A bote pronto

Asensio del Real Madrid y Rodri del Atlético, en la fecha, plantaron a España

Vicente Del Bosque fue un fino interior izquierda que, durante años en las décadas de los setenta y ochenta, defendió la camiseta del Real Madrid, alcanzando la internacionalidad. El salmantino destacaba por su calidad técnica en el manejo del cuero y su gran visión del desarrollo del juego.

En su etapa de futbolista tuvo el respeto y plácemes de compañeros y aficiones, más allá del cordón blanco. Pero fue en su etapa de seleccionador nacional donde obtuvo el unánime reconocimiento de toda la afición española, entregada a sus conocimientos y bonhomía. Se queda con la aureola de haber dirigido el banquillo de España en el mayor éxito de su historia, al sumar a la Eurocopa del 2008 con Luis Aragonés, el único campeonato del Mundo obtenido por España en el Mundial de Sudáfrica, éxito que tuvo continuidad con la Eurocopa 2012, para poner colofón a una etapa instalada en el éxito.

Antes había entrenado con éxito al Real Madrid hasta la llegada de Florentino Pérez, que tuvo la torpeza infinita de declarar que necesitaba de un entrenador con más glamour. Palabras que perseguirán al todopoderoso toda la vida.

Esta semana se han cumplido nueve años de la efeméride de Johannesburgo y el gol de Andrés Iniesta que pasó a la historia, aunque de poco hubiera servido si Iker Casillas no impide antes el remate ventajoso de Arjen Robben o en las semifinales no se hubiera producido el “plongeon” mayestático de Carles Puyol para llevar con la testa el balón a la red germana.

Un campeonato que empezó con una inesperada derrota y unas críticas focalizadas en Madrid hacia el debutante Busquets. El seleccionador las atajó de cuajo: “A mí me hubiera gustado ser como Busquets”. El de Badia completó un gran campeonato y se ha erigido en una figura mundial, referente en su puesto.

Recordamos los momentos más enternecedores en la persona de su hijo Álvaro, afectado por el síndrome de Down, que festejó más que nadie el triunfo de “la roja”, levantando la Copa en los fastos y festejos de Madrid. “Mi hijo me cambio la vida”, afirmó el feliz padre.

Retirado ya de la primera línea del fútbol profesional, el nombrado Marqués de Del Bosque, natural de Salamanca y nacido un 23 de diciembre de 1950, ha vuelto a ser noticia en los medios.

A cuentas de la espantada de Asensio y Rodri de la selección española Sub 21, Del Bosque, sin remilgos, ha declarado que le ha parecido “feo” y se ha explicado: “Me ha parecido mal y me ha sentado muy mal. Deberían haber ido y estar al lado de sus compañeros”.

En su análisis, Del Bosque ha ido más lejos, al dejar caer una pregunta retórica: ¿Si hubieran sido catalanes los que lo habrían hecho qué se habría dicho?”, para advertir que se hubiese creado un “debate nacional”.

Asensio, del Real Madrid y Rodri, jugador del Atlético en la fecha y ahora en el City de Pep Guardiola, jugaron con la selección A de España en la fase clasificatoria de la Eurocopa 2020, frente a las Islas Feroe y Suecia en la primera decena de junio. Después, en lugar de alistarse con la Sub 21 para la disputa del campeonato europeo en la segunda quincena del mes vencido, alegaron asuntos personales para evadirse vacacionalmente.

Contaron con el silencio culposo de la opinión publicada y la extraña comprensión del seleccionador De la Fuente: “El director deportivo, el coordinador y yo hemos tenido una conversación con ellos. Los jugadores nos transmiten que, por diferentes circunstancias personales y profesionales, no se encuentran en el mejor momento para rendir al máximo nivel en este compromiso”.

Es Del Bosque un castellano viejo que siempre ha comprendido a los catalanes, mostrándose respetuoso con el tema político que atañe en los últimos años a la sociedad catalana, siendo partidario de que la voluntad futura se exprese en las urnas, lejos de la judicialización de la política. Su pregunta, formulada a los micrófonos de Radio Marca no es baladí y sabe, desgraciadamente, que la actitud de Asensio y Rodri hubiera sido mucho más censurada si hubiesen sido catalanes. A este respecto, no se le olvidan el valor añadido de dificultad que sufrieron jugadores como Xavi Hernández y Gerard Piqué, principalmente.

Desde la atalaya de su merecida jubilación, Vicente Del Bosque ha vuelto a ser ecuánime y certero en su análisis crítico. Triste es constatar esa desigualdad de trato. O así piensa nuestra pluma.

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