A bote pronto

Florentino Pérez se arrodilla ante Zidane

No es un salto al vacío, esta vez Florentino Pérez se mueve con la certidumbre de una medida cautelar correcta para reorientar al equipo por la senda perdida.

Ha sido necesario para ello el borrón de una temporada nefanda, que ha dejado damnificados en el camino y una imagen deteriorada. Vuelve el Mesías Zidane a la casa blanca a salvar los muebles a Florentino Pérez. Un as en la manga del que el presidente nunca se desprendió del todo. Ahora rectifica y con la soga al cuello le da plenos poderes en la parcela deportiva.

Ha sido preciso sacrificar una temporada con el fracaso deportivo y el descrédito y la mala imagen por el asalto a España en el Mundial de Rusia llevándose a su seleccionador Lopetegui, que solo resistió hasta octubre con “la manita” encajada en el Camp Nou ante el campeón FC Barcelona y el fiasco del bisoño Solari, rescatado del filial. El argentino ha jugado con el patrimonio del Club devaluando la plantilla.

El francés ha fichado por tres cursos y se ha garantizado un poder omnímodo en el área deportiva, para que no se vuelvan a repetir los sinsabores pretéritos que le motivaron a plantar a Florentino Pérez y tomarse unos meses sabáticos.

Como la memoria es selectiva, el aficionado recuerda las tres Champions League bajo la “era Zidane”, pero olvida el despropósito de la última liga en que quedó a quince puntos del líder Barça. De ahí que el fichaje sea ilusionante y que, en tiempo presente, sirva para proyectar el Real Madrid del futuro que le aleje del tedio de estos tres meses de competición, con once partidos, todos de liga, en donde parece que todo el pescado está vendido.

Zidane dejó a Florentino Pérez y al Real Madrid en la estacada el 31 de mayo pasado en que sorprendentemente abandonó la nave madridista, hastiado de las imposiciones presidencialistas y quemado por unos jugadores que habían seleccionado su esfuerzo y rendimiento a la luz de los focos mediáticos europeos, descuidando con procacidad y alevosía los deberes domésticos.

La separación ha durado menos de un año, solo 284 días del calendario. Y el campeón de los últimos tres torneos europeos y una liga, entre otros títulos menores, vuelve en situación de ventaja. Sabe la situación de debilidad del presidente y ha reclamado plenos poderes plenitenciarios sobre la confección de la plantilla, exigiendo fichajes del más alto nivel para apuntalar una plantilla acomodada y envejecida.

Al mandamás no le queda otro remedio que bajar la cabeza y ponerse a los pies del galo. Rectificar es de sabios y le ha prometido no torpedear el rumbo de la plantilla. No se repetirá casos como el de Kepa Arrizabalaga, portero a punto de fichar a espaldas de Zidane y que llegó a tiempo de desactivarlo el francés, que tenía confianza plena en el costarricense Keylor Navas, al tiempo que no quería dañar la cohesión del grupo.

En diferido, Florentino Pérez, hará caso a Zidane y se desprenderá de Gareth Bale, el que pretendió ser el buque insignia blanco y ha resultado un fiasco más que deportivo, por su falta de integración a todos los niveles. Camino de salida que emprenderá Marcelo, en un carro que puede tener otros ocupantes como Kroos, Modric e, incluso, el propio capitán Ramos, en razón al declive deportivo y a su afrenta personal con el presidente.

Ya no va a poder ser factible la recuperación de Cristiano Ronaldo al que Zidane quiso atar y Ceballos puede purgar sus declaraciones en contra de Zidane tras su marcha.

Vuelve el salvador, el paraguas perfecto del presidente para aplacar los ánimos de una grada que vuelve a entonar con fuerza los cánticos de ¡Florentino dimisión!, ¡Florentino dimisión! O así piensa nuestra pluma.

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