A bote pronto

Bienvenido Antoine Griezmann

Sin vicepresidente deportivo en ciernes y el cargo acumulado a las espaldas del presidente Bartomeu se van concretando operaciones, algunas ya fijadas en el tiempo. Ayer se produjo la incorporación estelar, un año diferida, de Antoine Griezmann.

En plano menor, cabe consignar la transferencia definitiva del cancerbero Adrián Ortolá al CD Tenerife, tras sus cesiones fallidas deportivamente al Alavés y al Depor. Es un traspaso sin cifras, quizás porque no las haya, y donde solo consta un rescate dinerario sin fijar porcentaje en el caso de una ulterior operación. La información, pues, escasa y a cuentagotas.

Llega el ansiado Griezmann con todos los detalles escénicos estudiados a fin de compensar la imagen deteriorada por su desplante del curso pasado, en unas formas funestas en la que también intervino la productora de Gerard Piqué grabando “La decisión”.

Esta vez, del audiovisual que marca un nuevo estilo en la comunicación del Club, se ha encargado la propia Entidad blaugrana, a través de su televisión propia, Barça TV. Todo el envoltorio incluye la pomposidad del sorteo de camisetas y una promoción de marketing bajo un lema en el idioma del futbolista: “Griezmann c’est magnifique”. Bien está ese respeto y sensibilidad del Club hacia la diversidad de lenguas.

Es la tercera presentación del nuevo curso, tras De Jong con veinte mil personas en las gradas y la de Neto a puerta cerrada, en razón del cambio de césped en el Camp Nou. Circunstancia que se repetirá este domingo con el francés, lo cual más que un inconveniente parece una precaución a recaudo de voces contestarías. El examen de Griezmann ante la afición será ya en las fechas agosteñas y con el telón del Trofeo Joan Gamper. Tiempo suficiente para pasar página y restañar viejas heridas. La ilusión del futuro prevalecerá sobre el desengaño pretérito.

A este serial le faltaba un último capítulo a modo de esperpento y lo protagoniza el Atlético de Enrique Cerezo y Gil Marín que reclaman, con cinismo manifiesto, que el importe de la rescisión de contrato es de 200 millones, en virtud de un acuerdo previo en fechas anteriores al uno de julio, antes de que la cláusula se rebajara automáticamente.

Una reclamación sin recorrido, de cara a la parroquia propia. El dato verificado es que la Real Sociedad cobrará un 20% de la operación. Esto es, 24 millones de euros a sumar a los 30 millones que percibió hace un lustro por el traspaso. Mediante ese acuerdo, el Atlético pudo aplazar los pagos de la transferencia, de resultas del cual se deviene que el precio de ese aplazamiento ha resultado leonino para el club colchonero al suponerle un incremento de un 80%.

La pataleta del Atlético también tiene que ver con la negativa del FC Barcelona de negociar el traspaso de Nelson Semedo, esperanza de Simeone. El Barça aplicó la misma medicina y se remitió a la cláusula del futbolista que asciende a 100 millones, aún más del importe neto que percibirá por Griezmann (96 millones).

Al margen de todo el sinuoso proceso, Griezmann representa un refuerzo extraordinario, un valor seguro que evitará la dependencia exclusiva al portento de Leo Messi. Con el argentino y Suárez de compañeros, eleva el nivel atacante.

Mientras, la suerte de Neymar está en la recámara. Puede ser el brasileño el cuarto hombre con exigencia de titularidad en el “once”. De no venir, ese puesto es para Dembélé, aunque con menos exigencias de plaza fija.

Y de Coutinho se esperan noticias del P.S.G. o de La Premier. Urge vender y mal asunto resulta que los clubes optantes lo saben. O así piensa nuestra pluma.

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