A bote pronto

Un Barça bajo mínimos ganó de penalti

La visita del Valladolid en la proximidad del regreso a la Champions League no invitaba excesivamente a acudir al Camp Nou. Aún con todo, más de sesenta y siete mil aficionados cubrieron parte de sus graderíos. Muchos de ellos, tras haber participado en la manifestación convocada por sociedades civiles catalanas en razón al juicio a los presos políticos, que rebosaron la Gran Vía barcelonesa en un número de doscientas mil personas, según las cifras oficiales y que la organización eleva a medio millón.

El recién renovado Valverde estrenaba condición y dispuso un “once” con un cambio por cada línea de los jugadores de campo. Lenglet, Rakitic y Suárez fueron preservados para Lyon y sus puestos los ocuparon Vermaelen, Aleñá y Boateng, produciéndose también la alternancia en la primera hora de juego de Dembélé sobre Coutinho.

FC Barcelona 1 Valladolid 0, protagonistas y gol

FC  Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Gerard Piqué, Thomas Vermaelen, Alba; Busquets, Aleñá (Rakitic, min.76), Arturo Vidal; Dembélé (Coutinho, min.70), Prince Boateng (Luis Suárez, min.60) y Leo Messi.

Real Valladolid: Masip; Antoñito, Joaquín, Kiko Olivas, Calero, Nacho; Anuar, Míchel, Verde (Toni Villa, min.66; Plaza, min.76); Enes Ünal (Keko Gontan, min.78) y Sergi Guardiola.

Gol: 1-0, min.43: Messi, de penalti.

Árbitro: Martínez Munuera del Comité valenciano. Amonestó a Enes Ünal (min.11), Anuar (min.34), Leo Messi (min.67), y Míchel (min.70).

Fue un Barça contrito, reducido en la producción a las aceleraciones de Messi y a las galopadas de Dembélé. Sergio González dispuso una defensa de cinco, con tres centrales, sabedor por las estadísticas, que ese dibujo distorsiona la materialización del juego blaugrana.

Para el Valladolid, conjunto menos goleador del campeonato con solo diecinueve tantos, su suerte estaba concentrada en mantener la virginidad de su puerta, defendida espléndidamente por el catalán Jordi Masip, jugador formado en La Masia y que estuvo tres años en la primera plantilla a la sombra de Ter Stegen.

Sin embargo, a las acaballas del primer tiempo, donde el Valladolid había tuteado a los locales, llegó el gol que, a la postre, servirían para sumar los tres puntos. Los pucelanos recuperan un balón en el centro del campo en superioridad numérica de cinco contra dos y yerran en la asistencia finalista. Piqué insta a Ter Stegen a la salida rápida del balón que conduce y con el apoyo de Dembélé llega al área contraria donde Michel comete, sobre el propio defensa un penalti incauto. Leo Messi se encargaría de su transformación, gracias a un chut muy ajustado al palo que salva la estirada de Masip.

La segunda mitad, que concluyó sin más goles, fue más amena. El Barça trató de sentenciar el partido con un segundo gol, pero éste se resistió y el dominio no fructificó por dos razones fundamentales con nombres propios, en positivo y en negativo: Jordi Masip y Luis Suárez.

El arquero, en otras intervenciones solventes, salvó tres manos a mano. Una ante Boateng y dos con Luis Suárez en posesión del balón. También voló para despejar un envenenado remate de Messi. Su participación estelar se produjo a siete minutos del final al parar un nuevo penalti en una doble intervención.

La diferencia mínima no era una garantía, pese a que los del Pisuerga eran romos en ataque y la zozobra parecía iba a concluir en el minuto 83 cuando Kiko Olivas escombró, dentro del área, a Coutinho que había combinado de talón con Suárez. Quiso repetir fortuna Leo Messi, lanzando al mismo lado, pero con menos precisión y hasta allí llegó la manopla de Masip que había vuelto a adivinar la dirección. El rebote permitió un segundo remate de cabeza del argentino orientado hacia el otro lado, pero el meta mostró una gran elasticidad para llegar hacia el esférico.

Es el penalti número sesenta y dos y su duodécimo error. Una estadística impropia del jugador más brillante y efectivo del panorama mundial.

Debutaba Boateng en el Estadi para dar descanso a Suárez y esa incorporación junto a la de Murillo en el mercado de invierno y que quedó otra vez fuera de la convocatoria, confirmó el escepticismo que le había precedido. Jugó el delantero de espaldas al marco y demostró una limitación técnica. Valverde recuperó al titular Suárez que consagró media hora errática, fallón hasta la saciedad.

Al margen de la victoria, como dato positivo, cabe de nuevo citar el gran partido de Gerard Piqué, que sumó su encuentro número 300 con la elástica blaugrana.

El colegiado valenciano Martínez Munuera prolongó cinco minutos el match y el público asistente acabó siendo resultadista y dar por bueno un marcador que sirve para sumar los puntos en juego y romper una racha de tres empates consecutivos, dos de liga y uno de Copa.

En “la Llotja” presenciaba el encuentro Bruno Genesio, entrenador del Lyonnais Olympique. El mal juego desplegado por los barcelonistas debió infundirle moral, aunque sospeche que el equipo que reciba en Lyon el próximo martes será muy parecido nominalmente al que acabó el partido, con solo la permuta del belga Vermaelen por el francés Lenglet en el eje defensivo y como compañero del catalán Piqué, pero muy distinto en cuanto a convicciones y ambiciones.

Con la mirada puesta en el compromiso europeo del próximo martes en Lyon, el FC Barcelona cumplimentó la jornada de LaLiga número 24, con un juego cicatero, impreciso y ramplónante un rival solvente en defensa, pero romo en ataque. Lo mejor está por llegar. O así piensa nuestra pluma.

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