A bote pronto

El FC Barcelona más cerca de la tri-gloria

El sábado de Gloria se adelantó en el Camp Nou a este martes Santo, con motivo del magno acontecimiento de los cuartos de final de la Champions League. Con la mayor capacidad de aforo permisible en Europa que reunieron oficialmente a 96.708 espectadores, de los que al menos los noventa y dos mil, no catalogados como aficionados ingleses, disfrutaron de lo lindo. Ya lo preconizaba el capitán Messi cuando utilizó, en la presentación de curso, este adjetivo referencial para exhortar a la afición al reto común de la “orejona”.

Los primeros presagios llevaron el ¡ay! a las gargantas culés, con dos incursiones consecutivas mancunianas que no se tradujeron en goles porque Rashford tiró sobre la parte exterior del travesaño y porque MCTominay erró un control fácil en el área.

Había nervios a flor de piel y los blaugranas no engarzaban dos pases seguidos. Sin embargo, tuvieron la primera oportunidad en una acción de probable penalti de Fred sobre Rakitic. El colegiado alemán Félix Brych lo señaló, pero los compañeros del VAR le conminaron a la revisión y cambió el criterio extrañamente, pues la jugada tuvo dos fases y en una primera se aprecia infracción. Pero esta acción del juego sería punto de inflexión en el guion futbolístico.

Pasado el cuarto de hora, Messi recupera un balón a Fred, al que hace un túnel, y gana en carrera a Smalling para alcanzar su posición natural y disparar un misil sesgado al palo que hacen baldíos los intentos de atajada del español De Gea. No han pasado cuatro minutos, cuando el astro repite, aunque esta vez con pierna derecha y resulta un remate blando, pero que hace efectivo la melonada del aturdido portero, al que se le escurre el balón.

El susto inicial se había desvanecido. La oposición inglesa había sido breve. Sergio Busquets toma el mando en plaza en el centro del campo con escuderos como el omnipresente Rakitic y el garante Arthur. El Barça empieza a enhebrar jugadas, a gustar y gustarse.

Pudo llegar el tercero en una jugada colosal de Messi que sienta por tres veces a Smalling para proyectar el esférico sobre Alba, cuyo centro al segundo palo encuentra a Sergi Roberto para un remate que se presumía letal. Pero esta vez, sí estuvo a la altura el meta internacional español rechazando el cuero sobre la línea de gol.

Con la eliminatoria encarrilada, el segundo tiempo fue más de lo mismo. Un FC Barcelona muy concienciado, sin aristas y bien aposentado en el terreno de juego, esgrimió una superioridad manifiesta. Y llegó el tercer gol para gloria de Coutinho. Un pase profundo excepcional de Messi, incrustado en la línea de medios, para la carrera de Jordi Alba, el cual cede en paralelo a Coutinho que avanza y engancha una volea inatajable que hace penetrar el balón como una exhalación en el marco del atónito De Gea. El brasileño se reivindica, equivocadamente, ante la exigente afición poniéndose la mano en la oreja a modo de improvisado altavoz.

No era tiempo ni lugar para agravios. El público, sabiamente, no se lo tuvo en cuenta y coreó su nombre y fue despedido con una gran ovación en el cambio. Aclamaciones que fueron extensivas para el chileno Alexis Sánchez cuando apareció a diez minutos de la conclusión recordando su etapa barcelonista de claroscuros, pero con un imponente gol al Real Madrid que perdura en la retina colectiva barcelonista. Otra estruendosa ovación se llevó el Ajax de Amsterdam que daba la vuelta al partido y a la eliminatoria en Torino, apeando a la Juventus de Cristiano Ronaldo.

En plena comunión de jugadores y afición, se disputaban los últimos compases del partido y Leo Messi tuvo el hat-trick en un remate de chilena que desvía su trayectoria por muy poco. Lo cual no priva para que el rosarino lidere la lista de goleadores en España y en Europa, donde ya ha sumado diez tantos. La Bota de Oro y el Balón de Oro pueden tener un mismo adjudicatario,

A la fiesta se incorporó Ter Stegen firmando una intervención prodigiosa al salvar junto a la cepa del poste un balón remitido por la testa de Alexis que llevaba marchamo de gol.

El cómputo de la eliminatoria registra un cuatro a cero que refleja la superioridad blaugrana. El hombre milagro, Solksjaer, que devolvió la autoestima a los red devils, después del caótico paso por el banquillo del cesado Mourinho, poco pudo hacer. Diseñó bien el encuentro en la pizarra y recurrió a piezas nuevas como Martial y Lingard, para que trataran de ganar las espaldas a los defensas locales con su capacidad de recorrido y velocidad.

Sin embargo, este Barça llevaba la lección aprendida y, superados los turbadores minutos iniciales, impuso su calidad, al reclamo de unas altas prestaciones individuales en su globalidad, donde fluyó, sobremanera, la jerarquía del número uno mundial, Leo Messi, pero también la de un Sergio Busquets inconmensurable. O así piensa nuestra pluma.

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FC Barcelona 3 Manchester United 0, protagonistas y goles

FC Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto (Semedo, min. 71), Piqué, Lenglet, Alba; Busquets, Rakitic, Arthur (Arturo Vidal, min. 75); Messi, Suárez y Coutinho (Dembélé, min. 81).

Manchester United: De Gea; Jones, Lindelof, Smalling, Young; Fred, McTominay, Pogba; Lingard (Alexis Sánchez, min. 80), Rashford (Lukaku, min. 73) y Martial (Dalot, min. 65).

Goles: 1-0, min. 16: Messi. 2-0, min. 20: Messi. 3-0, min. 61: Coutinho.

Árbitro: Felix Brych (ALE). Mostró cartulina amarilla a Suárez (min. 77).

Incidencias: 96.708 espectadores en el Camp Nou. Partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones.