A bote pronto

El Camp Nou vivió otra gran noche

El FC Barcelona alcanzó otra goleada que le sirvió para clasificarse por décimo segunda vez consecutiva cuartofinalista de la máxima competición europea, mal llamada continental, sobretodo esta edición en que cobran protagonismo máximo los equipos isleños de La Premier, con cuatro de ellos, la mitad, en el bombo que dirimirán los emparejamientos de cuartos.

El Barça es el equipo más regular de Europa con doce clasificaciones consecutivas para la ronda de cuartos de final de la Champions League. La última goleada frente al Lyon refuerza su condición de aspirante cualificado al título en el pool finalista. Nadie se lleva a engaño y el capitán Leo Messi hizo público el objetivo principal de recuperar el cetro europeo obtenido por última vez en el año 2015 en Berlín ante la Juventus.

El riesgo es que la ilusión se traduzca en una presión que atenaza las piernas y obnubile la mente de los protagonistas blaugranas. Una competición donde participan los mejores, el triunfo es una opción y nunca una obligación, por la cantidad de variables, endógenas y exógenas, que influyen en los resultados.

Algunas son programables y, por ende, sujetas al análisis y estudio para que los profesionales las intuyan y pongan los antídotos necesarios para superar las dificultades. Otras, empero, forman parte de la casuística donde se concitan factores convergentes con la imponderabilidad.

Lo palpable es que el Barça es uno de los cinco equipos europeos en disposición de ganar “el triplete”, distinción honorífica que se otorga al equipo que ha ganado la Champions y los dos principales torneos de su país, el de la competición regular a doble vuelta de todos contra todos y el de la Copa, resuelta por eliminaciones directas. En esa misma condición privilegiada se hallan el Manchester United, Manchester City, Ajax y Porto. No así la Juventus, el Ajax y el Liverpool que completan el selectivo grupo de ocho.

La afición blaugrana acudió en masa a la cita europea en número exacto oficial de 92.346 personas, lo que solo dejo algo más de su siete por ciento de vacantes del recinto deportivo con más aforo de Europa.

Están todos los equipos que son, pero no es probable que sean todos los que están. El FC Barcelona se queda como único representante de LaLiga, circunstancia de la que la hegemónica e influyente prensa madrileña hace una lectura inversa, con escasez de relieve y poco ponderada.

El FC Barcelona, a partir de horas vespertinas, cuando ya se sepan las nuevas confrontaciones europeas, habrá que volver a aparcar la Champions para concentrase en la Liga española. Le aguarda la visita a Heliópolis para enfrentarse al titular Betis del contestado Quique Setién, que practica mejor fútbol que resultados obtiene, merced a una aplicación romántica del fútbol más alineada con los principios que con la efectividad resultadista.

El Barça de Valverde se mueve en torno a catorce titulares, uno de ellos, Dembélé, que volverá a estar ausente por reincidir en su lesión muscular, acerca de la cual ya se establece polémica con los médicos que autorizaron su participación parcial frente al Olympique Lyonnais. Es conveniente repartir minutos, en una mirada de alcance de mayor perspectiva. Sin embargo, el “txingurri”, sigue apostando porque el partido más importante es el inmediato.

Se da por descontado la vuelta de Umtiti al eje defensivo, si bien no queda claro que, a Gerard Piqué, en un momento de juego excepcional y goleador circunstancial, le conceda el descanso necesario. Malcom y Aleñá debieran tener protagonismo para demostrar que el éxito de la temporada pasa por la paticipación del elenco completo de la plantilla.

Con once jornadas por delante, es importante no reducir las ventajas de siete y doce puntos que se llevan a los equipos madrileños que ocupan la segunda y tercera posición, los cuales jugarán el resto de la liga como única competición. Además del cansancio físico y mental de los futbolistas barcelonistas, el riesgo añadido viene conformado por la dificultad de cambiar de chip para enfrentarse a esta vigésimo octava jornada liguera. Ese será el mayor peligro. O así piensa nuestra pluma.

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