A bote pronto

Fichajes para tapar fracasos

La inesperada eliminación del FC Barcelona a cargo del Liverpool ha sumido al Club catalán a una crisis deportiva sobrevenida. En esos días transcurridos desde el miércoles, lejos de amainarse la tormenta, se ha acrecentado al ponderarse la triste realidad que le alejó del principal objetivo deportivo.

Quedan dos partidos intrascendentes de Liga, este domingo frente al Getafe y el otro fin de semana en suelo guipuzcoano del Éibar, antes de la última cita importante del curso que se cerrará el 25 de junio en el estadio Benito Villamarín bético.

Hasta esa fecha, los días se van hacer muy largos y la directiva, con sus ejecutivos, y el entorno culé están tomando posiciones. Los primeros, para conseguir refuerzos que renueven ilusiones futuras y permuten las portadas pesimistas; los segundos, para erigirse en portavoces de las críticas y abanderar proyectos para forzar nuevas elecciones.

El entrenador Valverde, Rakitic, Umtiti como salidas y De Ligt, Griezmann y Pau López, como entradas son los principales nombres propios de una agitación asistida. Como diría el cantante Julio Iglesias, unos que vienen y otros que van. Y es que la eliminación europea del Barça procurará tráfico de entradas y salidas en la plantilla, consecuencia de unos cambios precipitados para retroalimentar las expectativas futuras de la masa social.

La derrota sin paliativos ha acelerado la gestión de los tiempos y avanzado la planificación de la temporada 2019-2020. La directiva ansía en cerrar, a la mayor brevedad, algún fichaje, además del ya concretado de De Jong. El mejor situado es De Ligt, central del Ajax de Amsterdam, que se ha revalorizado en esta Champions League y, con solo diecinueve años, lleva el brazal de capitán y asegura un rendimiento inmediato.

Vuelve a salir a la palestra el nombre de Griezmann, que parecía proscrito por su pasado plantón al Barça. El fútbol no tiene memoria y la valoración de los técnicos aconseja esa incorporación, que llevaría consigo la baja de Coutinho, en un canje, económicamente, lesivo para las arcas blaugranas.

Jasper Cillessen ha agotado su paciencia como reserva de Ter Stegen y puede ser traspasado, a petición propia, para alcanzar la titularidad en otro equipo puntero, atendiendo su experiencia y magníficas prestaciones. Entre otros cancerberos futuribles, se baraja el nombre de Pau López, ex espanyolista que milita en el Betis y cuyo coste alcanzaría los 35 millones de euros. Aquí la memoria es, también, caprichosamente esquiva para olvidar sus conflictos con Leo Messi con agresiones traidoras por duplicado en dos disputas de derbis.

Los números han de cuadrar y antes de entrar hay que dejar salir. El Club quiere hacer caja con Ivan Rakitic, que parece tener pie y medio en el Inter de Milán. Está tasado en 50 millones, pero es posible que haya que hacer alguna rebaja sustancial.

En esa lista de transferibles están, asimismo, Umtiti y Malcom. Causarán bajas otros secundarios como Vermaelen, Boateng y Murillo que marcharán, una vez concluidos los compromisos contractuales.

Y queda la duda del futuro del técnico Ernesto Valverde, recientemente renovado, pero con una fuerte oposición interna y externa que hace difícil la continuidad, por lo que la lista de nombres para ocupar el puesto ya tiene contenido.

En el entretanto del mercantilismo requerido por las urgencias, Laporta y Benedito, al unísono o por separado, suspiran por unas elecciones a la presidencia y valoran sus posibilidades de acceso.

Está claro que no nos vamos a aburrir y la rumorología dará abundante material para cubrir espacios de tertulias vacuas y artículos de contenido más especulativo que informativo.

O así piensa nuestra pluma. Barça, demuestra la cal

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