A bote pronto

Cucurella, próxima estación Getafe

La cronología de los hechos fija que, en el verano del 2018, Ernesto Valverde eligió a Juan Miranda por delante de Marc Cucurella para cubrir las eventualidades de la posición de lateral izquierdo del FC Barcelona, lugar ocupado por el titularísimo Jordi Alba.

Fue una decisión que sorprendió a muchos que valoraban el mayor recorrido futbolístico del maresmenc de Alella, en razón de la edad, 22 de julio 1998, sobre el sevillano de Olivares, nacido el 19 de enero del 2000. No está claro el grado de libertad del txingurri en esta decisión, forzada por la negativa del Club a fichar a un jugador más contrastado. Aquí se constató uno de los graves errores del manager general Pep Segura, dejando coja una posición, lo cual pasó factura en la temporada.

José Luis Mendilibar le recibió en tierras guipuzcoanas y en la Sociedad Deportiva Eibar completó una gran temporada, tras unos inicios de acoplamiento. Su momento estelar fue con la visita al feudo Municipal de Ipurua del Real Madrid, al que incluso goleó. El técnico aprovechó su gran capacidad en la presión y manejo del balón para avanzarle a posiciones de interior.

El futuro de “Cucu” nunca fue claro que fuera blaugrana y esos indicios se pusieron de manifiesto cuando no fue reclamado para el primer entrenamiento blaugrana y el pago de la cláusula se demoró unos días innecesariamente. El Barça pagó cuatro millones al Eibar, justo el doble de lo que había percibido, pero todos entendimos que era una operación de carácter mercantil, ejerciendo unos derechos para aprovechar la revalorización del futbolista.

Cucurella no tendrá una segunda oportunidad. La ley de segundas oportunidades no reza con el fútbol y la próxima estación del jugador, errante a su pesar, será, con probabilidad, Getafe. Es una decisión que habrá dolido al director formativo Jose Mari Bakero. Todo ello, mientras el FC Barcelona gestiona la contratación de otro lateral en una lista de aspirantes que, descartado el veterano Filipe Luis, la componen Raphaël Guerreiro del Borussia Dortmund, Ricardo Rodríguez del Milan o Junior Firmo del Betis.

Con esta decisión, La Masia vuelve a recibir un palo en su línea de flotación. Se dan argumentos a quienes piensan que el espíritu de La Masia ha periclitado en razón de prioridades puntuales, derivadas de esa urgencia histórica recuperada sobre la prevalencia de la Champions League, conquistada por última vez en Berlín en el año 2015.

Si queremos ver algo positivo, cabe constatar que esta vez, a diferencias de tantas gratuidades incomprensibles, se obtendrá un rendimiento económico de un futbolista que llegó como cadete en el año 2012. Falta concretar si el Getafe obtendrá una cesión con derecho a compra o la transferencia será mediante traspaso con alguna reserva condicional a una posible ulterior operación.

A las órdenes de José Bordalás, estamos seguros que Cucurella continuará su carrera ascendente y nos quedará el resentimiento de que el Barça no le haya ofrecido una oportunidad para asentarse en la primera plantilla.

Elegante y agradecido, Marc Cucurella en su despedida de la afición eibarresa a través de un twitter ha escrito: “Gracias a todos los que han hecho posible este gran año, a la afición por el apoyo, al staff técnico por darme la oportunidad y sobre todo a mis compañeros por hacerme disfrutar de esta magnífica temporada. Muchísima suerte familia armera! ️ ESKERRIK ASKO️ #aupaeibar”

El “efecto Cucurella” describe una sintomatología perversa. Su marcha desmotiva a otros valores pendientes de dar el salto. Y pensamos en Riqui Puig, Abel Ruiz, Carles Pérez, Álex Collado, Iñaki Peña, Oriol Busquets…

Con Pep Segura hay dos discursos divergentes: El de las palabras y el de los hechos. O así piensa nuestra pluma.

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