A bote pronto

Arturo Vidal es el Neeskens de los setenta

El aficionado al fútbol, el cliente del espectáculo del balón redondo, ha cambiado de gustos y en los tiempos presentes es más exigente con las formas, aunque no se prive de la satisfacción resultadista.

Es la afición barcelonista un claro ejemplo de esta paulatina transformación. La época dorada ha coincidido con futbolistas de muy buen pie como Messi, Xavi, Iniesta y Busquets que sustituyeron a los Ronaldinho, Deco, Puyol, … con algunos jugadores importantes que compartieron grupos.

Este Barça “delicatessem” parece que ha pasado a mejor vida y ahora se mueve con la urgencia resultadista y la mirada puesta en Europa. En España, sigue siendo el rey, escrito quede como metáfora sin que deban molestarse la mayoría social que es, sentimentalmente, más republicana. 

Pero en Europa, en los últimos ocho años, no ha repetido Champions League, que conquistara en el año 2015 en Berlín ante la Juventus. Poca cosecha disponiendo en sus filas a Leo Messi, el mejor jugador del mundo.

La plantilla está demostrando un cierto déficit en la fortaleza mental y en la disputa física, que se traduce en la sensación de que ha menguado el compromiso profesional de algunos de sus jugadores, reforzado por algunas decisiones poco entendibles de los propios futbolistas, que tienen la veda libre de su entrenador.

En medio de esa relajación, que ha dejado once puntos en los viajes en LaLiga y algún disgusto emocional sin merma, como ocurriera en Leganés en la última jornada, sobresale un futbolista, todo entrega y pundonor, que responde al nombre de Arturo Vidal.

También en Europa la fortuna se ha tenido como aliada en los cuatro partidos disputados en la liguilla del Grupo F que encabeza. Ter Stegen fue la mejor baza para dejar el marcador sin estrenar en Dortmund (0-0), en el Camp Nou se ganó al Inter de Milan con dificultad y volteando el marcador (2-1) y en los partidos frente al Slavia praguense se ganó por 1-2 en la capital checa con un fútbol menor y supeditado a la garra y amor propio del contrario, para empatar a cero en Barcelona en otro mal partido colectivo.

Sin embargo, el chileno no es titular indiscutible en este equipo, porque su aportación técnica, no está en la línea de sus compañeros de viaje. Esta infrautilización no es objeto de mayor debate y se le acepta al entrenador Valverde, al que, por otra parte, se le discute casi todo.

Existe una tendencia hacia una unanimidad que nos mueve a pensar que los gustos del público culé han mutado. Podemos establecer la comparativa, remontándonos a cuatro décadas, con el futbolista holandés Johan Neeskens que desmontó un equipo campeón, en el primer año triunfal de Johan Cruyff. No fue culpa suya, sino del entrenador Rinus Michels y de la directiva que consintió que la llegada originara la postración de Hugo “Cholo” Sotil, por mor de la reglamentación vigente que limitaba el número de futbolistas no aptos para enfundarse la camiseta nacional de España.  

Las similitudes de Neeskens y Vidal son notorias. También el holandés jugaba en la medular y basaba su fútbol en la exuberancia física, ocasionando no pocos desbarajustes y penalizaciones por la abundante imputación de faltas, como los “tackles” (1), aceptados en Europa y sancionados en España. Sin embargo, la afición perdonó todas sus limitaciones y aplaudió su entrega colosal, en contraposición a otros nombres como Carles Rexach o Marcial Pina con un concepto del fútbol más basado en el cálculo posibilista, donde más importaba la técnica y la táctica.

En esta comparativa, creemos que Vidal supera las prestaciones del holandés. Sin embargo, no es así para el grueso de la afición del Camp Nou cuyo paladar se ha ido transformando. La oposición a la directiva, incluso, utilizaba al futbolista como arma arrojadiza contra el presidente Josep Lluís Núñez, en alguna de las crisis deportivas de la época, pero que tuvo su culminación para festejar precisamente el triunfo del 79 en la final de la extinta Recopa en Basilea.  

Al entrenador le está costando Dios y ayuda encontrar un patrón de juego y un “once” regular. Algunos acusan el paso del tiempo y otros no se han adaptado convenientemente. El FC Barcelona está atravesando una crisis de juego más que de resultados, por lo que mantiene en pie todos los objetivos iniciales. En esta fase de pruebas, son más necesarios los futbolistas que ofrecen un plus de entrega, como es el caso del jugador andino. 

Arturo Vidal es el ejemplo más fehaciente del arrojo. Este tipo de futbolistas eran, otrora, más aclamados por la afición. En estas condiciones de precariedad técnica y táctica hay que garantizar la respuesta del compromiso y de la vergüenza profesional. Virtudes que encarna como nadie Arturo Vidal. O así piensa nuestra pluma.

  1. Entrada a ras del suelo que se realiza con una pierna por delante de la otra para robar el balón al oponente, y que tiene riesgo de amonestación si no se realiza limpiamente.

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