A bote pronto

El City, Chelsea y el PSG amenazados por el “Fair Play financiero”

Hace un tiempo que se acuñó el término “Club-Estado” para definir a aquellas entidades que gozaban de los privilegios de unas partidas de dinero procedente de grandes magnates que tienen que ver con la riqueza sobrevenida por las explotaciones petrolíferas.

Estos flujos de dinero sin control rompen la paridad de los clubes participantes en las competiciones, de modo que los organismos deportivos internacionales establecieron unas medidas conducentes a un control más riguroso. De tal suerte que a los clubes se les revisaban sus datos contables, estableciéndose una normativa por la cual las inversiones tenían que llevarse a cabo con el dinero que generaba el propio fútbol.

Algunas entidades han aplicado la normativa de forma tan laxa, que cabe exponer que sencillamente se la han saltado a la torera. En esa tesitura están en el punto de mira equipos primates como los ingleses, City y Chelsea y el francés, París Saint Germain, cuya propiedad pertenece a personas que encajan en la descripción expuesta.

Al Club londinense lo compró en 1982 Ken Bates, cuando estaba sumido en una deuda galopante producto de la ampliación del mítico estadio de Stamford Bridge. Los parisinos han alcanzado el poderío económico con la nueva propiedad de un fondo de inversión catarí.

Cabe constatar lo propio con la irrupción millonaria de la familia real de Emiratos Árabes Unidos, con Al-Nahyan de cabeza visible, como dueños del equipo mancuniano del City.

Esta tutela federativa internacional favorece que equipos como el FC Barcelona o el Real Madrid que son entidades sin ánimo de lucro y cuya adscripción es de sus socios. Esa pertenencia, con fines sentimentales ajenos a la economía, les hace competir en desventaja desde que el fútbol cambió de concepto con otros intereses en juego.

Se especula con una inyección monetaria de 2700 millones de euros en los últimos años, cuya procedencia es el fondo de inversión ADUG, que ya intervino en la adquisición del Club.

La amenaza pende sobre estos equipos, especialmente por el campeón de La Premier y su presencia en la próxima edición de la Champions League tendrá que ver con el criterio de aplicación del reglamento impulsado, con acierto, por la UEFA.

La adquisición de clubes con dinero procedente de los grandes magnates corre el peligro de descalzar a importantes clubes, que se rigen escrupulosamente por las reglas empresariales, de invertir en la actividad de acuerdo el negocio generado. Al fútbol lo que es del fútbol. Sin injerencias. O así piensa nuestra pluma.

Facebook: A Bote Pronto

Twitter: @albertgilper