A bote pronto

Ganó el equipo de Messi

En una jornada dictada por la reflexión política en vísperas de elecciones generales en España al Congreso de los Diputados, jugó el Barça para asegurar el liderato, que había quedado comprometido por la goleada del Real Madrid en Ipurua ante un entregado Éibar.

Se consiguieron los tres puntos y, por ende, el objetivo resultadista, aunque la exposición futbolística sigue adoleciendo de las virtudes de otrora. Principió el partido con una lucha táctica, donde el entrenador visitante y debutante Óscar García Junyent había convenido una defensa de tres centrales para frenar a un equipo necesitado de reivindicarse y con una alineación agitada.

Efectivamente, Valverde devolvió protagonismo a Umtiti, Junior y Ansu Fati en la franja izquierda de todo el terreno de juego, al tiempo que recuperaba a Sergi Roberto de medio centro, acompañado por De Jong y Arthur que ocupaban los perfiles derecho e izquierdo, respectivamente.

El fútbol blaugrana no fluía y el técnico permutó las posiciones del catalán y del holandés. No fue consecuencias de ello que se produjo la primera alteración en el marcador, sino por una acción imprudente de Aidoo que frenó, en su área con el brazo alzado, un balón centrado por Junior en sus escasas apariciones atacantes.

Antes del lanzamiento del penalti, Nelson Semedo, lesionado en el sóleo dejó paso a Busquets, por lo que De Jong recuperó la función primigenia, Sergi Roberto volvió al lateral, dejando para del de Badia su posición habitual de “cuatro”. En el ecuador del primer tiempo, el reusense multiusos operaba ya en una tercera demarcación.

Messi marcaba desde los once metros con gran autoridad, enviando el balón al palo contrario donde lo esperaba Rubén. Se había logrado lo más difícil, pero no por ello el juego de los locales mejoró excesivamente y sería castigado en el marcador con la intervención del colegiado que se inventó una falta de Messi y con el gran lanzamiento del central uruguayo Lucas Olaza.

Era el minuto 42 que se restablecían las tablas en el luminoso, pero un Messi reivindicativo que además había sido tarjeteado injustamente, consecuencia de esa acción atribuida como falta sobre Pape Cheikh, quiso dejar su huella indeleble.

Ya en tiempo de prolongación, una incursión de Arthur es frenada antirreglamentariamente a unos veinticinco metros del marco y en posición escorada a la derecha del ataque blaugrana. El lanzador Leo Messi envía el balón a la cruceta del palo corto con la precisión y potencia requerida. Es el gol número 51 en esta especialidad y permite ir a los vestuarios con ventaja.

En el inicio del segundo tiempo la acción de ataque la comanda De Jong que es interrumpida con brusquedad en zona más centrada y cercana al balcón del área. Vuelve el ritual de Messi y repite su obra colosal, colocando el balón por el mismo lugar. Es el gol número 52 del argentino (veintiocho meses, más joven), que le sitúa a solo dos de Cristiano Ronaldo en este registro y le acerca a un solo gol de distancia con Benzema, “Pichichi” provisional y ello pese haberse ausentado las cinco primeras jornadas del campeonato.

Este segundo tiempo lo jugó Dembélé que estuvo activo y mejoró las prestaciones de Ansu Fati, que repitió una muy floja actuación. El tercer gol hundió al Celta que empezó a acusar el esfuerzo físico y el FC Barcelona mandó con tranquilidad, pero con brillantez muy dosificada.

El público no había acudido en masa y la asistencia se contabilizó en 71.209 aficionados. Muy poco más del 70% del aforo. Eso sí, estuvo generoso con su equipo y no le pasó cuentas de los últimos descalabros. Incluso aplaudió a Griezmann cuando fue cambiado por Luis Suárez, después de otra actuación gris, en la que incluye sacrificio, pero también desacierto, que quedó reflejado en un remate ante el portero que estrelló el balón en su cuerpo, en una asistencia de Messi.

La reaparición exprés del uruguayo, después de su lesión en el sóleo pronosticada con más días de descanso, fue otra concesión de Valverde y puede tener la lectura de salvar la cara por su concentración con su selección, inapropiada para un futbolista con merma física y que en enero cumplirá ya treinta y tres años.

El score lució más que el fútbol practicado, con un cuarto gol producido en las acaballas y materializado por Busquets que se encontró con un balón que resolvió bien desde la media distancia. Ello le debiera dar confianza para intentarlo en más ocasiones.

La aportación magistral del genio de Rosario a balón parado permite al FC Barcelona seguir comandando la clasificación en este nuevo parón liguero. Una goleada que no oculta los déficits de un equipo que se muestra cansino a ratos, desbordado a veces y sin alternativas, más allá de un Messi que volvió a sacar las castañas del fuego.

Los puntos quedaron en la sera blaugrana, pero también las vacilaciones y la incapacidad para domeñar situaciones del juego. El runrún continuará. O así piensa nuestra pluma.

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FC Barcelona 4 Celta de Vigo 1, protagonistas y goles

FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo (Busquets, m. 23), Piqué, Umtiti, Junior; Sergi Roberto, De Jong, Arthur; Messi, Griezmann (Luis Suárez, m. 73) y Ansu Fati (Dembélé, m. 46).

Celta de Vigo: Rubén; Aidoo, Araújo, Olaza; Hugo Mallo, Beltrán, Pape Cheikh (Gabriel Fernández, m.81), Lobotka (Denis Suárez, m.76); Juncá; Aspas y Sisto (Brais Méndez, m. 64).

Goles: 1-0, m. 23: Messi, de penalti. 1-1, m.42: Olaza. 2-1, m. 45+1: Messi. 3-1, m. 48: Messi. 4-1, m. 85: Busquets.

Árbitro: Guillermo Cuadra Fernández (Comité Balear). Amonestó a los locales Umtiti (m.25), Messi (m.40), Sergi Roberto (m. 53), Busquets (m. 88) y a los visitantes Fran Beltrán (m.45).

Incidencias: Partido de la decimotercera jornada de LaLiga Santander disputado en el Camp Nou ante 71.209 espectadores.