A bote pronto

Demasiado cemento en los estadios españoles

El FC Barcelona ha puesto en 165 euros el precio de las localidades cedidas al Real Madrid para su distribución a sus aficionados para el “clásico” del 26 de octubre. Ello pone de actualidad la inflación de los precios y la falta de una normativa en España que regule la cantidad y el precio de las localidades transmitidas.

Los aficionados son esenciales en el planteamiento del fútbol como deporte profesional, pero el trato que reciben de los clubes es de menoscabo, siendo proporcional al impacto menor progresivo que representa en los balances económicos las aportaciones por taquillaje.

Los clubes atienden más al dinero fresco que proviene de los contratos televisivos y de patrocinadores propios y globales. Son las televisiones quienes fijan hora y día de los partidos, que este curso han limitado a viernes, sábado y domingo. Ocasionalmente, en jornadas inter semanales, se ocupan los martes, miércoles y jueves.

El fútbol es de los aficionados, como las calles son de los ciudadanos. Sin embargo, muchos agentes desvirtúan lo convencionalismos impuestos.

En España la burbuja económica ha hecho merma en el poder adquisitivo de los aficionados, lo cual provoca unas movilizaciones menores de las aficiones visitantes. Nada ayuda las dificultades de transporte, los mencionados precios de los tickets y la ubicación física del espacio, comúnmente alejado del terreno de juego y, en ocasiones, enjaulados, como medida protectora.

Ayudaría mucho una normativa que fijara precios de las entradas y estableciera el porcentaje de intercambio entre clubes, atendiendo a las distintas cabidas de los aforos. La UEFA, en encuentros de las competiciones oficiales, estipula la reserva de un mínimo de un 5% de la capacidad.

A niveles más locales, algunos clubes vecinos han establecido unos pactos entre ellos, como sería el caso de los vascos. Hay constancia del caso de los equipos madrileños del Rayo y el Leganés, donde los rayistas se saltaron el compromiso y acrecentaron el precio de las entradas en la vuelta en Vallecas.

El ejemplo a seguir se da en La Premier League y en la Bundesliga. En el Reino Unido, los precios unitarios, para la afición visitante, es de treinta libras y este acuerdo, que ya lleva tres años funcionando, se ha firmado hasta el año 2022. Es un gozo ver los graderíos ingleses cubiertos de espectadores en todos los partidos, con un taquillaje vendido de un 96%.

En la competición germana, se han tomado medidas en los precios, con una media por debajo de los treinta euros. También se han dispuesto ventajas de desplazamiento vinculadas a la compra de la entrada y la concesión al equipo visitante alcanza un mínimo del 10%. Los abonados no pueden superar la mitad del aforo, lo que garantiza la otra mitad a disposición del público en general. También los estadios alemanes presentan un alto grado de ocupación.

En España, abunda el cemento en los estadios. Incluso ni el FC Barcelona ni el Real Madrid ponen el cartel de no hay billetes en los estadios españoles, como antaño sí sucedía. Toca mover ficha al presidente de LaLiga, Javier Tebas y al presidente de la Federación Española, Luis Rubiales, personajes irreconciliables que deben converger para poner remedo al problema. O así piensa nuestra pluma.

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