A bote pronto

Griezmann en la encrucijada

Se han disputado ya trece partidos de LaLiga y cuatro encuentros de la Champions League de la fase de liguilla, lo cual quiere decir que los equipos ya han trascendido de la fase de experimentación y se les debe exigir el máximo de provecho. La etapa de rodaje se ha cumplido y se camina ya hacia las cotas altas de rendimiento, mucho antes que el advenimiento de la primavera pase factura por el cúmulo de cansancio del curso.

La valoración del  curso del FC Barcelona transcurre entre notas grisáceas donde se aprecian más las discreciones de su juego irregular que los resultados, todos ellos reparables y en línea de competir por los mayores éxitos, aunque las sensaciones mitiguen el optimismo.

El Barça ha incorporado dos piezas de caza mayor que se corresponden con los nombres del holandés Frenkie De Jong y el francés Antoine Griezmann, más otras complementarias para cubrir el cupo de la plantilla y que le han venido impuestas al entrenador en razón de las decisiones de la mutable secretaría técnica.

Las dos figuras incorporadas son de consenso y Ernesto Valverde les ha dado protagonismo desde el inicio con resultado desigual. Mientras el tulipán ha convencido a las primeras de cambio y su coste de 75 millones de euros ya parece una ganga de mercado, atendiendo a su extrema juventud y al margen de crecimiento que se augura.

No sería el caso del galo que llega con un año de retraso, ya metido en los 28 años (Mâcon, Francia, 21 de marzo de 1991) y una inversión que se supuso de 120 millones, pero que acabó elevada a 135 millones de euros, para evitar reclamaciones de su anterior Club, el Atlético, que podía alegar irregularidades administrativas que comprometían al Barça.

Griezmann es la tercera pata del tridente y su posición está escorada a la izquierda del ataque, aunque por necesidades del equipo ha ocupado circunstancialmente las otras dos posiciones cuando se han producido bajas de los asignatarios Leo Messi y Luis Suárez.

Regularmente pues, no juega en la posición que ocupaba en la Real Sociedad y en el Atlético, donde se desenvolvía por la banda derecha y como media punta, por detrás del delantero centro.

Griezmann le está costando habituarse a su nuevo rol en el equipo y tiene la colaboración de sus compañeros más de palabra que de obra. Como futbolista de la escudería de “El Cholo “Simeone, nadie le puede discutir su esfuerzo denodado, producto de una cultura del esfuerzo y disciplina adquirida.

Sin embargo, la inversión realizada exige un rendimiento inmediato. El jugador se ha sincerado y ha admitido que su fútbol está por debajo de las expectativas y de las necesidades de un equipo que quiere ganar en Istambul la Champions League. Ciertamente, ha perdido gol y no brilla en acciones individuales, pues no es su principal especialidad el “uno contra uno”. Priva más en su concepto futbolístico la rapidez de acción y el desmarque de primera, que no advierten muchos de sus compañeros de segunda línea.

Didier Deschamps, el seleccionador francés continúa renovando la confianza en Griezmann y ha jugado de titular ante Moldavia (2-1) con el gol del triunfo marcado por el blue Oliver Giroud desde los “once metros” en el tramo final y este domingo ha repetido titularidad ante Albania (2-0), siendo autor del segundo tanto y mejorando prestaciones. Griezmann había errado recientemente dos penas máximas ante Albania y Andorra. Con su celebrado gol ha roto una prolongada racha negativa en que no veía puerta.

En el entretanto, quien no juega de titular es Karim Benzema que lleva cuatro años alejados de la selección nacional francesa.

Del crecimiento de Griezmann depende, en parte, el devenir del FC Barcelona en esta temporada, pues  Leo Messi necesita de sus mejores socios. O así piensa nuestra pluma.

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