A bote pronto

El Barça con más de once titulares

Una temporada larga y exigente requiere de plantillas donde, el grueso de los futbolistas, tengan un nivel alto, que permitan la competitividad y la alternancia de ellos sin menoscabo en el rendimiento global. Ello con la lógica abstracción del primer elenco de figuras, que por su distingo especial no tienen recambio a su altura.

La solución a las ausencias de los jugadores top, obligadas por lesiones, sanciones o descansos programados, debe de provenir por la asunción de algunos cambios tácticos que vayan más allá de las designaciones nominales.

El curso es largo y todos tendrán oportunidades de colaborar, aunque es obvio que en laLiga y en las eliminatorias de Copa del Rey y Champions League hay partidos fundamentales donde todos quieren estar y alguno con vitola de titular tendrá que estar en el banquillo.

Ernesto Valverde se presta al tercer curso de jefe de un vestuario con mucho fuste y lustre. Cuando se especula con objetivos de máximos, el sentimiento de fracaso es mayor si no se alcanzan. De ello sabe el entrenador Valverde que ha ganado en los dos años con gran autoridad y solvencia el campeonato español, el segundo más importante del mundo por detrás de La Premier League, pero que, sin embargo, ha pinchado en Europa. Con el agravante de la reiteración y del incumplimiento de las expectativas favorables.

Lo ha expuesto magníficamente el capitán Messi en su brillante parlamento de presentación de curso. Lo que para cualquier club sería un éxito grandioso, en el Barça se queda corto. Y esa falta de perspectiva y omisión histórica trasciende a la hora de subvalorar los méritos de lo conseguido. Ocho ligas de las postreras once disputadas es un logro sin precedentes fuera de la época de la dictadura franquista y que, además, debieron ser nueve, si no media el error garrafal de Mateu Lahoz, anulando un gol leal de Messi en las acaballas del último partido en el Camp Nou frente al Atlético en el curso 2014-15 que le facultó el título al equipo colchonero.

Con ese sabor amargo de las citas europeas y observando lejano el último éxito en Berlín, más que nada porque en el intervalo el Real Madrid, aunque con algunas irregularidades, sumó tres cetros europeos, el Barça mira a Europa con ansiedad y reivindicación.

El presidente apuró los tiempos para ratificar al “txingurri” de entrenador, hubo voces contestatarias de muchos compañeros de la Junta que promulgaban un cambio en el banquillo. Bartomeu escuchó la opinión, favorable a la continuidad del técnico, de las vacas sagradas, con el capitán a la cabeza, y ha obrado consecuentemente.

El cargo no pende de un hilo, pero tampoco goza de sábanas de gruesa textura que salvaguarden tropiezos sucesivos. La presión será importante y el técnico tendrá que gestionar el presente más rabioso, partido a partido.

Se le exige al entrenador que dé juego a los chicos de la cantera, pero él los observa en clave de futuro y las circunstancias le obligan a conjugar las decisiones para el mayor beneficio a corto plazo. No está en disposición de sembrar semillas, porque corre el riesgo de que una tormenta le deje sin cosecha.

La plantilla tiene dobladas las plazas en la portería y en la defensa, pero las titularidades en los partidos principales parecen definidas con Ter Stegen; Semedo, Piqué, Lenglet y Alba por delante de Neto; Wagué, Todibo, Umtiti y Junior, aunque a éstos se les confiere y otorga unos méritos reconocibles para confiar en sus prestaciones cuando le sean requeridas.

El overbooking está en el centro del campo con muchos nombres de peso. Hay unanimidad en adjudicar una plaza a De Jong y quedan dos para siete  – u ocho si se cuenta con Riqui Puig que empezará en el Barça B –  aspirantes cualificados, que pueden ser solo cinco/ seis si Rafinha y Rakitic concretan su salida. Busquets y Arthur podrían completar la línea medular , pero está por comprobar si el trío ofrece el necesario equilibrio.

Arriba hay un repóker de figuras. En el mejor de los casos, jugarían tres y quedarían dos en el banquillo. Asignando la titularidad a Leo Messi y a Griezmann, quedan Dembélé, Luis Suárez y Coutinho para disputarse el tercer puesto, que sería propiedad de Neymar si se consumara la hipótesis de su repesca.

Tantas estrellas arriba, nos recuerda el equipo de nuestra niñez donde coincidieron en la delantera Ladislao Kubala, Evaristo de Macedo, Luis Suárez, Justo Tejada, Ramón Villaverde, Zoltan Czibor, Eulogio Martínez y Sándor Kocsis. Tiempos, finales de los cincuenta y los sesenta que se ofrecían las alineaciones con cinco delanteros. Tiempos irreversiblemente extraviados. O así piensa nuestra pluma.

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