A bote pronto

El ”doblete” garantizaría la continuidad de Valverde

Para el FC Barcelona acabó la liga de la mejor manera que es ganando el título en liza, el vigésimo sexto, aunque los efectos devastadores de la derrota europea aguaran el vino del festejo. Sin embargo, aún le queda al cuadro blaugrana un objetivo no menor que es la consecución por quinto año consecutivo de la Copa del Rey. Ello representaría reafirmarse en el podio de la competición, donde ya registra el trigésimo campeonato. Una reválida para seguir siendo el mejor equipo del fútbol español.

Una reiteración del “doblete” alcanzado el curso pasado ayudaría a superar el duelo por el fiasco europeo y a madurar las decisiones técnicas a futuro.

Nada es eterno y siete futbolistas blaugranas, de los que saltaron de inicio al terreno de juego de Anfield, rebasan los treinta años de edad. En un fútbol donde la exposición física cobra importancia capital, se requiere una permanente renovación de tal manera que la media de edad rebaje guarismos, en la consideración generalizada de que en los veinticinco años se halla la plenitud.

La directiva del FC Barcelona está – y estaba – por la labor y en esa clave de inyectar juventud se inscriben los fichajes de De Jong y de Todibo y las gestiones abiertas con anterioridad a las semifinales europeas, con De Ligt. El acontecer deportivo acelerará algunas operaciones.

Una figura controvertida es la del entrenador Ernesto Valverde, con contrato en vigor y cuya continuidad está cuestionada por la afición y por el entorno. El técnico es fiel a su ideario y es cierto que está ralentizando la eclosión de jóvenes futbolistas al apostar generalmente por los consagrados que no siempre ofrecen un rendimiento mayor.

El extremeño se ha manifestado en la voluntad de continuar y esgrime convencimiento y fuerza mental para encarar una tercera temporada con la fijación en los máximos objetivos deportivos.

Lo más significativo es que lo que resulta excepcional parece normal, según señalan las estadísticas con ocho títulos ligueros den los últimos once disputados.

El fútbol evoluciona y al entrenador se le exigen resultados por encima de las virtudes del juego. El “adn” del Barça, como de cualquier equipo, está en constante mutación y adaptación a las distintas realidades. Se tiene la sensación que no se ha valorado justamente al “txingurri”, imputándole decisiones que no le pertenecen.

Es un hombre de club que tuvo que gestionar la sustitución de Neymar y halló la solución con un cambio de registros. Ha llegado a campeón de las dos ligas con solo cuatro derrotas y, dos de ellas, ya con el título de campeón en el zurrón.

La liga nacional es el mejor termómetro del rendimiento de la temporada. La Copa europea es un torneo corto y “solo” un escaparate procurado por el resultado de un marketing que magnifica el éxito.

El triunvirato deportivo montado por el presidente Bartomeu de Pep Segura, Ramon Planes y Eric Abidal ha proveído de nombres a la plantilla impensables como Malcom, Boateng, Murillo o el propio Todibo no demandados por el técnico.

El nombramiento en su día sorprendente de Pep Segura al frente de esa nutrida área técnica no está dando resultados y aquí cabe incluir la temporada decepcionante del Barça B que no ha alcanzado los objetivos fijados de ascenso.

Los últimos “refuerzos” invernales de los cedidos Murillo y Prince Boateng requieren unas explicaciones que no se han dado y deja retratada a esa área técnica, incomprensiblemente rebajada de su capacidad al prescindir de Robert Fernández por razones inescrutables.

Una eventual derrota en la final de Copa podría precipitar los acontecimientos y volver a agitar el banquillo. Al acecho están nombres como Koeman, Ten Hag e, incluso, Xavi Hernández. Esperemos que no haya lugar. O así piensa nuestra pluma.

Facebook: Barça Universal

Twitter: @albertgilper