociado en Madrid el trasvase para hacerlo a modo de traspaso convenido, aplazando cantidades que irían acrecentadas por un interés pactado.

El Atlético está revistiendo la salida del jugador adoptando un papel victimario que no se corresponde con su necesidad de ingresar un importante capital y la admisión que la marcha beneficia a ambas partes. La del futbolista porque prosigue su crecimiento deportivo y al Club porque, además de la inyección económica, cierra un capítulo de desengaño.

Al Atlético le interesan los futbolistas Nelson Semedo y Mario Hermoso y pretende negociar su traspaso por debajo de las cláusulas de rescisión. ¿Alguien duda que, en nombre del Club, ningún emisario haya hablado con los afectados para pulsar el interés de ellos en cambiar de aires? En fechas recientes, las incorporaciones de Vitolo del Sevilla, Diego Costa del Chelsea y Rodri, ahora Rodrigo, del Villarreal al Atlético también fueron objeto de polémicas. Precisamente este último jugador, internacional de nuevo cuño, desanda el camino y ficha por el City de Pep Guardiola que ha satisfecho la cláusula de rescisión de setenta millones de euros, sin que nadie se rasgara las vestiduras.

Si prosperase este enojo sobrevenido del Atlético, habrá que reunir los 120 millones de euros, en base a alguna operación bancaria, porque la contratación de Griezmann es una decisión firme, con independencia del recorrido que tenga el “historial Neymar”.  O así piensa nuestra pluma.

Facebook: Barça universal

Twitter: @albertgilper

www.planetaDeporte.es