A bote pronto

El Barça y el arbitraje causaron estupor

El esfuerzo, la solidaridad, la convicción, la fe, … son, a ciencia cierta, virtudes requeridas para compensar la mayor virtualidad del rival. Todas ellas las puso a contribución de la causa el Granada para abatir a un náufrago Barça, cuyas supuestas cualidades quedaron en cuarentena, como ya ocurriera en San Mamés, en El Sadar y en el Signal Iduna Park.

Este FC Barcelona irritante volvió a encajar el primer gol, en cuarta ocasión de cinco, y a las primeras de cambio, lo cual pone en evidencia los errores de concentración y la falta de un precalentamiento más severo. Discurrían los primeros segundos del segundo minuto cuando Lenglet sufría una falta no señalada y Junior cometía un doble error que propicia el centro de Antonio Puertas, el rebote desgraciado del esférico en Piqué y un balón envenenado que Azeez envía a la red bajo palos.

Quedaba todo el partido por delante, pero era advertible que estábamos en la versión blaugrana forastera, donde ya concatena ocho partidos consecutivos sin vencer.

Valverde subordinó la alineación al vigor físico de los locales, tratando, en vano, de contrarrestarles con las mismas armas y, en ese terreno de confrontación, el equipo blaugrana ya ha dado muestras de inferioridad.

Los nazaríes pusieron el empeño, la perseverancia y la aplicación. Ganaban los balones divididos, el inefable Soldado lideraba el apartado de la provocación, los recogepelotas pautaban el juego, el balón salido de las líneas perimetrales los entregaban a los barcelonistas en mano, esperando que acudieran hasta su posición alejada de la raya de cal.

No rehuían el choque y prolongaban hasta el infinito todas las interrupciones del juego, que muchas veces procuraban. Se beneficiaban de las decisiones del arbitraje del madrileño Cuadra Fernández alistado al Colegio Balear y del comandante del VAR, el incomprensible Mateu Lahoz.

Un arbitraje funesto, advertido en la acción del gol primero, en un manotazo al ojo a Luis Suárez que no fue revisado y del que fue el árbitro reticente a parar el juego. Corría el minuto 21 y una incursión de De Jong es cortada con violencia, sin que se estableciera sanción disciplinaria. Acto seguido se le tarjetea a Luis Suárez en un lance en que se ve como encoge el pie. En la siguiente jugada, a Semedo en los aledaños del área rival, se le obsequia con una falta inexistente que anula un ataque muy prometedor. Y esa fue la tónica sostenida de un arbitraje muy deficiente que consiguió revalidar en desaciertos al FC Barcelona.

Valverde remedó la plana y Leo Messi y Ansu Fati mejoraron prestaciones en el segundo acto. Se sacrificó a Carles Pérez, por cuestión de graduación, y a Junior, que fue señalado en el cambio y nos recuerda al episodio del cambio de Miranda el curso pasado, en partido de Copa del Rey  y también producido al descanso. Ello marcó el porvenir del joven canterano. Ahora se repite la historia, pero ahora con un futbolista que ha costado dieciocho millones de euros y que el Real Madrid desechó su contratación.

La mejora del Barça en el segundo tiempo fue insuficiente, aunque tuviera mejor despliegue con Messi y profundidad con Ansu Fati. Rakitic, que obtuvo la primera titularidad del curso, fue cambiado por Arturo Vidal que, a las primeras de cambio, abrió el brazo para tocar un balón cuyo destinatario era Ter Stegen. No lo vio Cuadra Fernández, pero sí Mateu Lahoz desde Las Rozas.

Por fin, a Soldado, le muestran tarjeta por su enésima incorrección, pero se guarda de no repetir muestreo en el minuto 52 donde deja la patadita innecesaria a Ter Stegen en un balón que ya tenía inalcanzable y señala solo la infracción reglamentaria. Pronto, el entrenador granadino Diego Martínez corrige al colegiado y retira al gladiador, pero el Granada seguía con once hombres.

Roberto Soldado, jugador forjado en la cantera del Real Madrid, siempre se ha mostrado hostil con el FC Barcelona y con Catalunya en declaraciones políticas inusuales en un deportista. Llegó a calificar el proceso catalán como “barbarie contra la democracia”.

Ter Stegen solo para penaltis en la Champions League, cuatro de seis, pero en liga los encaja todos. El marcador se puso en un dos a cero. Una montaña inextricable para un Barça con tantas carencias como dudas.

Un resultado grave, por actitud y aptitud, que daña la imagen del Club y del que el entrenador se manifiesta culpable. Tiempo de confusión que compromete el inmediato futuro. El Barça se ha convertido en un equipo solo de andar por casa. Fuera de la protección del Camp Nou el equipo se vulgariza hasta el estupor. O así piensa nuestra pluma.

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Granada CF 2 FC Barcelona 0, protagonistas y goles

Granada CF: Rui Silva, Víctor Díaz, Germán, Domingos Duarte, Carlos Neva, Azeez, Montoro, Yangel Herrera (m. 83, Gonalons), Antonio Puertas, Machís (m. 62, Vadillo) y Soldado (m. 57, Carlos Fernández).

FC Barcelona: Ter Stegen, Semedo, Piqué, Lenglet, Junior (m. 46, Ansu Fati), Sergi Roberto, De Jong, Rakitic (m. 62, Vidal), Carles Pérez (m. 46, Messi), Suárez y Griezmann.

Goles: 1-0, m. 2: Azeez, de cabeza y sobre la misma línea de gol tras una jugada en la que Junior falló y resbaló. 2-0, m. 66: Vadillo, de penalti (manos de Vidal dentro del área).

Árbitro: Guillermo Cuadra Fernández (comité balear). Mostró tarjetas amarillas a Suárez (m. 22) por una ‘plancha’ sobre Azeez, a Piqué (m. 45+4) por tocar con la mano el rostro de Soldado, a Soldado (m. 48) por una patada a Piqué en el pecho, a Herrera (m. 49) por derribar a Messi y a Carlos Fernández (m. 87) por desplazar un balón con ánimo de perder tiempo.

Incidencias: Partido correspondiente a la 5ª jornada de LaLiga 2019-20 disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes de Granada ante 18.800 espectadores