A bote pronto

El “clásico” rompe las programaciones de Barça y Madrid

El FC Barcelona y el Real Madrid estaban jugando el torneo de la Copa del Rey haciendo extensiva la participación a toda la plantilla, en una sabia redistribución de esfuerzos que permitía seleccionar a los mejores para los partidos cumbre del campeonato. Generalmente, adscritos a los torneos de LaLiga y la Champions League.

Sin embargo, las bolas, calientes o frías, han determinado que ambos equipos se encuentren entre sí en las semifinales de la Copa del Rey, antesala de la gran final que, como novedad, tiene ya escenario elegido que se corresponde con el estadio Benito Villamarín el próximo 25 de mayo.

En razón del sorteo, cuyo resultado tenía matemáticamente un 33,33% de posibilidades que ocurriera, la Copa ha cobrado un inusitado interés, elevándola de rango en la inmediatez. Después, el bagaje global de la temporada resituará posiciones de liderazgo, en el sentido de que el logro de la liga y, sobretodo, la victoria en el primer torneo europeo, restauraría la moral de la afición y restituiría el prestigio del perdedor de Copa.

El calendario de partidos entre las tres competiciones es de órdago para ambos contendientes, con parejo nivel de dificultad. Veamos, al FC Barcelona le aguarda el Real Madrid, el Athletic Club, el Valladolid, el Olympique de Lyon, el Sevilla y los blancos de nuevo de forma consecutiva en media semana, en Copa y liga.

Mientras los merengues, antes de la doble cita final con los blaugranas se medirán con Barça, Atlético, Ajax, Girona, Levante.

En esta “tour de forcé” todos los detalles y circunstancias del juego son importantes y, algunas, pueden ser determinantes. Obviamente, entre ellas está la designación de los árbitros y el grado de acierto.

Las quejas van por barrios y tras las reticencias pasadas del Real Madrid donde han querido desviar en los arbitrajes y en VAR la atención de sus errores deportivos, ahora le toca el turno quejumbroso al FC Barcelona que señala, también, intencionalidad en los designios de los colegiados.

Sin ir más lejos, frente al recuperado Valencia, el Comité de árbitros eligió para el Camp Nou a Alberto Undiano Mallenco, árbitro, por lo común, que ha arbitrado en contra de los intereses blaugranas, además de producir mal fario. Este curso la única derrota casera frente al Betis (3-49 se produjo con su arbitraje, aunque en aquella ocasión no se deba establecer paridad de la causa/efecto.

En el imaginario culé, figuran las sospechas sobre el colegiado navarro después de sus participaciones en los “clásicos” con Jose Mourinho en el banquillo blanco. Su permisividad a las tropelías y marrullerías de algunos jugadores blancos, con Ramos, Alonso y Arbeloa al frente, fueron notorias.

Frente al Valencia se pudieron objetivar estos datos:

  1. Tres futbolistas del Barça fueron amonestados por ninguno del rival.
  2. No apreció la falta a Messi, preludio del primer gol levantino, ni tampoco le advirtió su compañero a cargo del VAR, el extremeño Gil Manzano, otro colegiado en la lista negra culé.
  3. No aplicó ley de la ventaja en la jugada que terminó en gol y señaló penalti previo, contraviniendo las Reglas del Juego aprobadas por la IFAB (International Football Association Board) que en la normativa número 5 dedicada a los árbitros indica que este curso 2018-19: “permitirá que el juego prosiga si el equipo que sufre la infracción acaba una situación ventajosa tras la acción, y sancionará la infracción cometida si no se produjera la situación ventajosa de manera inmediata o transcurridos unos pocos segundos”.
  4. Solo prolongó la segunda mitad dos minutos, cuando había razones cronometradas para ampliarlo mínimamente al doble. Entre ellas, los cuatro cambios observados y las tardanzas reiterativas del meta visitante Neto en las reanudaciones del juego, con la connivencia denunciable del trencilla, que no le procuró cartulina alguna.

Para el partido de ida de la Copa a celebrarse mañana miércoles, la elección ha recaído en el valenciano de Algimia de Alfara, Mateu Lahoz, el colegiado que con su error en la anulación de un gol a Leo Messi en la última jornada del Camp Nou frente al Atlético, le quitó la liga 2014-15 para beneficio de éste.

Es un árbitro incoherente en sus decisiones, que aprecia de forma sui generis, la dureza del juego y la violencia, tendiendo a su confusión. De antaño, ha desorientado a los jugadores blaugranas y que públicamente han denunciado. En el VAR, le asistirá De Burgos Bengoetxea.

Y desde Madrid, nos llegan noticias de que este dúo tampoco es del agrado del sector blanco que recuerda la expulsión a cargo de Burgos Bengoetxea de Cristiano Ronaldo en el Camp Nou por producirle un grosero empujón (agresión física).

El VAR, hostigado y denostado por muchos sectores influyentes, ha girado el rumbo, aunque no lo haya hecho público. Ahora no interviene en las jugadas etimativas y solo advierte al colegiados de aquellas que no haya podido apreciar. O blanco o negro, los grises no computan.

Un “clásico” que enaltece la Copa y altera las previsiones de los entrenadores. Sus aficiones no entenderían que frente al rival más temido reservaran fuerzas y nombres. O así piensa nuestra pluma.

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