A bote pronto

El color de la liga es blaugrana

Conclusa la liga, la clasificación destaca el liderazgo absoluto del FC Barcelona, que ha conseguido el octavo título de los ocho últimos (debieron ser nueve de no mediar el error del colegiado Mateu Lahoz en el curso 2014-15) y el hundimiento del Real Madrid de Florentino Pérez y de sus “ocho nominados al Balón de Oro”, referencia de la que se sirvió para echar a Julen Lopetegui. Mientras el FC Barcelona manda en España, el Real Madrid no lo hace ni siquiera en su ciudad.

Más tarde, en una huida hacia adelante cuando la grada blanca reclamaba su cabeza, echaría al técnico Santiago Solari, que platicaba mejor que entrenaba, para repescar al tercer técnico Zinedine Zidane que ha empeorado la labor de los dos anteriores. Esta caída de credibilidad en tobogán cuestiona la bondad del segundo proyecto del francés, pues parece que se ha quemado en la previa.

El Real Madrid ha obtenido un récord negativo y es cerrar la liga a diecinueve puntos de distancia del FC Barcelona y con una diferencia, entre goles a favor y en contra, de menos treinta y siete tantos. Otro registro para la estadística.

En esa imagen ya crónica de un estadio Santiago Bernabéu con mucho cemento en las gradas, el Real Madrid se despidió de la liga ante un Betis que le dio un baño deportivo, conducido por un Carvalho descomunal que sentó cátedra de bien jugar en el centro del campo.

Un equipo blanco en que eran reservas Isco, Bale, Asensio, Lucas Vázquez. Todos ellos a los que la prensa afín ha ensalzado hasta los altares en infinidad de ocasiones. Ahora lo hacen con Vinícius y Brahim en esa labor impagable de fabricar figuras para la causa.

El Real Madrid ha completado una temporada en blanco y el ridículo en el terreno de juego y en los despachos ha sido estratosférico. Sin embargo, el entorno madridista, en el que están representados los poderes fácticos del Estado, ha mirado hacia otro lado para potenciar la desilusión de un equipo rival que se ha ratificado otro año más como el mejor garante del fútbol español y ha luchado en todos los frentes.

El nivel de exigencia en el FC Barcelona lo marca el detalle, nada baladí, que ahora debe asegurar su victoria en la Copa del Rey para asegurar el “doblete” y “salvar la temporada”, después de que una sola derrota en toda la competición le apeara de Europa.

En el entretanto, el Real Madrid se derrumbó en el camino, entre derrota y derrota, en todas las competiciones.  Doce de ellas en liga, que representan tres más que el Getafe, nueve más que el campeón y solo dos menos que el Villarreal, clasificado en décimo cuarta posición.

Zidane ha naufragado y se ha quemado en la previa a iniciar su segundo proyecto. Dice el adagio que nunca segundas partes fueron buenas. No dejaron despedirse a Gareth Bale, en grotesca decisión y sí a Keylor Navas que apuró al máximo la nueva derrota del Real Madrid con intervenciones de mérito.

La marcha del costarricense es una decisión censurada por todos y que tiene que ver con el ascenso en el escalafón de la portería de Luka Zidane, hijo del entrenador, al que ya se apresuró a darle una segunda oportunidad. (la primera fue en el último partido de la primera etapa)

Fue el último partido también para Undiano Mallenco y no parece casualidad que su despedida se alineara con un partido del Real Madrid. Mantuvo vivo al Real Madrid condonándole de dos expulsiones con el empate inicial. Valverde no vio una segunda amarilla por zancadilla muy clara y a la de Carvajal, derribando al último hombre, Junior, le cambió el color de la tarjeta roja a la benigna amarilla, que no se correspondía con la magnitud de la infracción. Desde luego, el barcelonismo no recordará para bien los arbitrajes del navarro Undiano Mallenco.

Partido trámite para el Barça (2-2)

Sin objetivos mayores, SD Eibar y FC Barcelona cerraron esta edición de la liga en un entretenido encuentro finalizado con una justa igualada. Valverde procuró jugar con el equipo más titular que se asemejará mucho al que se enfrente al Valencia CF.

Una nota preocupante fue la mala actuación del guardameta Cillessen, titular para la final. El holandés quedó retratado en los dos goles encajados. El otro marco fue perforado por dos veces por Leo Messi, ya ganador con treinta y seis tantos del Trofeo Pichichi y cuya anotación requería para marcar distancias con M’Bappé para la “Bota de Oro”. El francés queda a cuatro goles y a falta de un partido que jugará el próximo fin de semana en Reims.

A destacar también en el estadio de Ipurua el buen partido de Marc Cucurella, el cual el FC Barcelona debe decidir si lo repesca para ponerlo en el mercado y obtener beneficios, o para incorporarlo a la plantilla blaugrana del curso 2019-20. Recordemos que el cuadro catalán no adultera la competición y permite la alineación de sus jugadores cedidos.

Los tres principales equipos del fútbol español reiteran el mismo orden clasificatorio y el equipo blanco queda ratificado como tercero. Ha cerrado una nefanda temporada, precisamente, la primera de instalación del VAR y algunos ven en ello una relación de causa/efecto. O así piensa nuestra pluma.

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