A bote pronto

Detestable arbitraje de Mateu Lahoz en el “clásico”

La actuación del colegiado valenciano Mateu Lahoz estuvo salpicada de errores. Circunstancia para nada novedosa en su trayectoria deportiva, exitosa en razón de méritos que muchos desconocemos al no haberlos observado en los rectángulos de juego.

Como anticipamos en la edición de este jueves, la actuación desdichada de Mateu Lahoz merecía un A Bote Pronto monográfico que recopilara los momentos estelares de su participación.

Comenzó situando el listón muy alto cuando en el minuto nueve Ramos obstruyó a Semedo para frenar un peligroso contragolpe y acompañó la indiscutible falta con una tarjeta amarilla, de las que habitualmente no se enseñan en los inicios. Luego admitiría las quejas y gesticulaciones de Ramos invadiéndole el espacio vital y que incorporaron, según lectura labial, palabras despreciativas del jugador.

En el minuto 19 señaló fuera de juego de Malcom en una jugada que no acabó en tanto por impericia del delantero. Caso de que hubiera sido gol, el VAR hubiera tenido que rectificarle y concederlo, pues la posición del delantero era legal.

Hubo dos jugadas en las que pudo sancionarse con penalti, si se aplica el reglamento a rajatabla. Una de Alba sobre Vinicius y otra de Carvajal sobre Coutinho. En ninguna de ellas intervino el VAR.

Hubo acciones antirreglamentarias condonadas a Modric (2), Vinicius, Llorente, Lucas Vázquez (2) y Carvajal, por parte blanca y Arthur por los blaugranas. A pesar de que el Real Madrid acumulara muchas más faltas bruscas, el balance final fue de cinco barcelonistas amonestados, que incluye la expulsión del entrenador de porteros De la Fuente, por tan solo dos los madridistas.

Las reclamaciones de los dos penaltis, uno en cada área, son apreciativos, el fuera de juego de Malcom es un error humano comprensible, aunque no así el trato de favor con Sergio Ramos.

Era el minuto 75 de juego y el camero le asentaba una patada sin balón a Arthur Melo. Una acción nítida de tarjeta amarilla que hubiera supuesto la expulsión del violento futbolista, líder en liga en amonestaciones de este tipo. Que el colegiado aplicara una discutible ley de la ventaja, no implica que, a posteriori, cumpliera con el deber sancionador que hubiera acarreado al capitán madridista una nueva expulsión y dejar a su equipo en inferioridad numérica.

Mateu Lahoz, cuya designación tanto disgustó al barcelonismo, incluidos los protagonistas directos, se llevó la descalificación unánime del público que no olvida su error capital que descontó una liga del museo blaugrana (2014-15).

En el post partido, Gerard Piqué no se anduvo con tapujos: «Tiene un criterio extraño, y tenemos que jugar y adaptarnos. En líneas generales, para ser él ha tenido un buen partido. Era tarjeta para Sergio (Ramos, la segunda) pero qué haremos. Siendo Mateu podemos estar contentos». Son declaraciones que destilan la desconfianza que el personaje suscita y que ha renovado con amplitud.

La actuación de Mateu Lahoz ya prejuzgamos que no pasaría desapercibida. Una vez más, sumó a sus errores de apreciación otros de estilo de arbitraje que confunde a los futbolistas y enerva al aficionado. Erró en apreciaciones, aplicó su particular criterio de observación de infracciones y no mostró una segunda tarjeta de expulsión a Ramos solo por razones que él conoce. O así piensa nuestra pluma.

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