A bote pronto

El Barça “més que un Club”

La sentencia, con durísimas sanciones a políticos y agentes sociales de Catalunya que alcanzan hasta trece años de cárcel, está agravando el llamado “problema catalán”. Al grado de indignación de una parte, se le suma parte de la población no independentista que tampoco está de acuerdo con tan desproporcionado castigo.

El fútbol es un fenómeno de masas y su éxito deriva de su inserción en la sociedad. Por ello, es inevitable que se sustraiga de los movimientos sociales que se derivan. Alertar a la separación de fútbol y política no deja de ser una quimera y, las más de las veces, una demanda cínica y que no se ajusta a la realidad.

Tan pronto como se tuvo conocimiento oficial de la sentencia, al margen de las filtraciones que convinieron que los interesados se enterarán antes por otros conductos, el FC Barcelona emitió un comunicado oficial bajo el elocuente título de “La prisión no es la solución”. La frase es contundente y concita todo el mensaje contrario a la condena de los líderes catalanes.

El FC Barcelona es una entidad deportiva transversal en la que caben todas las ideologías que tengan su timón en la democracia. A lo largo de su centenaria historia, 29 de noviembre de 1899, ha cubierto otras carencias, asociadas a la falta de libertades.

La mayoría de sus asociados responden a un perfil nacionalista y/o catalanista y las directivas del FC Barcelona, nombradas en democracia por sus votos, se han sumado a esa corriente de pensamiento, alineado con la libertad y la democracia.

Es por ello que esta nota oficial del Club no debe extrañar a nadie y se corresponde con la identidad histórica. Que no se olvide que tuvo al presidente Josep Suñol fusilado por el franquismo en Guadarrama (Castilla) en el año 1936.

Tampoco puede extrañar, las reacciones fanatizadas de parte de los medios de comunicación residenciados en Madrid, sobre todo los privados, que han cargado tintas y aumentado los decibelios, con los canales de Mediaset o Atresymedia a la cabeza. Un medio ha osado editorializar su comentario bajo un titular infumable: “El Barça con la sedición”.

La verdad es que la inmensa mayoría de la masa social no quiere que el Club sea instrumentalizado políticamente, pero no puede renunciar a su esencia democrática. El presidente Josep Maria Bartomeu, como primer mandatario de la Entidad, se ha posicionado en favor de esa corriente de opinión que alcanza al 80% de la población que demanda soluciones políticas a problemas políticos, preservando la independencia de la entidad para que no sea utilizada por intereses de parte.

El presidente Bartomeu está consiguiendo el difícil equilibrio de no desnaturalizar al Club, pero recoger las distintas sensibilidades que le otorga su pluralidad. Salvó el órdago de aquella jornada aciaga del uno de octubre del 2017, donde las tremendas cargas policiales actuaron en contra de la población civil catalana – más de mil heridos – que pretendía votar en unas urnas. Aquel día, el Las Palmas jugaba en el Camp Nou en partido de liga y las presiones, de unos y otros, para suspender el partido por tan gravísimos incidentes abocaron a una solución intermedia.

Se tomó la decisión de jugarse a puerta cerrada para salvar los intereses deportivos y defendiendo la idea de que las gradas vacías daban mayor visibilidad al mundo de la situación. Ello enojó a las dos partes, a los que querían una pretendida normalidad asaltada y a quienes abogaban por la no comparecencia del equipo.

Una nueva fecha ocupa y preocupa. El próximo 26 de octubre a las 13 horas está programado el primer “clásico” del curso. Uno de las efemérides deportivas de mayor seguimiento en el mundo. Ocasión que las entidades civiles catalanas quieren aprovechar para internacionalizar más la situación catalana a precario a los ojos del mundo.

El Barça, “més que un Club” seguirá postulando por el diálogo, como única solución racional. O así piensa nuestra pluma.

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