A bote pronto

El FC Barcelona copa las finales españolas

Son las 21 horas en Barcelona y nos disponemos con la doble pantalla televisiva para seguir al alimón dos finales de liga, bajo el sistema de play-offs. Se disputan en las pistas del Palacio de Deportes de Murcia y en el WiZink Center de Madrid y juegan los equipos locales de El Pozo Murcia y Real Madrid, que tienen como denominador común unos rivales que lucen el mismo escudo: El del FC Barcelona.

No es un caso inusual, acostumbra a suceder en los compases finales de todas las temporadas. El FC Barcelona compite profesionalmente en siete registros deportivos que se corresponden con cinco disciplinas deportivas: Handbol, Basket, Hockey, Futsal y el Fútbol en tres secciones: Primer equipo masculino, Barça B masculino y Futbol femenino. Además, contempla otras disciplinas deportivas amateurs y tiene diferentes equipos en edades de formación, en el marco de la Ciutat Esportiva Joan Gamper de Sant Joan Despí, que alberga instalaciones deportivas y La Masia, residencia de los más jóvenes llegados de ubicaciones distintas.

Esa presencia contumaz en las finales ratifica esa vocación del FC Barcelona de ser el exponente de las entidades deportivas en España y con señalada proyección internacional. Buena era esa reflexión, cuando aún la pelota en las pistas no había dictado sentencia deportiva. Está claro que se debe ponderar y poner en su justo valor ese gran mérito de participar en pos del triunfo deportivo. La constatación de que en la común elección del televidente era Barça …o Barça, representaba, por sí mismo, la confirmación del éxito.

En ambos partidos, los resultados parciales se correspondían con los intereses en juego del Barça. En Murcia, el fútbol de pista blaugrana se imponía a los locales. Se abrió el marcador pronto, igualaron los locales, pero fue un espejismo. Pronto se volvió a poner el electrónico de cara, en un encuentro que el Barça barrió a su rival con un 3-7 concluyente.

El próximo sábado se jugará el quinto y definitivo partido en la pista del Palau Blaugrana y donde de ratificarse el gran avance último al salvar el math-ball. Ya en el tercer partido, primero del Palacio de los Deportes de Murcia, el Barça fue superior, pero no pasó del empate y sucumbió en la tanda de penaltis.

Donde había más igualdad era en el WiZink Center, si bien bajo un control en el marcador del Barça que marcaba diferencias que llegaron hasta los doce puntos a favor. Solo hubo un lapso blaugrana cuando el equipo blanco anotó, en el segundo cuarto, un parcial de 10-0 y revertió el luminoso, por última vez hasta el último segundo, (del 19-27 a 29-27).

Todo se decidió en el “last minute” donde el Barça encajó hasta tres triples, pero que aún llegaba a falta de 21 segundos con cinco puntos de ventaja. Pangos había regalado un balón por excederse en los cinco segundos preceptivos de un saque de banda, Claver falló un libre decisivo a falta de 14”, pero se mantenía un 77-80.

A ocho segundos del final, Llull dispone de doble lanzamiento. Yerra el segundo, pero el rebote lo captura Rudy Fernández y el balón lo recupera el propio Llull que cede al desmarcado Carroll que marca el triple del partido.

Parece que hay irregularidad de Rudy que entra en la zona de triple antes de que el balón toque el aro y no parece claro que Llull no cometiera pasos, previos a la asistencia ganadora. Los árbitros dieron por buena estas dos acciones, sospechosas de infracción, en un clima de desatada euforia blanca.

El Barça fue mejor en 39 minutos y mereció la victoria. Un minuto caótico le llevó a una derrota que deja la eliminatoria en franquía para el Real Madrid que domina por un parcial de 2-0, renta que tratará de hacer valer en Barcelona y, en caso contrario, le queda el comodín del quinto partido en su cancha.

Para llegar hasta ese resultado cruel, fue necesaria la fe infinita blanca en pos de la épica y el talento puntual, pero también en grado superlativo la torpeza blaugrana que, en un minuto aciago, tiró por la borda todo el buen trabajo desarrollado.

Acabó la jornada con ese cara y cruz igualitario, con una victoria y una derrota. Pero las derrotas solo las sufren los que participan. Y el Barça, institución admirable y admirada, volvió a estar en la primera línea competitiva. Ese sí que es un triunfo incontestable. O así piensa nuestra pluma.

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