A bote pronto

El Barça acabará líder, salvo milagro

Ha acabado el año futbolístico con la liga ganada y celebrada en primavera y el liderazgo actual en la nueva edición. Prosigue, pues, la supremacía blaugrana en el panorama español, donde registra unos números excepcionales, con ocho títulos en las últimas once temporadas.

Sin embargo, hay motivos para temer el percance pues el equipo muestra signos de debilidad y agotamiento. Sus pilares Piqué, Busquets y Messi, uno de cada línea, van cumpliendo años y siguen siendo imprescindibles, de manera que la ausencia de uno de ellos repercute excesivamente en el rendimiento global, como pasó en el “clásico” con la baja del de Badia por su estado febril.

No obstante, el Barça tiene el privilegio de ver esta zozobra interna desde la posición de líder que encubre parcialmente las deficiencias ostensibles que padece. Estas percepciones pesimistas se volvieron a experimentar con la visita del Alavés que cerraba el año natural.

Después del esfuerzo para igualar el resultado contra el Real Madrid, en el luminoso más que en el juego donde fue a remolque de la superioridad blanca, tocaba en suerte uno de los rivales flojos y candidato al descenso como es este Alavés de Garitano, disminuido con relación al de pasadas temporadas.

Valverde cambió íntegramente la línea medular y Arturo Vidal, Busquets y Aleñá suplieron a Rakitic, De Jong y Sergi Roberto, devuelto al lateral. El exceso de centrocampistas está resultando al “txingurri” un problema más que una solución, pues no da con la tecla tanto en la elección de los más aptos como su encaje en el patrón de juego.

Frente al equipo de Gasteiz/Vitoria el público no respondió dejando las gradas vacías en más de un tercio de su aforo. Bien es verdad que no acompañó el horario de la siesta, las compras navideñas, la proximidad del clásico celebrado y la amenaza de lluvia. Pero no nos engañemos, el principal hándicap es que el equipo no genera ilusión. Lo cual es doblemente grave si se dispone del mejor jugador del mundo y considerando que, por estadística, difícilmente se repetirá en este siglo.

Supo el Alavés de su inferioridad manifiesta y se dispuso a cumplimentar el expediente de la manera menos dañina en el marcador, asumiendo de antemano la derrota. Sin ambición, el equipo se ordenó en defensa en una doble barrera con oficio menor y confianza menguante.

Los goles locales era cuestión de esperar. Llegaron cuatro válidos y tres anulados. Los primeros tantos de Griezmann, que por sexta vez volvió a abrir el marcador, y Arturo Vidal parecieron cerrar el encuentro. Ambos tantos de excelentes remates sin control previo. Sin embargo, la irregularidad de este Barça aporta un plus de indeseada emoción que acontecería tras el descanso preceptivo.

Ocurrió al minuto once de la continuación, con el único gol de firma catalana, pero a beneficio de la contabilidad alavesa. El ex gironí Pere Pons, descuidado por Aleñá, remató a placer de un fuerte cabezazo.

La zozobra en los minutos posteriores pudo ocasionar un descosido mayor si se hubiera consumado el gol en una indecisión de Piqué que remitió de la carrera y un Ter Stegen que salió precipitadamente. O en la jugada inmediata en la que Duarte conectó otro cabezazo que salió lamiendo el poste izquierdo del alemán.

Como es habitual, al rescate estaba Messi para finiquitar los apuros de, apenas, ese cuarto de hora fatal. Combinó en corto con Suárez, avanzó y, desde fuera del área, disparó con potencia y precisión. Un gol “made in Messi” y que no por repetido se debe dejar de ponderar como se merece.

La goleada se completó de penalti por unas manos de Martín a cabezazo del uruguayo que, por concesión de Messi, se encargó de transformar y completar un cuarto partido en que marcan todos los componentes del tridente titular.

El Barça se fue a dormir como líder provisional al cierre del año. Para arrebatarle la posición, el Real Madrid necesita ganar por seis goles de diferencia al Ahtletic Club. Más que improbable.

El entrenador, la secretaría técnica y los futbolistas deben de ser conscientes de que su posición de liderazgo en España y en Europa no se sostiene con el nivel de juego exhibido. Para triunfar en primavera se ha de subir el listón de auto exigencia y calidad. Lo contrario solo será un diferimiento de la decepción.

Llegan ahora ocho días de vacaciones, ampliables a los jugadores sudamericanos. La rentrée será en Cornellà ante el necesitado Espanyol el próximo sábado día cuatro de enero. En el entretanto, a los aficionados nos queda La Premier League, que no es poca cosa. O así piensa nuestra pluma.

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FC Barcelona 4 Alavés 1, protagonistas y goles

FC Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto (Semedo, 85′), Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Busquets (De Jong, 79′), Arturo Vidal, Aleñá; Messi, Luis Suárez (Carles Pérez, 85′) y Griezmann.

Alavés: Pacheco; Martín, Rodrigo Ely, Ximo Navarro, Duarte; Aleix Vidal (Burke, 86′), Pere Pons, Manu García, Wakaso; Javi Muñoz (Luis Rioja, 53′) y Lucas Pérez.

Goles: 1-0 M.14 Griezmann. 2-0 M.45 Arturo Vidal. 2-1 M.56 Pere Pons. 3-1 M.69 Messi. 4-1 M.74 Luis Suárez (pen.).

Árbitro: Melero López (Andaluz). TA: Aleix Vidal (65′), Umtiti (67′), Wakaso (67′), Martín (73′), Rodrigo Ely (84′), Jordi Alba (88′).

Incidencias: Camp Nou, 63.054 espectadores. En los prolegómenos del partido se homenajeó al Barça que en 2009 conquistó el sextete.