A bote pronto

El Barça trabaja menos y descansa más

El pesimismo ha hecho acto de presencia en la afición barcelonista. Obviamente no es observando la clasificación donde el Club lidera la liga y el Grupo F de la liguilla de la Champions League. No basta con ello para contentar a la exigente afición que evalúa al equipo más por el juego desarrollado que por el resultado y que, en más de una ocasión, ha silbado al equipo aun goleando al adversario en el marcador.

Con motivo de la confrontación frente al Slavia, conjunto checo infravalorado, el público, denominado el respetable en el argot de la tauromaquia, dejó sentir su disconformidad con la primera música de viento de la temporada.

Escribimos en el A Bote Pronto de ayer, las dificultades previsibles con que encaraba el FC Barcelona este curso, a cuenta de la memoria selectiva aplicada que rasgó las ilusiones de los aficionados el curso pasado, repetición de los últimos anteriores desde el año 2015 que se coronó rey de Europa en Berlín.

Ante esa patente desilusión, los futbolistas tienen la opción principal que es responder sobre el terreno de juego, elevando su compromiso y su acierto. Es más fácil superar la barrera de la mediocridad reconociendo las carencias exhibidas, que negando evidencias. De forma distinta lo han entendido los futbolistas Ter Stegen y Piqué.

En el partido de Praga, el alemán expresó en caliente su desolación por la forma en que se arribó a la afortunada victoria, pese a su brillante contribución personal a hacerla posible. La respuesta de Valverde fue tirar pelotas fuera y acudir al manual para dar a entender que los trapos sucios se lavan en casa. El guardameta fue obligado a callar por un vestuario que se sintió damnificado.

Quien habló a pie de campo, recién acabado el partido frente a los praguenses en el Camp Nou este martes, fue Gerard Piqué. Su discurso fue manido, estructuralmente formado por las respuestas mecanizadas al uso y alejado de la común oratoria del catalán que acostumbra a ser brillante.

No se trata de una mala racha de resultados, sino de una deriva futbolística donde es preciso un golpe de timón de los mismos actuantes o utilizar el bisturí quirúrgico. No es de recibo que el entrenador conceda a la plantilla otros dos días de fiesta, vuelven esta tarde a las 18 horas 30 minutos a los entrenamientos en la Ciutat Esportiva de Sant Joan Despí. Principalmente, en atención a la falta de preparación física general y de conjunción que se observa en la plantilla con la inclusión de los nuevos refuerzos.

La receta de Valverde parece que atiende los deseos de los futbolistas y va en sentido contrario al desarrollo de los acontecimientos. La falta de pericia y de condición física se combate desde el trabajo y no desde el descanso.

Valverde expresa dudas sobre el dibujo táctico, sobre la posición en el campo de varios futbolistas, sobre la mejor elección de los mismos y, lejos de buscar la solución en la ejercitación, aplica la teoría en el despacho sobre un folio en blanco.

Mañana visita el Camp Nou un necesitado Celta que estrena entrenador, el ex blaugrana Óscar García que conoce muy bien la casa. Coincide con la decimotercera jornada de liga y la victoria y las buenas sensaciones son obligatorias para seguir manteniendo erguido el mástil.

Por la mala respuesta de los futbolistas, está comprometida la continuidad de Valverde y la prensa ya le está buscando sustitutos para antes de Navidad. El argentino Gallardo, cuya carrera está bendecida por Pep Guardiola está en muchas quinielas, en tanto que la sombra alargada de Ronald Koeman, actual seleccionador de los tulipanes, crea algunos nubarrones.

El mal juego del Barça parecía puntual y que se corregiría con la buena clasificación. Sin embargo, las prestaciones han caído en barrena creando muchas dudas en la afición que observa algunos palos de ciego, aquí denunciados, en el tratamiento terapéutico.

Más descanso y menos trabajo es la receta equivocada que está aplicando Valverde para revertir una situación de crisis de juego y de baja forma física. Los pitos son el primer aviso, una señal como la fiebre en el cuerpo humano. Ignorar la sintomatología puede devenir en un proceso gripal irreversible. O así piensa nuestra pluma.

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