A bote pronto

El Barça salvó la crisis del Madrid

Se ha cumplimentado la jornada quinta de la manera mejor soñada por el Real Madrid, al aplicarse de nuevo los llamados vasos comunicantes. Los blancos venían del ridículo de París, materializado por un marcador adverso de 3-0 que no debe tener consecuencias para la superación de la fase de liguilla, dado que se clasifican dos equipos y los dos equipos restantes, Brujas y Galatasaray, pueden considerarse outsides.

Zidane estaba muy cuestionado por la afición y por la propia directiva del Club, pero el eterno rival le dio alivio con su bochornosa inhibición en Granada. De golpe, la crisis ha tomado el puente aéreo, según confirmación dominical.

Con ese chute de adrenalina que les proporcionó el despropósito blaugrana, los merengues han levantado la cabeza y se fortificaron en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán para conseguir una victoria mínima muy sudada y trabajada, que les aúpa a la cabeza de la tabla con el Athletic Club. Nada que ver con la incompetencia e impotencia exhibida en el Nuevo Los Cármenes por el FC Barcelona.

La ventaja del fútbol es que siempre otorga segundas oportunidades y, en este caso, por el constreñimiento del calendario, la fecha se adelanta al martes donde el Barça recibirá al Villarreal en la sexta jornada de liga. Después, el sábado 28 de septiembre visitará la plaza de Getafe y el día 2 de octubre se estrena la nueva edición de la Champions League en el Camp Nou con la visita del afamado Inter de Milan, con Alexis Sánchez, entre otros conocidos. Y que hoy ha dado cuenta del AC Milan, en el derbi de la ciudad lombarda (2-0).

Para medir el grado de dificultad de estos compromisos inmediatos, se ha de calibrar el estado actual de zozobra del momento barcelonista.

Para empezar, este Barça que ha marcado diez goles en proporciones iguales al Betis y al Valencia no debería tener dificultades para superar al “submarino amarillo”, si es que el partido se produce dentro de la normalidad en todos los estamentos del Club. La fórmula ya se sabe, presión alta en zonas de tres cuartos, alternancia de jugadas con movimientos al espacio con otros más pautados al pie, profundidad en las aperturas, rapidez de ejecución y concentración e intensidad máximas.

Con esta motivación el triunfo no se puede escapar con ninguno de los rivales, a poco que se acierte en el remate final de las jugadas.

Entre uno y otro partido doméstico. queda el calvario del desplazamiento al Coliseum Alfonso Pérez, con una mochila tan paupérrima que señala la última victoria un 23 de abril, diada de San Jordi, donde el Barça ganó en Gasteiz-Vitoria al Alavés por dos goles a cero. Desde entonces, ocho salidas sin conocer la victoria, quedando más en relieve la derrota por goleada (4-0) en el estadio de Alfield en Liverpool y la derrota en la final de Copa del Rey ante el Valencia en el estadio Benito Villamarín de Sevilla.

Tras el fiasco de Granada, Valverde se ha adjudicado las culpas. Entendemos que las tiene, tanto en la elección del “once” como en la disposición táctica. Pero el txingurri no es culpable de que los balones divididos tuvieran permanente dueño nazaríe. A los futbolistas les faltó orgullo y compromiso.

La lesión de Umtiti ha dejado sin recambios al tándem Piqué-Lenglet porque se desconoce las potencialidades de Todibo, en tanto que la lesión de Alba ha dejado al descubierto la carencia en el franco izquierdo, pues la alternativa adquirida por más de dieciocho millones de euros ha sido desdeñada por el entrenador que cambió a Junior al descanso y le dejó señalado, igual que hiciera el curso anterior con Miranda. Mientras, la opción de Marc Cucurella se desvanece, pese a la buena campaña en el Alavés el curso pasado y que está ratificando este inicio de temporada con la camiseta del Getafe.

La excedencia en el medio campo en lugar de una ventaja parece un inconveniente, al hacer no solamente rotaciones de jugadores sino también de posiciones en la medular. De Jong, por ejemplo, ha jugado de interior derecho e izquierdo y como medio centro.

Las lesiones de Messi, Suárez y Dembélé han servido para la entronización de los jóvenes Ansu Fati y Carles Pérez, por la parte positiva, pero también en la permanente desubicación de Griezmann, fichaje solicitado por el técnico y que ha ocupado los tres puestos de la delantera.

Quedan muchas horas de trabajo, mucho de laboratorio para sincronizar las piezas. No parece que el rumbo sea el adecuado y la temporada amenaza algún tornado desestabilizador. O así piensa nuestra pluma.

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